AJUSTES Y RECORTES

La autonomía económica española se ha desplomado por el enorme déficit y el insostenible paro; la ineptitud del Ejecutivo de Zapate­ro ha co­metido tal cúmulo de equivocaciones, desde que comenzó negando la crisis, hasta llegar al desastre del enorme gasto público, para demostrar que ellos tenían una salida so­cialista que hacía innecesarios los sacrificios, que se vio obligado a emprender aquellas cacareadas re­formas tan vanas como ineficaces; que nuestro erario público esté esquilmado por el despilfarro del Gobierno Socialista prueba que las de­cisiones y medidas anticrisis se han hecho rematada­mente mal.

Así pues, imprescindibles recortes esperan en la mesa del próximo Presidente; una rígida disciplina de recorte y austeridad incrementará la solvencia de España, recortará el déficit y reducirá el paro. Está claro que el Estado, como una familia, no puede gastar más de lo que ingresa. Se observa que la ciudadanía ha visto con buenos ojos la política restrictiva de Cospedal; el ciudadano rechaza la mangancia y el despilfarro, de ahí que la opinión pública se muestre cada vez más proclive a la disminución de las instituciones: autonomías, ayuntamientos y diputaciones, y a la eliminación de los gastos superfluos: sueldos descomunales de los políticos, privilegios, subvenciones, lujos y prebendas, la proliferación de cargos oficiales y la reducción del aparato burocrático del Estado. Es necesario devolver al Estado las competencias de parcelas vitales como Educación, Sanidad, Economía, Vivienda y Trabajo y los Cuerpos de Seguridad del Estado. España no puede mantener diecisiete mininaciones que gastan y se endeudan desaforadamente. La sociedad sabe que las ‘autonosuyas’ se han tragado los millones del erario y dilapidado el Estado del Bienestar; así que, como los españoles ya saben que llegará el día, en que no se van a poder pagar los servicios básicos, también han de aceptar los ajustes precisos. Los recortes, para ser bien entendidos y acogidos, necesitan negociación previa, una buena comunicación, y evitar los agravios gratuitos y el malestar. En tiempos de sacrificios y penalidades la gente aprecia la equiparación de las penurias y del sacrificio social, mientras que las desigualdades la exasperan e irritan.

En la próxima legislatura, el P. Popular, los socialistas y las otras formaciones políticas han de reunirse con sentido responsable y patriótico, para alcanzar acuerdos ante la envergadura de las medidas que sin más remedio habrá que adoptar, -sea quien sea el que gobierne-, para levantar y recuperar la salud de la economía; tal actitud de consenso y acuerdo no es ya la expresión de una aspiración, sino una obligación nacional; es una cuestión de todos, se requiere un gran esfuerzo común, que deben llevar a cabo todas las fuerzas democráticas, porque las tareas que se avecinan no las puede afrontar en solitario un partido por muchos votos que obtenga. Es preciso montar en el chasis económico tres ejes: la contención del déficit, la reestructuración del sistema financiero y la competitividad empresarial con la rápida creación de empleo. 

En este momento difícil, en que se avecinan las elecciones, es natural que los socialistas anden apesadumbrados por su propio desánimo y el previsible desplante de los votantes. Las últimas referencias económicas ponen de manifiesto la coyuntura decisiva que están atravesando las economías familiares y que el paro no cesa de aumentar; el estado de parálisis en que nos dejan este País necesita estímulos que favorezcan la actividad económica, faciliten la creación de empleo y fomenten la exportación. El descontrol de la deuda y el déficit hacen casi imposible la financiación española y, por consiguiente, la actividad empresarial.

 

C. Mudarra

PALABRAS DEL PAPA A LAS JÓVENES RELIGIOSAS

Patio de los Reyes de El Escorial. Viernes 19 de agosto de 2011

Exponemos la alocución de S.S. Benedicto XVI por la profundidad teológica y evangélica que encierra, en boca del que fue calificado como uno de los mejores teólogas de nuestra época. Merece la pena leerla despacio y meditarla.

         “Es un gozo grande poder encontrarme con vosotras, que habéis consagrado vuestra juventud al Señor, vuestra vida de fidelidad a la llamada recibida es también una preciosa manera de guardarla Palabradel Señor que resuena en vuestras formas de espiritualidad.  cada carisma es una palabra evangélica que el Espíritu Santo recuerda a su Iglesia (cf. Jn 14, 26). No en vano,la Vida Consagrada«nace de la escucha dela Palabrade Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida. En este sentido, el vivir siguiendo a Cristo casto, pobre y obediente, se convierte en “exégesis” viva dela Palabrade Dios… De ella ha brotado cada carisma y de ella quiere ser expresión cada regla, dando origen a itinerarios de vida cristiana marcados por la radicalidad evangélica» (Exh. apostólica Verbum Domini, 83).

La radicalidad evangélica es estar “arraigados y edificados en Cristo, y firmes en la fe” (cf. Col, 2,7), que enla Vida Consagradasignifica ir a la raíz del amor a Jesucristo con un corazón indiviso, sin anteponer nada a ese amor (cf. San Benito, Regla, IV, 21), con una pertenencia esponsal como la han vivido los santos, al estilo de Rosa de Lima y Rafael Arnáiz, jóvenes patronos de esta Jornada Mundial dela Juventud. Elencuentro personal con Cristo que nutre vuestra consagración debe testimoniarse con toda su fuerza transformadora en vuestras vidas; y cobra una especial relevancia hoy, cuando «se constata una especie de “eclipse de Dios”, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza» (Mensaje parala XXVI JornadaMundial dela Juventud2011, 1).Frente al relativismo y la mediocridad, surge la necesidad de esta radicalidad que testimonia la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado.

Dicha radicalidad evangélica dela Vida Consagradase expresa en la comunión filial conla Iglesia, hogar de los hijos de Dios que Cristo ha edificado. La comunión con los Pastores, que en nombre del Señor proponen el depósito de la fe recibido a través de los Apóstoles, del Magisterio dela Iglesiay dela TradiciónCristiana.La comunión con vuestra familia religiosa, custodiando su genuino patrimonio espiritual con gratitud, y apreciando también los otros carismas. La comunión con otros miembros dela Iglesiacomo los laicos, llamados a testimoniar desde su vocación específica el mismo Evangelio del Señor.

Finalmente, la radicalidad evangélica se expresa en la misión que Dios ha querido confiaros. Desde la vida contemplativa que acoge en sus claustrosla Palabrade Dios en silencio elocuente y adora su belleza en la soledad por Él habitada, hasta los diversos caminos de vida apostólica, en cuyos surcos germina la semilla evangélica en la educación de niños y jóvenes, el cuidado de los enfermos y ancianos, el acompañamiento de las familias, el compromiso a favor de la vida, el testimonio de la verdad, el anuncio de la paz y la caridad, la labor misionera y la nueva evangelización, y tantos otros campos del apostolado eclesial.

Queridas hermanas, este es el testimonio de la santidad a la que Dios os llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, la comunión y la misión.La Iglesianecesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro “sí” generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado. Quela Virgen Maríasostenga y acompañe vuestra juventud consagrada, con el vivo deseo de que interpele, aliente e ilumine a todos los jóvenes. os bendigo de todo corazón. Muchas gracias”.

         Estas palabras son guía segura en los momentos de abrazar una vocación.

 

C. Mudarra

 

MAL DISEÑO DE LA UE

España, varada en el déficit y el paro, contempla la pérdida de su autonomía económica. El nuevo gobierno, en esta tan crítica si­tuación, se encontrará con la ralentización del crecimiento europeo y norteamericano, más con los errores cometidos en el pro­ceso de construcción europea, de imposible solución unilateral. Europa se construyó muy a la ligera, nunca se debió introducir la moneda única, sin un proceso previo o al menos, paralelo de unificación política.

Un representante británico, en las negociaciones sobre el funcionamiento dela ComunidadEconómicaEuropea, se levantó y, dando un portazo escéptico, pronunció esta maldición: «Ustedes nunca se pondrán de acuerdo en nada y, si se ponen de acuerdo, no se cumplirá y, si se cumple, será un desastre». Tal imprecación, aún viva, danza enla Europazarandeada por la crisis económica y la improvisación, a la que la volatilidad de los mercados de valores de todo el mundo hace temer una caída en la recesión. Así lo evidenciaron las amplias convulsiones en el mercado de la deuda soberana que fue causa del primer rescate de Grecia y la enorme dificultad para acordar el segundo rescate griego, y con ella, fueron Irlanda y Portugal; y después, llegó la preocupante debilidad de las economías española, italiana y francesa, entre otras, por la reticen­cia alemana a aplicar lo pactado sobre la compra de bonos de países con problemas y los malos augurios que pronostican que eso tampoco servirá de mucho; Italia ha tenido que aprobar un fuerte programa de austeridad por su elevada deuda y su bajo crecimiento económico y Francia ha hecho público su estancamiento entre rumores de la bajada de calificación de su deuda. La rígida disciplina de recorte y austeridad incrementará la solvencia dela Eurozonay fortalecerá el euro, pero evidentemente no es el mejor camino para avivar el crecimiento. Hay que pensar que es necesario regresar a unos prudentes estímulos fiscales, que animen la deprimida actividad. La ineptitud del Ejecutivo de Zapate­ro ha co­metido tal cúmulo de equivocaciones, desde que comenzó negando la crisis, hasta ir al desastre del enorme gasto público, para demostrar que ellos tenían una salida so­cialista que hacía innecesarios los sacrificios, que le obligaron a emprender aquellas cacareadas re­formas tan vanas como ineficaces, por lo que la mayoría de los españo­les no quiere saber nada de Europa, del euro ni de las ‘autonosuyas’.

España no debía haber entrado en el euro. La experiencia de esa crisis de comienzos de los 90, resuelta den­tro del Sistema Monetario Europeo mediante las preceptivas devalua­ciones competitivas, fue definitiva para apuntalar la decisión británi­ca de quedarse fuera del euro. Es­paña e Italia llevaban el mismo ca­mino, pero, no porque no quisieran entrar, sino porque no cumplían los requisitos pertinentes; debieron esperar y reflexionar, antes de aceptar. Al respecto, resaltan dos cuestiones patentes: El hecho de que nuestro erario público esté esquilmado por el despilfarro del Gobierno Socialista prueba que las de­cisiones y medidas anticrisis se han hecho rematada­mente mal, y, en definitiva, son las que nos han hundido hasta el fondo del abismo; la otra es, que ha quedado en evidencia el erróneo diseño dela Unión Monetaria, pues, al poder hacer cada país su propia política eco­nómica, la divisa común queda al albur de la irresponsabilidad, la de­magogia electoralista y los compro­misos de cada cual; la frivolidad del endeudamiento público y privado ha corroborado nuestra fama de arbitrariedad y desa­liño financiero. La posición del euro se ha derrumbado por el mercado del crédito, que causa la asfixia del crecimiento y esta la del empleo.

Si Europa quiere sobrevi­vir como Unión Monetaria, debe relanzar el compromiso del Pacto de Estabilidad, que sólo sería efectivo, si cada miembro del euro lo incorporara drásticamente a su Constitución; seguir fiándolo todo a un mecanis­mo de sanciones no serviría de na­da. Europa necesita Gobierno y Unidad, y por ello, ha de conformar esa Unión Política que quedó como asignatura pen­diente en Maastricht; y, cuando cada nación adopte la precisa autorrestricción de soberanía, será mucho más factible enca­minarla Uniónclaramente hacia una confederación europea con sus Ministerios de Econo­mía, de Defensa, de Sanidad y Educación comunes, su Tesoro común, sus eurobonos y sus requisitos comunes identitarios. Así, tendría una entidad ro­busta capaz de decir algo en un nuevo orden mundial.

                                                                           C. Mudarra

ZAPATERO Y EL PACTO

La situación económica se ha deteriorado tanto que exige ajustes impensables y descomunales  Los alemanes se han cansado de pagar los derroches de los dirigentes periféricos del despilfarro meridional; es lógico que exijan la limitación del déficit público. Ya en el 2010 España estuvo a punto de suspensión de pagos, por eso Zapatero tuvo que acometer el cambio radical de su política económica; pero es que este verano de vértigo, nuestra economía ha vuelto a recaer a niveles alarmantes y en unas condiciones internacionales calamitosas. Los socialistas son malos gestores y sólo saben gastar sin medida ni reparo, hasta llevar el País a la ruina. Lo peor de esto es que los que han causado el desastre no van a pagar ningún precio por su irresponsable amoralidad, ni la más mínima factura por el tremendo daño que han causado.

El electorado español conoce que el PP tiene la suficiente capacidad de resolver los serios escollos económicos que padecemos achacables directamente a ZP y a su equipo, con Rubalcaba siempre a la cabeza, el cual sabe de manejos e intrigas, pero no de afrontar el rigor del la gobernación que se avecina; ante esto, los socialistas van reseñando todo lo que creen negativo de Rajoy, para supervalorar a su Candidato y exponiendo los puntos principales de un programa débil y escuálido, para ascender y ganar posiciones. Ya, el pasado mes de mayo mostró en las urnas, que el PP prevalece con una ventaja de 10 puntos; ello confirma que los españoles, sobre todo los jóvenes entre18 a30, tienen muy mala opinión de Zapatero, quemadísimo por la gravedad de esta crisis, y aún peor de su Ejecutivo que cae a cotas ínfimas. El gran problema, como ha dicho Joao Barroso, reside en que, en la actualidad, el mundo occidental adolece de una clase política de muy escasa calidad intelectual, su baja valía va pareja a su nefasta gestión, negligencia e incompetencia; este es uno de las grandes problemas que atosigan al pueblo español, lo asfixia esta partitocracia, que no vive de las cuotas de su afiliación, sino de su prepotencia, prebendas y abusos.

         Pero, este ZP que, tozudamente, ha rechazado los Nuevos Pactos dela Moncloapara dominar la crisis económica y todas las ofertas de colaboración del PP, ahora de repente, venciendo su visceral inquina hacia su infesto oponente, lo llama a firmar un relevante Pacto de Estado, para reformarla Constitución; y no por su gusto, sino que los ‘amigos’ lo han forzado, la necesidad manda. Y ya de camino, una vez puestos, se debía haber añadido la eliminación del inservible Senado, el Nefasto Constitucional, las Diputaciones y la mala Ley Electoral. El corte del despilfarro, la regulación del gasto y la reducción del déficit eran las duras condiciones para evitar la bancarrota.

Es curioso, ZP y sus huestes han tenido que ingerir las esencias programáticas de la derecha, las mismas que hace dos años Rajoy les indicaba sobre el descontrol del gasto público y proponía su ajuste necesario, pero, ZP, siempre despectivo, le espetó su negativa entre las risas del ‘sabiondo’ Rubalcaba, hasta que sus ‘amigos’ europeos han venido a imponerle la debida reforma y una disciplina fiscal parecida a la propuesta por el PP. Se ha tomado la senda correcta para seguir adelante; era perentorio que el Gobierno dispusiera de los medios legales para corregir el gasto clientelar de las comunidades. ZP ha creado así el instrumento contundente para imponerles el límite de déficit establecido mediante ley orgánica del Congreso de los Diputados.La UEse plasma en la moneda común y en unas pautas de control del derroche que nunca se han respetado de veras. Zapatero muestra, en estas horas finales de su mandato, más cordura y visión de gobierno que lo que ha hecho antes. También, darse la mano llegar al acuerdo y a la concordia es un signo de generosidad y patriotismo. Es el sendero por el que debieran proseguir los dos grandes partidos en los próximos tiempos sin considerar cual gane las elecciones.

 

C. Mudarra

LONDRES, CUESTIÓN SOCIO-EDUCATIVA

En Londres, se han dado unas revueltas, no han sido disturbios raciales, ni políticos ni laborales. Londres es una megalópolis descomunal y cosmopolita, un remedo dela RomaNeronia­na en pleno siglo XXI; allí se han ido agrupando en distintos barrios gentes de distintos sitios y colores, pero que no se integran ni lo intentan siquiera; forman guetos, siguen con sus lenguas y costumbres. No ha ocurrido más que lo mismo que en otras ciudades; es que se han desvanecido las teorías y las promesas de la izquierda, la oferta socialdemócrata se ha derrumbado; han muerto las ideologías del s. XX. A la gente, no se la adormece con subsidios y ayudas, que sólo producen vagos y gandules incapaces de reaccionar ante cualquier contratiempo. El vandalismo y la barba­rie venían llegando, se acercaban sigilosos por las calles londinenses a lomos de la incultura, de la falta de educación paterna y escolar, lo cual fabrica futuros delincuentes, en definitiva la crisis de valores globales que campea en Europa. El que, hoy, con gran fre­cuencia miles de personas, en democracia o dictadura, salgan y se manifies­ten hace pensar que algo está pa­sando, especialmente, cuando eso se convierte en algo corriente y habitual en muchos puntos del mundo. Estos movimientos sociales no parecen simples alborotos callejeros; reflejan un fenómeno socio-polí­tico de alcance que aún no ha recibido su definición histó­rica; pero es un hecho de mucha más gravedad de lo que creen los poderes públicos, los políticos y la gente en general.

No es un problema étnico ni multicultural. Lo sucedido en el Reino Unido es una cuestión socio-educativa, que es algo infinitamente más gra­ve y que afecta a la construcción de las estructuras del Estado; y no es sólo local, es un mal europeo; las falsas teorías educativas de la socialdemocracia ha fracasado. El sistema educativo laxo, lúdico y vacío de contenidos crea niños veleidosos, abocados a la delincuencia; sin estudio y sin esfuerzo personal, sin disciplina y exigencia no hay resultados convincentes. Es cues­tión de ignorancia, de incultura. Estos adolescentes han mostrado su mala formación y su indigencia educativa. Europa, además de la económica, sufre una galopante crisis de valores, por eso, no hay más que re­construir los valores morales y sociales e in­vertir en educación, que los polí­ticos escuchen a los expertos y se tomen medidas serias, incluso, ra­dicales, porque cada día que pasa se convierte en una oportunidad perdida. Los líderes de Eu­ropa deben tomar nota, porque éste es nuestro futuro, si no se corrige esto con sensata rapidez, el porve­nir es ineludible y negro.

Cameron, enérgico y brillante, lo ha explicado perfectamente: «De­masiados hijos nuestros han crecido sin ver jamás a su padre ni su madre ir a trabajar», y añadía: «El gran problema de nuestra sociedad es que muchos chicos crecen sin saber la diferencia entre el bien y el mal». Son los jóvenes inconsistentes, blandengues, delincuentes en potencia que andan sin principios, como los de Tottenham, los vemos en otros sitios, incluso aquí, son los mis­mos. La desgracia es transversal, como el talento y la gra­cia. Esperaban poder pasar por el mundo sin tener que trabajar. Se tragaron todas las iniciativas socialdemócratas sin sentido, en especial la más nociva de todas, la de los derechos adquiridos, pero sin inculcarles justamente los deberes ineludibles; lo realmente adquirido es lo que se obtiene por el esfuerzo y el estudio, los sanos hábitos y el trabajo, como es justo y necesario.

La política de recortes que tra­ía el premier Cameron en estos tiempos de crisis ha soliviantado a la gente acostumbrada a vivir de la sopa boba del bienestar mal en­tendido y eso, sumado a un siste­ma educativo profundamente de­ficitario y devaluado, ha creado el caldo de cultivo del desastre de es­tos días, de ahí, al saqueo el paso ha sido corto; los héroes de esta juventud anárquica son los cantantes de rap y los vende­dores de drogas; está claro que hay que cambiar el sistema de arriba a abajo. La gen­te está cansada de las palabras vacías, de las decisio­nes ineficaces de los gobiernos; demanda cambios políticos y económicos radicales. Mu­chas palabras y muchos gestos, pero todo sigue igual con bolsas de pobreza, de paro, de marginación so­cial que afectan a millones de seres humanos. Por esto y por muchos más motivos, hay masas en las calles y las plazas de aquí y de allá, en este vacío mundo.

 

C. Mudarra

AQUEL AGUADO ‘CAFÉ PARA TODOS’

 

           Planificado por las Cortes de Cádiz y vigente casi inalterado desde entonces, el modelo municipal español necesita una reconstrucción urgente en aras de la bondad de los servicios y del interés general, que recibe la ciudadanía. El estamento liberal de aquel momento definió el sistema campesino-parroquial que aún persiste. 

El Estado Autonómico de aquel aguado ‘café para todos’ que surgió, enla Transicióncon A. Suárez, es insostenible. Así lo han advertido voces bien autorizadas, lo aconseja la lógica administrativa y lo impone el necesario ahorro. Nosotros hace ya tiempo que lo venimos avisando. No es racional ni viable mantener diecisiete autonomías, con funcionamiento de miniestados, cincuenta provincias y sus cincuenta diputaciones junto con los cabildos y los consejos insulares, mas ocho mil ayuntamientos. En época de abundancia, puede tildarse de derroche que cuatro administraciones, central, autonómica, provincial y municipal, realicen los mismos servicios; pero, en medio de esta crisis galopante, supone un gasto imposible, e innecesario, y un auténtico disparate. No es posible sostener el gasto de 4.860 ayuntamientos de poblaciones de menos de mil habitantes. Véase el completo informe sobre la reducción del gasto nacional de 3.800 millones de euros, que, publicado por Rosa Díez, aborda el problema y ofrece soluciones.

Ahora bien, ¿quién desmonta este enorme tinglado de cargos y carguetes, coto y cortijo de aparcamiento de todos esos políticos que no alcanzan a ir a Madrid? Socialistas y Populares, ante la noticia de que el criticado y criticable, por muchos motivos, Berlusconi ha tenido que acometer una drástica reforma, para contener el déficit público obligado por la presión de los mercados y del BCE, han salido rápidamente a negar una reforma parecida en nuestro suelo; así mismo, se debe pensar que el BCE no ha impuesto tal ajuste sólo a Italia y no a España, por lo que tendrá que llevarlo a cabo Zapatero o el que venga. La inviabilidad del Estado Autonómico impone la exigencia de suprimir entidades provinciales y locales, como se ha hecho en Gracia, Irlanda e Italia. La eliminación de las diputaciones, entes prácticamente vacíos desde la constitución de las autonomías, es una realidad que exige reformar la actual estructura estatal por inviable, que ninguno de los grandes partidos quiere plantear, para no perder el espacio de dominio en que colocar los mamandurrios de su clientelismo. Sin duda esto entraña una muy seria irresponsabilidad

                En Europa, es España la única nación que no ha acometido, en el último siglo, la reducción del número de municipios, lo que supone la descompensación de tamaño y población, que resta calidad a los servicios esenciales prestados al ciudadano. La eficacia y eficiencia relativas al tamaño de los municipios requieren promover sin dilación la fusión de municipios. Y puestos a cortar, hay que  suprimir el T. Constitucional, el Senado, el número de Ministerios, de Concejales y asesores, las asignaciones y subvenciones a los partidos políticos y sindicatos y demás allegados. En definitiva, cortar en seco el despilfarro y el derroche. De ahí que los dos principales partidos hayan firmado el gran Pacto de Estado.

         Ha llegado la hora de ahorrar y reducir gastos y el despilfarro; lo piden y exigen los cinco millones de parados, los diez millones de pobres que nos rodean y las circunstancias económicas que atravesamos.

 

C. Mudarra

LA LEGISLATURA LANGUIDECE

La legislatura languidece; no se puede dejar correr el ca­lendario de brazos cruzados, como ha sugerido Rubalcaba. El Gobierno debe escuchar los mensajes que le llegan de Bruselas y aca­bar las reformas pendientes. España no resiste este mortecino devenir de la economía y la insolvencia de un Gobierno Ineficiente; necesita un mandato claro y reformista para el CAMBIO de gobierno y de formas nuevas. «El cambio significa creación de empleo, modernización del sector público, regeneración institucional y políticas sociales». Estamos ante una encru­cijada, la crisis, se ha dicho, no sólo es financiera sino también «ética, política e institucional» y de «mo­delo de Estado».

         Los graves problemas que debe afrontar Es­paña exigen aplicar medi­das económicas que, previsiblemente, resultarán duras; de ahí que haya que «pro­poner grandes pactos nacionales»; tales acuerdos no se circunscribirán únicamente al ámbito financiero y al mercado laboral, sino a otras áreas que engloban la re­forma de las administraciones,la Sanidad, e incluso la política antiterrorista. Frente al mensaje del miedo a la derecha y al adelgazamiento del estado del bienestar, que previ­siblemente reiterará el PSOE duran­te la campaña electoral, Rajoy debe ganarse a la juventud con soluciones reales e ilusionantes y mostrar su intención de no hacer re­cortes sociales.

«El PP, según vienen proponiendo, va a entablar el cam­bio»; tiene pensado un plan económico a cinco años que incluye, una ley para el equilibrio presu­puestario y el déficit cero, una ley de emprendedores; una nueva política ener­gética que acabe con el déficit ta­rifario y una nueva legislación en materia de unidad de mercado, amén de políticas de austeridad como las que «ya han empe­zado a realizar» las autonomías que gobierna este partido. Por cierto, que Rajoy responsabi­lizó al Gobierno socialista del ac­tual colapso financiero, por haber permi­tido en su día «el relajo total» de endeudarse las comunidades au­tónomas, «incum­pliendo su propia ley». Y ha lanzado un mensaje constructivo lacia los mercados: «El PP garantiza que va a establecer el equilibrio presupuesta­rio». Además, se compromete a dar a las autonomías lo que el Gobierno So­cialista no les concedió: «El aplazamiento de las devoluciones, porque no afecta al déficit ni al fondo de competitividad

Se da por hecho que ha­brá un nuevo Gobier­no en Diciembre con un mandato claro sin necesidad de pactos postelectorales para gobernar; un partido que, desde la moderación «del centro, convoque «a todos los españo­les» al diálogo, la unión y la concordia». «Cuanta más gente apoye un proyecto para la regeneración de España, mejor para el futuro». La tarea será difícil y los problemas muchos; por ello, se ha de andar en la rectitud, desechar el talante de ZP que restó gravedad a la situación y prefirió llegar a acuerdos con to­dos, menos con el PP. Ahora, urge que las urnas dicten el nuevo color político; la situación requiere un esfuerzo conjunto y, tomando como referencia los Pactos deLa Moncloafirma­dos durantela Transición, anudar acuerdos fehacientes entre todos los partidos con representación en el Parlamento en sano ejercicio de «responsabilidad y trasmitir el mensaje positivo de que se va a favorecer el crecimiento, el aumento de ingresos y la creación de empleo.

 

C. Mudarra

LA FAMILIA, CÉLULA VITAL DE LA SOCIEDAD

La familia, en la actualidad, ha sufrido cambios profundos, al tiempo que han ido transformándose las ideas y la mentalidad de la sociedad, por lo que se han generado situaciones y formulas familiares de muy distinto tipo. No obstante, el concepto fundamental de familia sigue vigente en la mayor parte de los casos; la unión de un hombre y una mujer, si está asentado en el respeto y el amor mutuo, origina un gran patrimonio de valores que en Europa han generado la cultura humanista y cristiana; la familia normalmente provee la educación, promueve la dignidad de la persona y el progreso social y económico; sin embargo, hoy, en medio de la crisis mal gestionada y con un paro galopante, tenemos en España un millón y medio de familias que viven con dificultades y se ven constreñidas hacia el umbral de la pobreza. Desgraciadamente, son cada vez más incisivas las normativas que no sólo desatienden a la familia, sino que le son abiertamente hostiles; se requiere una cuidadosa actuación con leyes oportunas y disposiciones que le favorezcan.

         La familia es el núcleo vital en que se desarrolla el individuo, se forja su personalidad y se educa para la vida. Y socialmente, “es un bien imprescindible para los pueblos, un  fundamento indispensable para  la sociedad”. La familia es un valor fundamental para el país, y, por ello, los poderes nacionales han de entablar reformas y acometer medidas asistenciales, que preserven la identidad y los fines de la familia. España, según las encuestas, concede un gran valor a la familia y, sin embargo, su errónea política la ha empobrecido y, en el conjunto dela UniónEuropea, es la nación que menos prestaciones concede a la familia: la media europea del presupuesto dedicado a la protección de la familia y la infancia es de 8,5 % del PIB; en España es de 2,1%.

         Aquí, la familia no tiene el apoyo suficiente; aquí, no existe una política real de familia, aun cuando es la institución angular de la convivencia en nuestra sociedad; aquí, vilipendiada y preterida, la familia arrastra también su crisis, discurso este, que no es ninguna novedad, ya en el siglo XIX fue tema recurrente; esta sociedad intencionalmente deshumanizada, ya no asegura las funciones de asistencia y las de la socialización de los hijos, que son compartidas con otras instituciones; su valor y esencia representativa ha disminuido, la célula familiar se ha debilitado. La política familiar ha de contar con estabilidad y efectividad, por lo que se requiere el dictado de unas decisiones legislativas bien fundadas y un armazón blindado, a fin de que no sean revocadas por prurito y cambios políticos.

         Ahora bien, es también cierto, que la mayor parte de los españoles vive en familia, sus miembros colaboran y promueven su propio desarrollo; es una fuerza formidable, en tanto que se hace refugio y puerto privilegiado de la afectividad. Asegurar su protección social, económica y jurídica es un mandato constitucional y por tanto, una obligación ineludible de los poderes estatales, pero, que de ningún modo deben suplantar a la familia.

                                                                           C. Mudarra

ELECCIONES, YA

España ya no resiste más, se deteriora cada vez más; sufre grandes problemas irresolutos: La crisis diversa y generalizada, los cinco millones de parados y la clase política inepta, afincada y despreocupada. Muchos españoles miran con serio desdén esta casta política que derrocha la confianza y el euro, corroe el sistema, y, agotada su paciencia, detestan sus manejos diarios y la absoluta ineficacia en la que trabajan unos individuos puestos por los partidos, sin representar al ciudadano y ajenos al bien común. Esto que tenemos aquí no tiene casi nada de Democracia.

El Presidente R. Zapatero, al decidir no ser candidato, debió marcharse y convocar las elecciones, prueba de ello es la cantidad de voces internas y externas a su partido que lo exigen y la reinante desconfianza de los mercados respecto a nuestro país. Seguro que el dedazo en la designación del viejo superministro no ha reportado aire nuevo, ni progresía ni renovación y, sin duda, han quedado desechados en la cuneta otros cualificados candidatos, mandados al olvido excesivo y lastimoso. Lo de las primarias sólo ha sido mucho cacareo y poco fruto.

A ello se suma, la parálisis, la mortecina rémora del tinglado estatal sumido en esa continuidad artificial de esta legislatura anticipadamente finiquitada, como ha patentizado el Debate del Estado de la Nación; vivimos un serio vacío de poder escenificado por la presencia concurrente de ZP y Rubalcaba. Aparte de la crisis económica, ética e institucional que tiene retraído y paralizado la mayor parte del espacio político, esta ruinosa situación pide a voces un gobierno fuerte que corte por lo sano; es preciso establecer no las insulsas de ZP, sino las reformas imprescindibles y vivificadoras de nuestra menguada economía. A su vez, hay que suprimir el Tribunal Constitucional, de hecho no existe en muchos países y no pasa nada, con el Supremo basta y sobra; la dependencia política de jueces y fiscales es asunto complejo y delicado que requiere solución urgente, para establecer la independencia judicial, los jueces han de regirse entre ellos por oposición, antigüedad y mérito, alejando de ellos los nombramientos por los partidos políticos; al régimen autonómico hay que cortarle el grifo económico y muchas de las competencias que deben pasar a Madrid evitando el derroche y las prebendas; hay que regular los sueldos de los políticos a niveles normales regulados por el Estado y afrontar la reforma electoral, de modo que prevalezca siempre el que obtenga una mayoría y eliminar las componendas postelectorales. Ahora, nos vienen a pedir la dimisión esos que votaron por Bildu, ya podían haberlo hecho antes de dejarlos ocupar los cien ayuntamientos y liar la algazara que llevan.

No hay nada dentro del zapaterismo que no esté en crisis. Este Gobierno está sin alma y sin respiro hace ya algún tiempo; en medio de este ambiente bañado de rumores de adelanto de elecciones, todo anda en perentoria provisionalidad en el quehacer público; todo va hace tiempo a la deriva, entre frustración, imprevisión y prohibiciones; el aturdimiento y el desencanto corroe las esperanzas del ciudadano. Y ahora, parece que las voluntades de estos dos, ZP y su amigo Alfredo, que se reparten el poder, se ven en creciente confrontación y litigio, sin dar señales sobre el final de un mandato ya caduco. La crisis general nos corroe y hunde en un colapso acuciante.

C. Mudarra

MOVIMIENTO «DEMOCRACIA REAL, YA»

El Domingo día 15 de Mayo pareció entrar por lontananza la frescura verde de una esperanza innovadora. Convocados por una ignota plataforma, a través de Internet, las manifestaciones comenzaron a las seis de la tarde, para reivindicar una sociedad democrática y más justa; en las plazas, resalta un tipo de juventud muy especial, en extraña amalgama, con pancar­tas variopintas e ideologías diferentes. Somos muchos los que coincidimos en los postulados básicos de estos muchachos indignados. Los convocantes han expresado que son apolíticos con ideas bien definidas, y que “están indigna­os por el panorama político, económico y social que nos rodea”. Por ello, claman para cambiar la situación y reconstruir una so­ciedad mejor». El manifiesto denuncia el sistema «económico y guberna­mental», la partitocracia instalada, la ley electoral, la corrupción, y la clase política que no escucha ni trabaja por el bien común, sólo va al dictado de los poderes económicos».

No obstante, ¿la gente se pregunta quién está detrás? ¿Quiénes son los promotores del “No los Votes”; los acampados han desoído la prohibición de la Junta Electoral y el Gobierno no se ha atrevido a practicar el desalojo, con lo que indirectamente está alentando el fenómeno y mostrando su incapacidad de hacer imperar la ley. Precedente este muy peligroso, los ciudadanos ya saben hoy, que se puede desoír la norma, que se sale impune del incumplimiento de las leyes. ZP dice que “esto no les asusta, sino que les obliga a dar respuestas sociales”. Algún medio informativo ha dicho que este Movimiento se inscribió en el Registro el 1 de Marzo y que, en el entorno, anda IU; su organización a través del sistema asambleario, la forma de actuar y muchos carteles delatan su filiación de extrema izquierda radical; y muy cerca andan la CNT, los anarquistas, y activistas políticos con cierto mensaje populista. Apoyar e incitar a las masas y luego querer controlarlas es peligroso, la masa envalentonada origina el fascismo; añádese, que los acampados por muchos que sean, pongamos 100.000 en toda España, no pueden ser los regidores de la soberanía popular ante un total de 40 millones de habitantes.

Los hechos indican su hipocresía, no han criticado ni pasado factura a este Gobierno de los 5 millones de parados, acorralado por sus errores y desbordado por su incapacidad; se desangra España en una gravísima crisis económica, política, autonómica y social por la mala gestión, el despilfarro, la mangancia y el desconocimiento de las medidas oportunas y no se critica a ZP, pero se insulta a Esperanza Aguirre; del fracaso político de las cajas de ahorro no dicen ni una palabra y menos aún de la cuestión de Bildu; quieren mucha nacionalización y expropiación y la desaparición total de la empresa privada y los bancos, nada de patronos, todo del papá Estado. Es una enorme contradicción: Piden democracia, pero incumplen la ley. En sus consignas no hay ninguna aportación positiva, todo es negación. No es casual, han estado callados durante estos siete años de legislatura y curiosamente, surgen cinco días antes de las elecciones del 22 M.

La Democracia no precisa adjetivos. Sólo exige trabajar de veras por el bienestar de la gente. Cierto que nuestra democracia necesita una gran renovación y regeneración, pero el sistema se cambia desde dentro. Ya dijimos que hay que eliminar el Senado, el T. Constitucional y las Comunidades Autónomas, que son cargas innecesarias, así mismo, la ley electoral requiere su reforma, debe gobernar el que obtenga mayoría y suprimir las componendas postelectorales entre partidillos y es preciso velar por la independencia judicial, desechar los conceptos de “jueces progresistas y conservadores” y su militancia y dependencia política; la carrera judicial debe responder sólo a la oposición, antigüedad y mérito, nunca al nombramiento de los partidos políticos.

Todos estamos indignados y descontentos, pero dentro del sistema, frente a la libertad está el caos. Se ha de imponer la convivencia, el respeto a los demás, si se quiere respeto. Es preciso la inteligencia y la razón para conciliar y reconducir el impulso indignado por el orden civilizado.

C. Mudarra

Ideal.es

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