DÍGALO, COMUNIQUE LAS DECISIONES

¡No es esto, no es esto! decía el pensador. Mariano Rajoy, maestro del silencio y la espera, debe de explicar con claridad qué pretende y a dónde intenta conducirnos en estos momentos de tribulaciones y arreglos; hace cinco meses ganó, por mayoría absoluta, las elecciones legislativas con el reclamo de prometer a sus votantes, lo que se viene viendo, no iba a poder cumplir; no acertó con sus propuestas como, a base de talante, lo hizo Rodríguez Zapatero, aunque carece de la maña suficiente para engatusar. Ha adoptado varias decisiones, muchas inevitables y en gran parte atinadas, pero parece que en medio algún error ha cometido. Así, estos días, mientras Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy perdían las elecciones presidenciales francesas, el PP y el PSOE se en¬redaban en una guerra de videos que marca el enorme deterioro moral e intelectual al que ha llegado esta partitocracia. Incluso cuando el PP hace lo debido, no es capaz de revestir sus actos con la legitimidad y “auctoritas” exigibles. Es verdad que Zapatero-Rubalcaba han dejado esta nación arruinada y solo se dedican en tono paupérrimo y descalificador a vituperar la planificación gubernamental, que ellos debieron acometer y no se atrevieron; por ello, llegan hoy más recortes de los previstos.
Rajoy debe cortar el gasto innecesario e inadecuado, tiene que meter la tijera en la administración central, en las “autonosuyas”, en los ayuntamientos, en el Senado, en el Constitucional, órganos superfluos y prescindibles, así como eliminar subvenciones a sindicatos, partidos y demás mamandurrias, a la vez de reducir esos sueldazos a los políticos. Rajoy cree tener siempre segundos papeles, ha prosperado en política a base de evitar el error con la inacción; pero ese truco se agota, no va bien en esta función. Mientras no cuente lo que pretende y lo haga de modo representativamente procedente, sus espasmos normativos actuarán en su desfavor.
No estamos muy seguros, si sólo con la austeridad saldremos de esta; puede que «con Hollande podamos liberarnos de la dictadura de los mercados; con él, por fin, podre¬mos hacer frente a Merkel, la jefa, la directora; se va a acabar esta angustia del ahorro; tendrán que aflojar; pronto nos da¬rán un respiro». Estas frases llenas de alegre optimismo danzaban el otro día por las ondas de una radio cautivada por el socialista francés, procedentes de los que, en Espa¬ña, sufren con el «terrible ahorro», con la «dictadura de los mercados» y con «la tiranía de los números», según una exministra de Zapatero, ese que no sabía ni de cuentas, ni de transparencia. A Rajoy se le martiriza, no con mucha convicción, por haber anunciado pre y postelectoralmente lo contrario de lo que está haciendo.
Ciertamente, algunos de los recortes emprendidos, por muy impopulares que resulten, son imprescindibles, pero exigían ser mejor comunicados, explicados de forma más acertada, no es posible encerrarse en la Moncloa y desconocer el mundo exterior ¿Qué sucederá si resulta que además del recorte es necesario atender la palanca que estimule el crecimiento? Tal vez, no esté todo en centrarse en la austeridad; hay que inyectar brisas de beneficios y estímulos para que las empresas creen puestos de trabajo haciendo que circule la sangre del dinero y la seguridad por las venas de las compañías atemorizadas y arrinconadas. Si no se quiere malbaratar el capital político además de contener el despilfarro y el gasto hay que ir al crecimiento, a suscitar la confianza y crear empleo, pues los millones de parados y el millón setecientas mil familias que andan en la pobreza suponen un escollo tan grande que roerá los huesos de esta sociedad, aún esperanzada, en que la gestión gubernamental dé resultados ágiles y favorables.

C. Mudarra

NI LA INANIDAD NI LA ASTUCIA

Ni Rubalcaba ni Chacón, ni la inanidad de una, ni la astucia retorcida del otro podrán gobernar y regenerar el Partido Socialista Español. Su resurgimiento necesita solvencia, preparación y moderación para centrarlo y llevarlo a una alternativa pura y patriótica de gobierno. El mandato periclitado del Gobierno de Zapatero ha cosechado las dos humillantes de¬rrotas electorales del PSOE en las municipales y en las generales por el clima de enorme desprestigio de sus di¬rigentes que han arruinado España económica y moralmente e infectado su gestión con la acumulación de escándalos de aquí y de allí; a ese declive electoral, según EL MUNDO. MARTES 31-1-2012, ha contribuido en gran manera la corrupción institucionalizada, en la que aparece implicada la Junta de Andalucía, con los casos de los negocios de los hijos de Chaves y las prejubilaciones falsas; un asunto que afecta directamente al ex presidente Chaves y a Griñán como ex consejero de Eco¬nomía, que fue avisado hace tres años de las irregularidades en los expedientes por la Intervención General del Es¬tado, pero no quiso enterarse ni trató de averiguar lo que ocurría ni depuró responsabilidades para iniciar la regeneración. Que una instancia administrativa del Estado desvíe mil millones del paro para los repartos personales de los ERES, es un asunto gravísimo. Toda la estrategia de Gri¬ñán se ha basado en retrasar las elecciones hasta el má¬ximo posible con la esperanza de que las inevitables polí¬ticas de ajuste de Rajoy favorezcan los intereses electora¬les del PSOE en Andalucía, que tras más treinta años ha convertido la democracia en un régimen clientelista de nuevos caciques, amos de su cortijo, amparados en esa cultura del subsidio que tan buen resultado les ha dado. La principal herencia que dejan es la nefasta situación económica de España y de Anda¬lucía, que tiene un 31 % de paro, el porcentaje más alto de la UE; además, de que la deuda de esa Comunidad alcan¬zará a finales de este año la impresionante cifra de 25.000 millones de euros, según estimaciones del propio Javier Arenas, que ha denunciado el impago de facturas y el recorte de servicios públicos en los últi¬mos meses; las arcas de la Junta de Andalucía están ex¬haustas, pero ello no impide que las autoridades sigan gastando cantidades ingentes de dinero en mantener su clientela, en subvenciones inútiles y en dispen¬dios disparatados como la rehabilitación del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia. Aún más, se han detectado numerosas irregularidades en la empresa, Invercaria de la Junta de Andalucía, en un nuevo escándalo de corrupción en el seno del Gobierno Andaluz; los datos apuntan a los mismos vicios del fondo de reptiles en el reparto de millones sin las exigencias legales de publicidad y transparencia; el asunto remite de nuevo al enquistamiento del régimen; es la clara trapacería de un Poder que sólo le interesa su perpetuación, al margen de la desesperada situación que soporta esta crucificada sociedad, afirma el “Mundo 2-2-12”.
El socialismo español requiere un dirigente con valor, formación e inteligencia que propicie un cambio de rumbo para establecer los fundamentos de una economía competitiva y regeneradora; un personaje con destreza y experiencia que esté dispuesto a emprender en profundidad las transforma¬ciones que requiere España y con ella Andalucía y no se conforme con un cambio meramente cosmético. El PSOE, que ha podido modernizar y afianzar nuestra democracia, ha fracasado de lleno, al no saber aco¬meter las reformas necesarias para devolver la independencia judicial, avivar la economía, crear empleo y hacer brillar la ejemplaridad de los gobernantes.
La situación de España necesita en los dos partidos mayoritarios hombres valiosos y con visión de Estado que vitalicen y reformen la economía y la ética, librándolas de los diferentes problemas que nos acosan. Han de colaborar e inspirar el aire nuevo, la ilusión y la solidez que asienten las premisas de cambio y unidad limpiando de mangantes y derrochadores la administración; habrán de reducir gastos, reestructurar el sector público y reformar el sistema administrativo, las “autonosuyas” no son viables; suprimir Tvs o privatizarlas, las pensiones vitalicias de los altos cargos y las subvenciones a los sindicatos y rebajar los sueldos a los políticos y parlamentarios al mínimo; pregunten a quienes tienen que vivir con mil euros o menos a ver qué les dicen.

C. Mudarra

LA INDI¬SOLUBLE UNIDAD NACIONAL

El nacionalismo es un virus que corroe el ser nacional y el encuentro de los españoles. El Estado de las autonomías y la indi¬soluble unidad de la nación españo¬la no casan, han traído grave problemática; tras siglos de grandes discusiones y debates y hasta luchas y guerras, la cuestión permanece. Los nacionalistas, mientras no tengan una representación significativa, habían de tener un límite a su presencia política, de ahí la necesidad de reformar la Ley Electoral.
Aquí, hay varias regiones y muchas `nacionalida¬des’. Aquí, la vivencia nacionalista tiene arraigo, es indudable; son unos grupúsculos muy determinados, que, convencidos de que pueden vivir por su cuenta, quieren la separación. Ese ansia de independencia y soberanía causa a España una gran inquietud, sumida en desencuentros continuos y en el desconcier¬to nacional. Ante la posible desmembración de España, se vive un profun¬do descontento social, la rebeldía e incomodidad nacionalis¬tas crean, en la familia nacional graves conflictos. Se pone en entredicho el concepto de nación; la nación es un concepto polisémico que cada colectividad se forja. No obstante, según el derecho internacional en Estados históricamen¬te constituidos, el res¬peto a la unidad nacio¬nal y a la integridad te¬rritorial impone que la única vía posible de se¬cesión sea la que se haga conforme a los procedimientos cons¬titucionales internos.
La vida en medio de este des¬barajuste nacionalista es bronca e hiriente; esa exigencia continua, ese irse y quedarse, ese diario tira y afloja de ni contigo ni sin ti se hace insoportable, a pesar de que España es una antigua nación con muchos lazos comunes y, sin duda, muchos intereses compartidos; esos grupos nacionalistas periféricos se cuestionan la idea de España y, so¬bre todo, su entidad como Estado. La cuestionan los soberanistas no por una ideología de motivaciones éticas identitarias, sino monetarias e interesadas; el nacionalismo no es altruista, busca el tintín de los dineros.
Todos se amparan en la historia en apoyo de sus argumentaciones. En 1978, renunciando cada uno a sus particulares intereses, se estableció, mediante el consenso, la concordia y el acuerdo, un ámbito de comunión y avenencia que ha venido siendo, hasta el 2004, expresivo y asombroso logro. Parece que aquel convenio aglutinante y conciliador que, cerrando heridas, llegó al abrazo político y a la hermandad, en una Nación y un solo Estado ya seculares, ha perdido vigencia, ha dejado de entusiasmar a muchos que no han querido olvidar inquinas y desprenderse de odios pretéritos.
No es fácil hallar una solución ni cómo arreglar esta diáspora de pueblos, que amenaza la existencia de España; tiene que haber algún remedio por la simple razón de ser lo más conveniente para todos; no somos tan `diferentes, tan `extraños’, unos de otros. Habrá que dibujar una España como una convivencia de pue¬blos que convivan gentes que cantan sevi¬llanas, jotas o sardanas que hablan lenguas distintas y que se aludan y rezan en español.
Es presiso borrar todas las diferencias y entablar y cerrar los lazos de unión fuertes y concluyentes. España, como la Unión Europea, exigen para su supervivencia la unidad política y monetaria, consistente y estable, lo contrario traerá su perdición.

C. Mudarra

UNA JUSTICIA INDEPENDIENTE Y REAL

España ha de resucitar a Montesquieu y alejar a toda la clase política del sistema judicial. Ahora que termina esta legislatura y comienza una etapa nueva, es oportuno clamar por la supresión de las viejas insuficiencias, las carencias e inconvenientes del funcionamiento de la Justicia en España, para reparar el daño y hacer efectiva su independencia; hay que desterrar ciertas normas y estructuras procedentes del s. XIX.
La Ley ha de ser igual para todos, si no, se pierde la confianza en la Institución; más del 80º% de los españoles no confían en la Justicia, sólo un 17% defiende su actual status; ven que la justicia es lenta e injusta, que no es imparcial, rápida y eficaz, por lo que se ríen y se mofan de ella; comprueban que algunos jueces y fiscales están politizados, que las altas instituciones judiciales dependen de los partidos y sensibles leyes penales andan lejos del sentir popular. No se cuestiona la actuación y formación de los jueces y del personal de justicia, su competencia y profesionalidad, en general, son intachables, es el sistema el que no cumple sus cometidos constitucionales; el problema que más les irrita es la politización, asquea la sumisión de los políticos a quien los nombra.
El Estado de Derecho exige ineludibles y profundas reformas, para poder progresar y evolucionar socialmente; la necesidad de una justicia moderna y renovada concita, con diferentes tonos, una gran unanimidad en el pueblo, que espera de sus leyes y jueces atención imparcial y solícita y mejor dotación de medios; es perentorio que el Congreso, Senado y los partidos políticos se alejen y se desentiendan de nombrar y elegir magistrados, fiscales y órganos jurisdiccionales; la organización, procedimientos y penas han de estar sometidos únicamente al imperio de la Ley; la gente rechaza intensamente la politización. Hay que vitalizar el antiguo modo de elección del Consejo General del Poder Judicial y del Fiscal Gral del Estado, cuya decisión debe depender de jueces y fiscales respectivamente; y blindar la figura del Fiscal G. del E. en su libre actuación. El T. Constitucional es innecesario, se cree que sólo actúa por intereses políticos y que tarda en exceso en decidir sus asuntos; es preciso suprimirlo, con el Supremo basta, sólo habrá que reforzar su papel jurisdiccional.
Requiere ello voluntad política para firmar un gran acuerdo que además de independencia dote a la justicia de medios humanos y materiales necesarios para normalizar el servicio y corregir el sistema; no se pueden seguir soportando esos casos lamentables y dolorosos de burla e ineficacia, que aún nos irritan, cuya contestación social se ha hecho evidente desagrado en la apreciación popular. La pena, además de la reinserción, es principalmente un castigo con un objetivo preventivo. La Ley del menor exige su reforma, pues es absolutamente injusta; hay que juzgar el delito por su gravedad y no por la edad del infractor. El pueblo quiere un derecho que asista al ciudadano, y no ver aplicar sólo los derechos de los imputados; quiere leyes que protejan a las víctimas. Seguramente, el gran problema está en la legislación y los legisladores.

C. Mudarra

AJUSTES Y RECORTES

La autonomía económica española se ha desplomado por el enorme déficit y el insostenible paro; la ineptitud del Ejecutivo de Zapate­ro ha co­metido tal cúmulo de equivocaciones, desde que comenzó negando la crisis, hasta llegar al desastre del enorme gasto público, para demostrar que ellos tenían una salida so­cialista que hacía innecesarios los sacrificios, que se vio obligado a emprender aquellas cacareadas re­formas tan vanas como ineficaces; que nuestro erario público esté esquilmado por el despilfarro del Gobierno Socialista prueba que las de­cisiones y medidas anticrisis se han hecho rematada­mente mal.

Así pues, imprescindibles recortes esperan en la mesa del próximo Presidente; una rígida disciplina de recorte y austeridad incrementará la solvencia de España, recortará el déficit y reducirá el paro. Está claro que el Estado, como una familia, no puede gastar más de lo que ingresa. Se observa que la ciudadanía ha visto con buenos ojos la política restrictiva de Cospedal; el ciudadano rechaza la mangancia y el despilfarro, de ahí que la opinión pública se muestre cada vez más proclive a la disminución de las instituciones: autonomías, ayuntamientos y diputaciones, y a la eliminación de los gastos superfluos: sueldos descomunales de los políticos, privilegios, subvenciones, lujos y prebendas, la proliferación de cargos oficiales y la reducción del aparato burocrático del Estado. Es necesario devolver al Estado las competencias de parcelas vitales como Educación, Sanidad, Economía, Vivienda y Trabajo y los Cuerpos de Seguridad del Estado. España no puede mantener diecisiete mininaciones que gastan y se endeudan desaforadamente. La sociedad sabe que las ‘autonosuyas’ se han tragado los millones del erario y dilapidado el Estado del Bienestar; así que, como los españoles ya saben que llegará el día, en que no se van a poder pagar los servicios básicos, también han de aceptar los ajustes precisos. Los recortes, para ser bien entendidos y acogidos, necesitan negociación previa, una buena comunicación, y evitar los agravios gratuitos y el malestar. En tiempos de sacrificios y penalidades la gente aprecia la equiparación de las penurias y del sacrificio social, mientras que las desigualdades la exasperan e irritan.

En la próxima legislatura, el P. Popular, los socialistas y las otras formaciones políticas han de reunirse con sentido responsable y patriótico, para alcanzar acuerdos ante la envergadura de las medidas que sin más remedio habrá que adoptar, -sea quien sea el que gobierne-, para levantar y recuperar la salud de la economía; tal actitud de consenso y acuerdo no es ya la expresión de una aspiración, sino una obligación nacional; es una cuestión de todos, se requiere un gran esfuerzo común, que deben llevar a cabo todas las fuerzas democráticas, porque las tareas que se avecinan no las puede afrontar en solitario un partido por muchos votos que obtenga. Es preciso montar en el chasis económico tres ejes: la contención del déficit, la reestructuración del sistema financiero y la competitividad empresarial con la rápida creación de empleo. 

En este momento difícil, en que se avecinan las elecciones, es natural que los socialistas anden apesadumbrados por su propio desánimo y el previsible desplante de los votantes. Las últimas referencias económicas ponen de manifiesto la coyuntura decisiva que están atravesando las economías familiares y que el paro no cesa de aumentar; el estado de parálisis en que nos dejan este País necesita estímulos que favorezcan la actividad económica, faciliten la creación de empleo y fomenten la exportación. El descontrol de la deuda y el déficit hacen casi imposible la financiación española y, por consiguiente, la actividad empresarial.

 

C. Mudarra

PALABRAS DEL PAPA A LAS JÓVENES RELIGIOSAS

Patio de los Reyes de El Escorial. Viernes 19 de agosto de 2011

Exponemos la alocución de S.S. Benedicto XVI por la profundidad teológica y evangélica que encierra, en boca del que fue calificado como uno de los mejores teólogas de nuestra época. Merece la pena leerla despacio y meditarla.

         “Es un gozo grande poder encontrarme con vosotras, que habéis consagrado vuestra juventud al Señor, vuestra vida de fidelidad a la llamada recibida es también una preciosa manera de guardarla Palabradel Señor que resuena en vuestras formas de espiritualidad.  cada carisma es una palabra evangélica que el Espíritu Santo recuerda a su Iglesia (cf. Jn 14, 26). No en vano,la Vida Consagrada«nace de la escucha dela Palabrade Dios y acoge el Evangelio como su norma de vida. En este sentido, el vivir siguiendo a Cristo casto, pobre y obediente, se convierte en “exégesis” viva dela Palabrade Dios… De ella ha brotado cada carisma y de ella quiere ser expresión cada regla, dando origen a itinerarios de vida cristiana marcados por la radicalidad evangélica» (Exh. apostólica Verbum Domini, 83).

La radicalidad evangélica es estar “arraigados y edificados en Cristo, y firmes en la fe” (cf. Col, 2,7), que enla Vida Consagradasignifica ir a la raíz del amor a Jesucristo con un corazón indiviso, sin anteponer nada a ese amor (cf. San Benito, Regla, IV, 21), con una pertenencia esponsal como la han vivido los santos, al estilo de Rosa de Lima y Rafael Arnáiz, jóvenes patronos de esta Jornada Mundial dela Juventud. Elencuentro personal con Cristo que nutre vuestra consagración debe testimoniarse con toda su fuerza transformadora en vuestras vidas; y cobra una especial relevancia hoy, cuando «se constata una especie de “eclipse de Dios”, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza» (Mensaje parala XXVI JornadaMundial dela Juventud2011, 1).Frente al relativismo y la mediocridad, surge la necesidad de esta radicalidad que testimonia la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado.

Dicha radicalidad evangélica dela Vida Consagradase expresa en la comunión filial conla Iglesia, hogar de los hijos de Dios que Cristo ha edificado. La comunión con los Pastores, que en nombre del Señor proponen el depósito de la fe recibido a través de los Apóstoles, del Magisterio dela Iglesiay dela TradiciónCristiana.La comunión con vuestra familia religiosa, custodiando su genuino patrimonio espiritual con gratitud, y apreciando también los otros carismas. La comunión con otros miembros dela Iglesiacomo los laicos, llamados a testimoniar desde su vocación específica el mismo Evangelio del Señor.

Finalmente, la radicalidad evangélica se expresa en la misión que Dios ha querido confiaros. Desde la vida contemplativa que acoge en sus claustrosla Palabrade Dios en silencio elocuente y adora su belleza en la soledad por Él habitada, hasta los diversos caminos de vida apostólica, en cuyos surcos germina la semilla evangélica en la educación de niños y jóvenes, el cuidado de los enfermos y ancianos, el acompañamiento de las familias, el compromiso a favor de la vida, el testimonio de la verdad, el anuncio de la paz y la caridad, la labor misionera y la nueva evangelización, y tantos otros campos del apostolado eclesial.

Queridas hermanas, este es el testimonio de la santidad a la que Dios os llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, la comunión y la misión.La Iglesianecesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro “sí” generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado. Quela Virgen Maríasostenga y acompañe vuestra juventud consagrada, con el vivo deseo de que interpele, aliente e ilumine a todos los jóvenes. os bendigo de todo corazón. Muchas gracias”.

         Estas palabras son guía segura en los momentos de abrazar una vocación.

 

C. Mudarra

 

MAL DISEÑO DE LA UE

España, varada en el déficit y el paro, contempla la pérdida de su autonomía económica. El nuevo gobierno, en esta tan crítica si­tuación, se encontrará con la ralentización del crecimiento europeo y norteamericano, más con los errores cometidos en el pro­ceso de construcción europea, de imposible solución unilateral. Europa se construyó muy a la ligera, nunca se debió introducir la moneda única, sin un proceso previo o al menos, paralelo de unificación política.

Un representante británico, en las negociaciones sobre el funcionamiento dela ComunidadEconómicaEuropea, se levantó y, dando un portazo escéptico, pronunció esta maldición: «Ustedes nunca se pondrán de acuerdo en nada y, si se ponen de acuerdo, no se cumplirá y, si se cumple, será un desastre». Tal imprecación, aún viva, danza enla Europazarandeada por la crisis económica y la improvisación, a la que la volatilidad de los mercados de valores de todo el mundo hace temer una caída en la recesión. Así lo evidenciaron las amplias convulsiones en el mercado de la deuda soberana que fue causa del primer rescate de Grecia y la enorme dificultad para acordar el segundo rescate griego, y con ella, fueron Irlanda y Portugal; y después, llegó la preocupante debilidad de las economías española, italiana y francesa, entre otras, por la reticen­cia alemana a aplicar lo pactado sobre la compra de bonos de países con problemas y los malos augurios que pronostican que eso tampoco servirá de mucho; Italia ha tenido que aprobar un fuerte programa de austeridad por su elevada deuda y su bajo crecimiento económico y Francia ha hecho público su estancamiento entre rumores de la bajada de calificación de su deuda. La rígida disciplina de recorte y austeridad incrementará la solvencia dela Eurozonay fortalecerá el euro, pero evidentemente no es el mejor camino para avivar el crecimiento. Hay que pensar que es necesario regresar a unos prudentes estímulos fiscales, que animen la deprimida actividad. La ineptitud del Ejecutivo de Zapate­ro ha co­metido tal cúmulo de equivocaciones, desde que comenzó negando la crisis, hasta ir al desastre del enorme gasto público, para demostrar que ellos tenían una salida so­cialista que hacía innecesarios los sacrificios, que le obligaron a emprender aquellas cacareadas re­formas tan vanas como ineficaces, por lo que la mayoría de los españo­les no quiere saber nada de Europa, del euro ni de las ‘autonosuyas’.

España no debía haber entrado en el euro. La experiencia de esa crisis de comienzos de los 90, resuelta den­tro del Sistema Monetario Europeo mediante las preceptivas devalua­ciones competitivas, fue definitiva para apuntalar la decisión británi­ca de quedarse fuera del euro. Es­paña e Italia llevaban el mismo ca­mino, pero, no porque no quisieran entrar, sino porque no cumplían los requisitos pertinentes; debieron esperar y reflexionar, antes de aceptar. Al respecto, resaltan dos cuestiones patentes: El hecho de que nuestro erario público esté esquilmado por el despilfarro del Gobierno Socialista prueba que las de­cisiones y medidas anticrisis se han hecho rematada­mente mal, y, en definitiva, son las que nos han hundido hasta el fondo del abismo; la otra es, que ha quedado en evidencia el erróneo diseño dela Unión Monetaria, pues, al poder hacer cada país su propia política eco­nómica, la divisa común queda al albur de la irresponsabilidad, la de­magogia electoralista y los compro­misos de cada cual; la frivolidad del endeudamiento público y privado ha corroborado nuestra fama de arbitrariedad y desa­liño financiero. La posición del euro se ha derrumbado por el mercado del crédito, que causa la asfixia del crecimiento y esta la del empleo.

Si Europa quiere sobrevi­vir como Unión Monetaria, debe relanzar el compromiso del Pacto de Estabilidad, que sólo sería efectivo, si cada miembro del euro lo incorporara drásticamente a su Constitución; seguir fiándolo todo a un mecanis­mo de sanciones no serviría de na­da. Europa necesita Gobierno y Unidad, y por ello, ha de conformar esa Unión Política que quedó como asignatura pen­diente en Maastricht; y, cuando cada nación adopte la precisa autorrestricción de soberanía, será mucho más factible enca­minarla Uniónclaramente hacia una confederación europea con sus Ministerios de Econo­mía, de Defensa, de Sanidad y Educación comunes, su Tesoro común, sus eurobonos y sus requisitos comunes identitarios. Así, tendría una entidad ro­busta capaz de decir algo en un nuevo orden mundial.

                                                                           C. Mudarra

ZAPATERO Y EL PACTO

La situación económica se ha deteriorado tanto que exige ajustes impensables y descomunales  Los alemanes se han cansado de pagar los derroches de los dirigentes periféricos del despilfarro meridional; es lógico que exijan la limitación del déficit público. Ya en el 2010 España estuvo a punto de suspensión de pagos, por eso Zapatero tuvo que acometer el cambio radical de su política económica; pero es que este verano de vértigo, nuestra economía ha vuelto a recaer a niveles alarmantes y en unas condiciones internacionales calamitosas. Los socialistas son malos gestores y sólo saben gastar sin medida ni reparo, hasta llevar el País a la ruina. Lo peor de esto es que los que han causado el desastre no van a pagar ningún precio por su irresponsable amoralidad, ni la más mínima factura por el tremendo daño que han causado.

El electorado español conoce que el PP tiene la suficiente capacidad de resolver los serios escollos económicos que padecemos achacables directamente a ZP y a su equipo, con Rubalcaba siempre a la cabeza, el cual sabe de manejos e intrigas, pero no de afrontar el rigor del la gobernación que se avecina; ante esto, los socialistas van reseñando todo lo que creen negativo de Rajoy, para supervalorar a su Candidato y exponiendo los puntos principales de un programa débil y escuálido, para ascender y ganar posiciones. Ya, el pasado mes de mayo mostró en las urnas, que el PP prevalece con una ventaja de 10 puntos; ello confirma que los españoles, sobre todo los jóvenes entre18 a30, tienen muy mala opinión de Zapatero, quemadísimo por la gravedad de esta crisis, y aún peor de su Ejecutivo que cae a cotas ínfimas. El gran problema, como ha dicho Joao Barroso, reside en que, en la actualidad, el mundo occidental adolece de una clase política de muy escasa calidad intelectual, su baja valía va pareja a su nefasta gestión, negligencia e incompetencia; este es uno de las grandes problemas que atosigan al pueblo español, lo asfixia esta partitocracia, que no vive de las cuotas de su afiliación, sino de su prepotencia, prebendas y abusos.

         Pero, este ZP que, tozudamente, ha rechazado los Nuevos Pactos dela Moncloapara dominar la crisis económica y todas las ofertas de colaboración del PP, ahora de repente, venciendo su visceral inquina hacia su infesto oponente, lo llama a firmar un relevante Pacto de Estado, para reformarla Constitución; y no por su gusto, sino que los ‘amigos’ lo han forzado, la necesidad manda. Y ya de camino, una vez puestos, se debía haber añadido la eliminación del inservible Senado, el Nefasto Constitucional, las Diputaciones y la mala Ley Electoral. El corte del despilfarro, la regulación del gasto y la reducción del déficit eran las duras condiciones para evitar la bancarrota.

Es curioso, ZP y sus huestes han tenido que ingerir las esencias programáticas de la derecha, las mismas que hace dos años Rajoy les indicaba sobre el descontrol del gasto público y proponía su ajuste necesario, pero, ZP, siempre despectivo, le espetó su negativa entre las risas del ‘sabiondo’ Rubalcaba, hasta que sus ‘amigos’ europeos han venido a imponerle la debida reforma y una disciplina fiscal parecida a la propuesta por el PP. Se ha tomado la senda correcta para seguir adelante; era perentorio que el Gobierno dispusiera de los medios legales para corregir el gasto clientelar de las comunidades. ZP ha creado así el instrumento contundente para imponerles el límite de déficit establecido mediante ley orgánica del Congreso de los Diputados.La UEse plasma en la moneda común y en unas pautas de control del derroche que nunca se han respetado de veras. Zapatero muestra, en estas horas finales de su mandato, más cordura y visión de gobierno que lo que ha hecho antes. También, darse la mano llegar al acuerdo y a la concordia es un signo de generosidad y patriotismo. Es el sendero por el que debieran proseguir los dos grandes partidos en los próximos tiempos sin considerar cual gane las elecciones.

 

C. Mudarra

LONDRES, CUESTIÓN SOCIO-EDUCATIVA

En Londres, se han dado unas revueltas, no han sido disturbios raciales, ni políticos ni laborales. Londres es una megalópolis descomunal y cosmopolita, un remedo dela RomaNeronia­na en pleno siglo XXI; allí se han ido agrupando en distintos barrios gentes de distintos sitios y colores, pero que no se integran ni lo intentan siquiera; forman guetos, siguen con sus lenguas y costumbres. No ha ocurrido más que lo mismo que en otras ciudades; es que se han desvanecido las teorías y las promesas de la izquierda, la oferta socialdemócrata se ha derrumbado; han muerto las ideologías del s. XX. A la gente, no se la adormece con subsidios y ayudas, que sólo producen vagos y gandules incapaces de reaccionar ante cualquier contratiempo. El vandalismo y la barba­rie venían llegando, se acercaban sigilosos por las calles londinenses a lomos de la incultura, de la falta de educación paterna y escolar, lo cual fabrica futuros delincuentes, en definitiva la crisis de valores globales que campea en Europa. El que, hoy, con gran fre­cuencia miles de personas, en democracia o dictadura, salgan y se manifies­ten hace pensar que algo está pa­sando, especialmente, cuando eso se convierte en algo corriente y habitual en muchos puntos del mundo. Estos movimientos sociales no parecen simples alborotos callejeros; reflejan un fenómeno socio-polí­tico de alcance que aún no ha recibido su definición histó­rica; pero es un hecho de mucha más gravedad de lo que creen los poderes públicos, los políticos y la gente en general.

No es un problema étnico ni multicultural. Lo sucedido en el Reino Unido es una cuestión socio-educativa, que es algo infinitamente más gra­ve y que afecta a la construcción de las estructuras del Estado; y no es sólo local, es un mal europeo; las falsas teorías educativas de la socialdemocracia ha fracasado. El sistema educativo laxo, lúdico y vacío de contenidos crea niños veleidosos, abocados a la delincuencia; sin estudio y sin esfuerzo personal, sin disciplina y exigencia no hay resultados convincentes. Es cues­tión de ignorancia, de incultura. Estos adolescentes han mostrado su mala formación y su indigencia educativa. Europa, además de la económica, sufre una galopante crisis de valores, por eso, no hay más que re­construir los valores morales y sociales e in­vertir en educación, que los polí­ticos escuchen a los expertos y se tomen medidas serias, incluso, ra­dicales, porque cada día que pasa se convierte en una oportunidad perdida. Los líderes de Eu­ropa deben tomar nota, porque éste es nuestro futuro, si no se corrige esto con sensata rapidez, el porve­nir es ineludible y negro.

Cameron, enérgico y brillante, lo ha explicado perfectamente: «De­masiados hijos nuestros han crecido sin ver jamás a su padre ni su madre ir a trabajar», y añadía: «El gran problema de nuestra sociedad es que muchos chicos crecen sin saber la diferencia entre el bien y el mal». Son los jóvenes inconsistentes, blandengues, delincuentes en potencia que andan sin principios, como los de Tottenham, los vemos en otros sitios, incluso aquí, son los mis­mos. La desgracia es transversal, como el talento y la gra­cia. Esperaban poder pasar por el mundo sin tener que trabajar. Se tragaron todas las iniciativas socialdemócratas sin sentido, en especial la más nociva de todas, la de los derechos adquiridos, pero sin inculcarles justamente los deberes ineludibles; lo realmente adquirido es lo que se obtiene por el esfuerzo y el estudio, los sanos hábitos y el trabajo, como es justo y necesario.

La política de recortes que tra­ía el premier Cameron en estos tiempos de crisis ha soliviantado a la gente acostumbrada a vivir de la sopa boba del bienestar mal en­tendido y eso, sumado a un siste­ma educativo profundamente de­ficitario y devaluado, ha creado el caldo de cultivo del desastre de es­tos días, de ahí, al saqueo el paso ha sido corto; los héroes de esta juventud anárquica son los cantantes de rap y los vende­dores de drogas; está claro que hay que cambiar el sistema de arriba a abajo. La gen­te está cansada de las palabras vacías, de las decisio­nes ineficaces de los gobiernos; demanda cambios políticos y económicos radicales. Mu­chas palabras y muchos gestos, pero todo sigue igual con bolsas de pobreza, de paro, de marginación so­cial que afectan a millones de seres humanos. Por esto y por muchos más motivos, hay masas en las calles y las plazas de aquí y de allá, en este vacío mundo.

 

C. Mudarra

AQUEL AGUADO ‘CAFÉ PARA TODOS’

 

           Planificado por las Cortes de Cádiz y vigente casi inalterado desde entonces, el modelo municipal español necesita una reconstrucción urgente en aras de la bondad de los servicios y del interés general, que recibe la ciudadanía. El estamento liberal de aquel momento definió el sistema campesino-parroquial que aún persiste. 

El Estado Autonómico de aquel aguado ‘café para todos’ que surgió, enla Transicióncon A. Suárez, es insostenible. Así lo han advertido voces bien autorizadas, lo aconseja la lógica administrativa y lo impone el necesario ahorro. Nosotros hace ya tiempo que lo venimos avisando. No es racional ni viable mantener diecisiete autonomías, con funcionamiento de miniestados, cincuenta provincias y sus cincuenta diputaciones junto con los cabildos y los consejos insulares, mas ocho mil ayuntamientos. En época de abundancia, puede tildarse de derroche que cuatro administraciones, central, autonómica, provincial y municipal, realicen los mismos servicios; pero, en medio de esta crisis galopante, supone un gasto imposible, e innecesario, y un auténtico disparate. No es posible sostener el gasto de 4.860 ayuntamientos de poblaciones de menos de mil habitantes. Véase el completo informe sobre la reducción del gasto nacional de 3.800 millones de euros, que, publicado por Rosa Díez, aborda el problema y ofrece soluciones.

Ahora bien, ¿quién desmonta este enorme tinglado de cargos y carguetes, coto y cortijo de aparcamiento de todos esos políticos que no alcanzan a ir a Madrid? Socialistas y Populares, ante la noticia de que el criticado y criticable, por muchos motivos, Berlusconi ha tenido que acometer una drástica reforma, para contener el déficit público obligado por la presión de los mercados y del BCE, han salido rápidamente a negar una reforma parecida en nuestro suelo; así mismo, se debe pensar que el BCE no ha impuesto tal ajuste sólo a Italia y no a España, por lo que tendrá que llevarlo a cabo Zapatero o el que venga. La inviabilidad del Estado Autonómico impone la exigencia de suprimir entidades provinciales y locales, como se ha hecho en Gracia, Irlanda e Italia. La eliminación de las diputaciones, entes prácticamente vacíos desde la constitución de las autonomías, es una realidad que exige reformar la actual estructura estatal por inviable, que ninguno de los grandes partidos quiere plantear, para no perder el espacio de dominio en que colocar los mamandurrios de su clientelismo. Sin duda esto entraña una muy seria irresponsabilidad

                En Europa, es España la única nación que no ha acometido, en el último siglo, la reducción del número de municipios, lo que supone la descompensación de tamaño y población, que resta calidad a los servicios esenciales prestados al ciudadano. La eficacia y eficiencia relativas al tamaño de los municipios requieren promover sin dilación la fusión de municipios. Y puestos a cortar, hay que  suprimir el T. Constitucional, el Senado, el número de Ministerios, de Concejales y asesores, las asignaciones y subvenciones a los partidos políticos y sindicatos y demás allegados. En definitiva, cortar en seco el despilfarro y el derroche. De ahí que los dos principales partidos hayan firmado el gran Pacto de Estado.

         Ha llegado la hora de ahorrar y reducir gastos y el despilfarro; lo piden y exigen los cinco millones de parados, los diez millones de pobres que nos rodean y las circunstancias económicas que atravesamos.

 

C. Mudarra

Ideal.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.