En Cataluña, unos petimetres, politiquillos subalternos, sin casi representación popular, acaban de asestar con toda impunidad, el rejón de muerte a la libertad. Unos partidillos de charnegos, que, sin haber ganado las elecciones, al pairo de componendas electorales, le arrebataron la Generalidad al más votado, se dedican a prohibir las corridas de toros; no es

