Aquí se ha instalado la partitocracia y con ella la corrupción. El uso “maquiavélico” que hacen de su propia corrupción los dos principales partidos puede explotarles en las fauces. Meter la mano en las arcas públicas es una inclinación fácil y corriente, respetarlas escrupulosamente y no tocarlas es menos frecuente, más escaso. La política hoy

