LA LEGISLATURA LANGUIDECE

La legislatura languidece; no se puede dejar correr el ca­lendario de brazos cruzados, como ha sugerido Rubalcaba. El Gobierno debe escuchar los mensajes que le llegan de Bruselas y aca­bar las reformas pendientes. España no resiste este mortecino devenir de la economía y la insolvencia de un Gobierno Ineficiente; necesita un mandato claro y reformista para el CAMBIO de gobierno y de formas nuevas. «El cambio significa creación de empleo, modernización del sector público, regeneración institucional y políticas sociales». Estamos ante una encru­cijada, la crisis, se ha dicho, no sólo es financiera sino también «ética, política e institucional» y de «mo­delo de Estado».

         Los graves problemas que debe afrontar Es­paña exigen aplicar medi­das económicas que, previsiblemente, resultarán duras; de ahí que haya que «pro­poner grandes pactos nacionales»; tales acuerdos no se circunscribirán únicamente al ámbito financiero y al mercado laboral, sino a otras áreas que engloban la re­forma de las administraciones,la Sanidad, e incluso la política antiterrorista. Frente al mensaje del miedo a la derecha y al adelgazamiento del estado del bienestar, que previ­siblemente reiterará el PSOE duran­te la campaña electoral, Rajoy debe ganarse a la juventud con soluciones reales e ilusionantes y mostrar su intención de no hacer re­cortes sociales.

«El PP, según vienen proponiendo, va a entablar el cam­bio»; tiene pensado un plan económico a cinco años que incluye, una ley para el equilibrio presu­puestario y el déficit cero, una ley de emprendedores; una nueva política ener­gética que acabe con el déficit ta­rifario y una nueva legislación en materia de unidad de mercado, amén de políticas de austeridad como las que «ya han empe­zado a realizar» las autonomías que gobierna este partido. Por cierto, que Rajoy responsabi­lizó al Gobierno socialista del ac­tual colapso financiero, por haber permi­tido en su día «el relajo total» de endeudarse las comunidades au­tónomas, «incum­pliendo su propia ley». Y ha lanzado un mensaje constructivo lacia los mercados: «El PP garantiza que va a establecer el equilibrio presupuesta­rio». Además, se compromete a dar a las autonomías lo que el Gobierno So­cialista no les concedió: «El aplazamiento de las devoluciones, porque no afecta al déficit ni al fondo de competitividad

Se da por hecho que ha­brá un nuevo Gobier­no en Diciembre con un mandato claro sin necesidad de pactos postelectorales para gobernar; un partido que, desde la moderación «del centro, convoque «a todos los españo­les» al diálogo, la unión y la concordia». «Cuanta más gente apoye un proyecto para la regeneración de España, mejor para el futuro». La tarea será difícil y los problemas muchos; por ello, se ha de andar en la rectitud, desechar el talante de ZP que restó gravedad a la situación y prefirió llegar a acuerdos con to­dos, menos con el PP. Ahora, urge que las urnas dicten el nuevo color político; la situación requiere un esfuerzo conjunto y, tomando como referencia los Pactos deLa Moncloafirma­dos durantela Transición, anudar acuerdos fehacientes entre todos los partidos con representación en el Parlamento en sano ejercicio de «responsabilidad y trasmitir el mensaje positivo de que se va a favorecer el crecimiento, el aumento de ingresos y la creación de empleo.

 

C. Mudarra

LA FAMILIA, CÉLULA VITAL DE LA SOCIEDAD

La familia, en la actualidad, ha sufrido cambios profundos, al tiempo que han ido transformándose las ideas y la mentalidad de la sociedad, por lo que se han generado situaciones y formulas familiares de muy distinto tipo. No obstante, el concepto fundamental de familia sigue vigente en la mayor parte de los casos; la unión de un hombre y una mujer, si está asentado en el respeto y el amor mutuo, origina un gran patrimonio de valores que en Europa han generado la cultura humanista y cristiana; la familia normalmente provee la educación, promueve la dignidad de la persona y el progreso social y económico; sin embargo, hoy, en medio de la crisis mal gestionada y con un paro galopante, tenemos en España un millón y medio de familias que viven con dificultades y se ven constreñidas hacia el umbral de la pobreza. Desgraciadamente, son cada vez más incisivas las normativas que no sólo desatienden a la familia, sino que le son abiertamente hostiles; se requiere una cuidadosa actuación con leyes oportunas y disposiciones que le favorezcan.

         La familia es el núcleo vital en que se desarrolla el individuo, se forja su personalidad y se educa para la vida. Y socialmente, “es un bien imprescindible para los pueblos, un  fundamento indispensable para  la sociedad”. La familia es un valor fundamental para el país, y, por ello, los poderes nacionales han de entablar reformas y acometer medidas asistenciales, que preserven la identidad y los fines de la familia. España, según las encuestas, concede un gran valor a la familia y, sin embargo, su errónea política la ha empobrecido y, en el conjunto dela UniónEuropea, es la nación que menos prestaciones concede a la familia: la media europea del presupuesto dedicado a la protección de la familia y la infancia es de 8,5 % del PIB; en España es de 2,1%.

         Aquí, la familia no tiene el apoyo suficiente; aquí, no existe una política real de familia, aun cuando es la institución angular de la convivencia en nuestra sociedad; aquí, vilipendiada y preterida, la familia arrastra también su crisis, discurso este, que no es ninguna novedad, ya en el siglo XIX fue tema recurrente; esta sociedad intencionalmente deshumanizada, ya no asegura las funciones de asistencia y las de la socialización de los hijos, que son compartidas con otras instituciones; su valor y esencia representativa ha disminuido, la célula familiar se ha debilitado. La política familiar ha de contar con estabilidad y efectividad, por lo que se requiere el dictado de unas decisiones legislativas bien fundadas y un armazón blindado, a fin de que no sean revocadas por prurito y cambios políticos.

         Ahora bien, es también cierto, que la mayor parte de los españoles vive en familia, sus miembros colaboran y promueven su propio desarrollo; es una fuerza formidable, en tanto que se hace refugio y puerto privilegiado de la afectividad. Asegurar su protección social, económica y jurídica es un mandato constitucional y por tanto, una obligación ineludible de los poderes estatales, pero, que de ningún modo deben suplantar a la familia.

                                                                           C. Mudarra

ELECCIONES, YA

España ya no resiste más, se deteriora cada vez más; sufre grandes problemas irresolutos: La crisis diversa y generalizada, los cinco millones de parados y la clase política inepta, afincada y despreocupada. Muchos españoles miran con serio desdén esta casta política que derrocha la confianza y el euro, corroe el sistema, y, agotada su paciencia, detestan sus manejos diarios y la absoluta ineficacia en la que trabajan unos individuos puestos por los partidos, sin representar al ciudadano y ajenos al bien común. Esto que tenemos aquí no tiene casi nada de Democracia.

El Presidente R. Zapatero, al decidir no ser candidato, debió marcharse y convocar las elecciones, prueba de ello es la cantidad de voces internas y externas a su partido que lo exigen y la reinante desconfianza de los mercados respecto a nuestro país. Seguro que el dedazo en la designación del viejo superministro no ha reportado aire nuevo, ni progresía ni renovación y, sin duda, han quedado desechados en la cuneta otros cualificados candidatos, mandados al olvido excesivo y lastimoso. Lo de las primarias sólo ha sido mucho cacareo y poco fruto.

A ello se suma, la parálisis, la mortecina rémora del tinglado estatal sumido en esa continuidad artificial de esta legislatura anticipadamente finiquitada, como ha patentizado el Debate del Estado de la Nación; vivimos un serio vacío de poder escenificado por la presencia concurrente de ZP y Rubalcaba. Aparte de la crisis económica, ética e institucional que tiene retraído y paralizado la mayor parte del espacio político, esta ruinosa situación pide a voces un gobierno fuerte que corte por lo sano; es preciso establecer no las insulsas de ZP, sino las reformas imprescindibles y vivificadoras de nuestra menguada economía. A su vez, hay que suprimir el Tribunal Constitucional, de hecho no existe en muchos países y no pasa nada, con el Supremo basta y sobra; la dependencia política de jueces y fiscales es asunto complejo y delicado que requiere solución urgente, para establecer la independencia judicial, los jueces han de regirse entre ellos por oposición, antigüedad y mérito, alejando de ellos los nombramientos por los partidos políticos; al régimen autonómico hay que cortarle el grifo económico y muchas de las competencias que deben pasar a Madrid evitando el derroche y las prebendas; hay que regular los sueldos de los políticos a niveles normales regulados por el Estado y afrontar la reforma electoral, de modo que prevalezca siempre el que obtenga una mayoría y eliminar las componendas postelectorales. Ahora, nos vienen a pedir la dimisión esos que votaron por Bildu, ya podían haberlo hecho antes de dejarlos ocupar los cien ayuntamientos y liar la algazara que llevan.

No hay nada dentro del zapaterismo que no esté en crisis. Este Gobierno está sin alma y sin respiro hace ya algún tiempo; en medio de este ambiente bañado de rumores de adelanto de elecciones, todo anda en perentoria provisionalidad en el quehacer público; todo va hace tiempo a la deriva, entre frustración, imprevisión y prohibiciones; el aturdimiento y el desencanto corroe las esperanzas del ciudadano. Y ahora, parece que las voluntades de estos dos, ZP y su amigo Alfredo, que se reparten el poder, se ven en creciente confrontación y litigio, sin dar señales sobre el final de un mandato ya caduco. La crisis general nos corroe y hunde en un colapso acuciante.

C. Mudarra

MOVIMIENTO «DEMOCRACIA REAL, YA»

El Domingo día 15 de Mayo pareció entrar por lontananza la frescura verde de una esperanza innovadora. Convocados por una ignota plataforma, a través de Internet, las manifestaciones comenzaron a las seis de la tarde, para reivindicar una sociedad democrática y más justa; en las plazas, resalta un tipo de juventud muy especial, en extraña amalgama, con pancar­tas variopintas e ideologías diferentes. Somos muchos los que coincidimos en los postulados básicos de estos muchachos indignados. Los convocantes han expresado que son apolíticos con ideas bien definidas, y que “están indigna­os por el panorama político, económico y social que nos rodea”. Por ello, claman para cambiar la situación y reconstruir una so­ciedad mejor». El manifiesto denuncia el sistema «económico y guberna­mental», la partitocracia instalada, la ley electoral, la corrupción, y la clase política que no escucha ni trabaja por el bien común, sólo va al dictado de los poderes económicos».

No obstante, ¿la gente se pregunta quién está detrás? ¿Quiénes son los promotores del “No los Votes”; los acampados han desoído la prohibición de la Junta Electoral y el Gobierno no se ha atrevido a practicar el desalojo, con lo que indirectamente está alentando el fenómeno y mostrando su incapacidad de hacer imperar la ley. Precedente este muy peligroso, los ciudadanos ya saben hoy, que se puede desoír la norma, que se sale impune del incumplimiento de las leyes. ZP dice que “esto no les asusta, sino que les obliga a dar respuestas sociales”. Algún medio informativo ha dicho que este Movimiento se inscribió en el Registro el 1 de Marzo y que, en el entorno, anda IU; su organización a través del sistema asambleario, la forma de actuar y muchos carteles delatan su filiación de extrema izquierda radical; y muy cerca andan la CNT, los anarquistas, y activistas políticos con cierto mensaje populista. Apoyar e incitar a las masas y luego querer controlarlas es peligroso, la masa envalentonada origina el fascismo; añádese, que los acampados por muchos que sean, pongamos 100.000 en toda España, no pueden ser los regidores de la soberanía popular ante un total de 40 millones de habitantes.

Los hechos indican su hipocresía, no han criticado ni pasado factura a este Gobierno de los 5 millones de parados, acorralado por sus errores y desbordado por su incapacidad; se desangra España en una gravísima crisis económica, política, autonómica y social por la mala gestión, el despilfarro, la mangancia y el desconocimiento de las medidas oportunas y no se critica a ZP, pero se insulta a Esperanza Aguirre; del fracaso político de las cajas de ahorro no dicen ni una palabra y menos aún de la cuestión de Bildu; quieren mucha nacionalización y expropiación y la desaparición total de la empresa privada y los bancos, nada de patronos, todo del papá Estado. Es una enorme contradicción: Piden democracia, pero incumplen la ley. En sus consignas no hay ninguna aportación positiva, todo es negación. No es casual, han estado callados durante estos siete años de legislatura y curiosamente, surgen cinco días antes de las elecciones del 22 M.

La Democracia no precisa adjetivos. Sólo exige trabajar de veras por el bienestar de la gente. Cierto que nuestra democracia necesita una gran renovación y regeneración, pero el sistema se cambia desde dentro. Ya dijimos que hay que eliminar el Senado, el T. Constitucional y las Comunidades Autónomas, que son cargas innecesarias, así mismo, la ley electoral requiere su reforma, debe gobernar el que obtenga mayoría y suprimir las componendas postelectorales entre partidillos y es preciso velar por la independencia judicial, desechar los conceptos de “jueces progresistas y conservadores” y su militancia y dependencia política; la carrera judicial debe responder sólo a la oposición, antigüedad y mérito, nunca al nombramiento de los partidos políticos.

Todos estamos indignados y descontentos, pero dentro del sistema, frente a la libertad está el caos. Se ha de imponer la convivencia, el respeto a los demás, si se quiere respeto. Es preciso la inteligencia y la razón para conciliar y reconducir el impulso indignado por el orden civilizado.

C. Mudarra

LA TIBIEZA DE RAJOY

Tras el desplome de la urdimbre del talante alentador y la novedad esperanzada de Zapatero, el panorama de Rajoy, sumergido en la somnolencia, parecía animarse; sin embargo, no da la impresión de haber sabido aprovechar la incompetencia de ZP, su principal activo electoral, sólo parece andar confiado en la abstención de la izquierda, como si la izquierda cejara alguna vez en sus empeños. La actitud y maneras displicentes del dirigente del PP con la manifestación de la AVT, con ese tener que “mirar su agenda” para ver si iba a la manifestación, pero que “su corazón siempre estaría con las víctimas”, le pasará factura; ha perdido la motivación moral, la que nunca se debe dejar perder, porque, al cabo, es esa motivación moral la que arrastra la otra, la material, la propiamente electoral. Ha desagradado enormemente y provocado el rechazo de su base electoral, no maneja con ímpetu y diligencia los intereses políticos, su oposición es mortecina; no inspira confianza y certidumbre, no figura como una fuerza arrebatadora y convincente; con su parsimonia no puede rebañar nunca ni un voto al electorado de la Izquierda y puede perder muchos del de la Derecha; no se distancia y diferencia del contrario, se ha dejado impregnar del “que todos son iguales”, no tiene las riendas del manejo oportuno de los tiempos, se halla en una situación de ruina moral y desconcierto electoral, por la pésima orientación y peores consejos que se deja dar. No suscita ilusión en los dudosos.

Al pairo de las encuestas, ya se están colocando la piel del oso, antes de cazarlo. Deben saber que pueden recibir un batacazo en las próximas elecciones, el triunfo en ese día es la verdadera encuesta. Me temo que Cospedal y otros se queden sin su taifa. Pero he aquí que las encuestas son las únicas manifestaciones que realmente respeta Rajoy. Existen otras motivaciones serias por las que debe preocuparse: Inspirar confianza y convencimiento, mostrar fuerza de arrastre y capacidad para sacar España de esta ruina. Sin embargo, aún pueden pensar que hay ESPERANZA.

Llevan un tiempo creyendo que el PP será el ganador; nosotros no nos lo creemos; tal vez alguien esté difundiendo ese rumor para inclinar la balanza a su favor. Es cierto que PSOE y PP tienen gran número de votos seguros, pero la batuta la tienen los tres millones de votantes indecisos y no incondicionales de ninguno de ellos, son los que proporcionan la victoria a uno de los dos. Es verdad que el machaqueo de los medios afines, la escasa valía de estos políticos que nos han sobrevenido en suerte y la amplia corrupción de unos y otros va a pasarles su factura, aunque bien es sabido que no todos los casos son iguales: Los manejos y derroche en la Generalidad presidida por Montilla, el fraude de la prejubilaciones de los ERES, la creación de empresas irregulares para desviar fondos y los negocios autorizados a los hijos y familiares de la Junta Andaluza, no se pueden comparar con el asunto de los tres trajes.

La indiferencia de Rajoy es insufrible. “Me dan nauseas los tibios” dice el Señor. No debió apoyar la entrada de esos seis jueces en el T. Constitucional ni seguir apoyando a Pachi López fervoroso amigo de los proetarras; como los jueces no deben ser elegidos por los políticos ni militar en ningún partido, y ser de veras independientes. Rajoy está muy confundido y desviado, esa parsimonia y mutismo sesteantes le restan seguidores y electores entusiasmados; se equivoca cuando manda a Trillo a pactar con el Sibilino Ministro, se equivoca cuando deja marchar a A. Cascos, cuando vota la ley Sinde, cuando no clama contra las “autonosuyas”, cuando no grita contra el derroche y los desorbitados sueldos de los políticos, cuando no rechaza la prohibición de los toros y tantas otras prohibiciones innecesarias; en fin, se equivoca en su indecisión y trasteo, se equivoca en esa oposición desvaída y mortecina, así no se incitan apegos ni pasiones.

C. Mudarra

JESÚS DE LA AGONÍA

¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro? Jesús respondió:”Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído… y feliz el que no se escandalice de mí(Mt 11,2-6)

Esta Semana, llamada Santa, se inicia con el Domingo de Ramos, en que se celebran dos aspectos fundamentales del misterio pascual: La vida o el triunfo, con la procesión de las palmas y ramos en honor de Cristo Rey; y la muerte o el fracaso, con la lectura de la Pasión correspondiente a los evangelios sinópticos -la de Juan se lee el viernes-. Desde el siglo V se celebraba en Jerusalén, con una procesión, la entrada de Jesús en la ciudad santa, el denominado «Domingo de Ramos», poco antes de ser crucificado.

La Semana Santa también se compone, aquí, en España, de representaciones y procesiones en conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, fruto de la tradición religiosa y de la piedad popular, sencilla y honda; y, así, con Machado y Serrat canta: ¿Quién me presta una escalera, para subir al madero, a quitar los clavos a Jesús el Nazareno? Y, en Andalucía, por sus calles y plazas, llenas de algarabía y fervor, se ven pasar solemnes en sus tronos los Cristos y majestuosas las Vírgenes, venciendo el cansancio y la fatiga del peso y la caminata. Mientras por las esquinas y desde los balcones van saltando al aire primaveral las saetas en encendidas gargantas de hombres o mujeres que lloran el dolor de la Madre por el Hijo Crucificado, voces limpias, sin palmas, sin guitarra, que trasmi­ten una emoción tan honda como el arrepentimiento y el llanto: “No eres tú mi cantar, pero me lle­gas muy adentro, cantar de la tierra mía que echa flores al Jesús de la agonía”. En esos cantos populares, sube al cielo el incienso de la fe de nuestros mayores, reflejo de la pena interior que siente la gente al rememorar la Infinita Pasión de Cristo, misterio esencial del nacer, amar y morir del creyente. Es el sufrimiento sin límites del Hijo del Hombre o la pena de cauce oculto y madrugada remota, según otro poeta.

El evangelista Juan dice: “Existía la luz verdadera, que ilumina a todo hombre”. “Yo soy la luz del mundo; el que me siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 1,9; 8,12). Jesucristo que impartió la misericordia, que mandó el amor y murió dando el perdón, nos invita que hagamos lo que hemos visto y oído; mirad cómo he amado y lo que yo he hecho; no he hecho una revolución cruenta, no he traído al mundo la agresión y las armas; he cambiado el mundo con la fuerza del amor al prójimo, el gran camino de luz a lo largo de los milenios”; es la luz que debe animar la relación entre todos los pueblos de la tierra, la convivencia universal en un mundo sin fronteras; pues “lo que cambia al mundo no es la revolución violenta, ni las grandes promesas, sino la silenciosa luz de la verdad”, proveniente del Dios cercano que nos da la certeza de que no caemos en el olvido, como si el hombre fuera un producto de la casualidad.


A este Dios, dijo el Papa, debemos acercarnos, para convertirnos en “una de las luces más pequeñas” que él enciende en la historia y así traer, en la vigilia activa de la espera, luz al mundo. La luz que ha venido para iluminar a todo hombre. “Yo soy el camino la verdad y la vida”, sigue diciendo Jesús en nuestras calles a través del Cristo de los Gitanos, el Señor del Gran Poder, el del Silencio o el Cautivo. No ha sido la laicidad, sino la tradición que ha convertido hace siglos la religión católica en fundamento de nuestra vida, como lo expresan con emoción los costaleros que llevan a hombros al Cachorro, a la Macarena o a la Virgen de las Angustias.

C. Mudarra

ZAPATERO SE VA

Por fin, R. Zapatero se ha decidido o lo han decidido y anuncia su marcha. Tras este tiempo de cansino rosario de cábalas, secretismos y absurdas especulaciones, el endiosado arcano se digna desvelar el destino. Esto de la política y de los advenedizos políticos no tiene nombre, es de risa. Yo no me lo creo, alguien le ha empujado a irse. Como no me puedo creer que esa niña de Barcelona, antiespañola y antisistema se postule y la presenten como candidata a la Presidencia del Gobierno de España.

En el grado de perentoriedad efímera que alcanza el convencimiento de los partidos políticos, la democracia interna y la honrada limpieza de intenciones, sinceramente, ya no nos importa, no es creíble, tampoco podemos andarnos con delicadezas en esta democracia cogida con alfilerillos, en que ha venido a parar la famosa y esperanzadora Transición; así, con su redicho talante, ZP también añadió que va ha continuar hasta el final de la legislatura, como le pidió Botín; deja libre al socialismo, pero sigue complicando a España, el sempiterno llamado PAÍS. No cae en la cuenta de que España necesita la disolución del Parlamento y la anticipación de las elecciones; no puede seguir este sesteante y temerario mutismo de la Oposición y la inane y zafia intrepidez del Gobierno, mientras sigue el desastre socialista de los cinco millones de parados, la caída de las empresas y la ruina de las familias. La tenaza de la deuda pública, del déficit galopante y el deterioro del sistema financiero cada día aprieta y se cierra más.

Zapatero ha sido y es el peor presidente de esta democracia española. Un presidente que se va, porque sabe que nadie lo quiere en el cargo, debe “ipso facto” dejar su función en bien de España. Quiso, ofreciendo al terrorismo triunfos políticos y traicionando el sacrificio de los cientos de españoles, lograr la rendición de ETA; sus alianzas con los nacionalistas han producido el engendro de Estatuto Catalán; su política internacional, desechando a nuestros aliados, nos llevó a regímenes antidemocráticos, incapaces de reconocer los derechos humanos y bananeros dictatoriales; ha dividido constantemente a los españoles con leyes no demandadas como la del “homomonio”, de la igualdad, la memoria histórica, el tabaco, el aborto, la educación para la ciudadanía, empeñado en dictar nuestro vivir y morir según el rancio progresío de su sectarismo ideológico.

Los barones son los mayores responsables y cómplices de que se mantenga la provisionalidad e interinidad del Gobierno y durante un año más siga la sangría de España. Al anunciar su dejación antes de las municipales y autonómicas su partido espera contener la sangría de votos, a estos sólo les interesa el PSOE y lo suyo. A España que se desangra, a Zapatero no le importa abrirle otra brecha: la de su sucesión: La Niña, inmadura o el vicepresidente, ministro universal que igual negocia con ETA que viaja a Marruecos a pedir perdón por lo que hayamos hecho o vayamos a hacer, el todopoderoso Rubalcaba que calla la trama de El Faisán, pajarraco, que quizás lo esté arrojando del panorama político junto con aquel al que quería sustituir. El resumen patético de estos ocho años de Gobierno se sintetiza en la frase de decir una cosa y hacer la contraria, en las mentiras y los engaños

Si han mentido en estos años, puede que no sea verdad lo de su ida; la propaganda oficial probablemente se apresure a vender su marcha como un gesto de generosidad, de sacrificio por su nación y por su partido. Lo cierto está en que es preciso un nuevo Gobierno que dé impulso y vigor al quehacer nacional.

C. Mudarra

LA GUERRA DE GADAFI

En Libia, la revolución se ha hecho más dolorosa, la reacción del estrafalario dictador ha convertido la presión en una guerra cruenta en la que está masacrando al pueblo. La UE (Unión Europea) no ha reaccionado, porque no existe, es un desideratum que no tiene entidad y la ONU, ahora, tarde y mal, cuando ya los muertos y las bombas se amontonan, viene con que hay que intervenir: “Haga lo que haga, Gadafi se tiene que marchar”, dice el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, y permite los ataques de una pequeña coalición de aliados con el triple propósito de cortar la represión que ha entablado el dictador, desalojarlo del poder y propiciar la transición democrática. Tal coalición euroamericana, mal llamada Comunidad Internacional, se compone de unos cuantos países que se han lanzado a la guerra, otros han dicho que vale, pero que ellos no se meten y otros han mirado a otro lado; esta oligarquía económica internacional está empeñada en que la democracia modelo yankee-europeo sea el único sistema político posible en el planeta.

Francia, con su intención de mantener una zona de influencia en el Chad y ese área de África, se ha lanzado a una aventura que, de tener éxito, finalizará con un gobierno títere, probablemente, más de EE.UU que de Francia. Unos EE.UU que parecían inicialmente remisos al ataque y unos aliados que no se veían muy unidos y que andan discutiendo si la OTAN asume el mando e interviene en la operación, a la que la Liga Árabe, Rusia y China se han opuesto; es la constante colisión de civilizaciones -no alianza-. Así, mientras observamos la ascensión de China, el poder de Occidente declina respecto a esas y otras civilizaciones, las cuales intentan, y ya con éxito, servirse de esa debilidad para hacer de contrapoder.

Y, en estas, Zapatero, el del “no a la guerra”, se precipita sin reflexión y sin la autorización del Parlamento, e implica a España en esa guerra de derribo de Gadafi. Aquel se pegó a Bush, Este, a Sarkozy, para salvar la fuente del petróleo, antes que vuele hacia otras manos. Ha ofrecido soldados, barcos y aviones españoles además de las bases de Morón y Rota, contra el payaso dictador, sátrapa sanguinario, al que le exigen dejar el poder y salir fulminado sin más iniciativa y sin vuelta atrás. De nuevo, ZP –con cinco millones de parados y las arcas en ruina- nos pone en el punto de mira del terrorismo islámico; los talibanes han condenado el ataque aliado contra Libia por considerarlo una ofensiva “aventurera”, una injerencia de las potencias occidentales en los asuntos internos del país. ¿Dónde están los titiriteros de la “zeja”, los pseudointelectuales que jaleaban contra la guerra de Irak y que hoy, hipócritas, van danzando con un “sí a la guerra” en Libia?

El Vicario Apostólico de Libia, Mons. Martinelli, mostrando su oposición a las acciones militares, pues “la guerra no resuelve nada”, ha defendido que se debió dar una oportunidad a la vía diplomática, para resolver la crisis pacíficamente; “es necesario que cesen las armas y se inicie de inmediato una mediación”, dijo. Esta es la postura que tenía que haber adoptado el PP. Aunque la caída de un tirano siempre es deseable, si con ello no llega otro peor, cosa harto posible en esa sociedad; la intervención de las democracias occidentales a favor de las libertades en los países con regímenes totalitarios debe ser continua y con todas ellas sin distinciones. Gadafi es ya un perdedor cuyo destino está sellado no sólo por su presente sino por su pasado, lo sensato es acabar cuanto antes con el tirano; esa será la voluntad de Sarkozy, y probar que Francia tiene condición de potencia mediana, pero feroz.

El terremoto de Japón ha alterado, dicen, el eje de rotación de la tierra y su masa. Hay quienes creen, que la historia de las civilizaciones también ha tenido un vuelco en su devenir. Un Japón en dificultades y una Europa demográficamente caduca, en declive e invadida por esa civilización extraña que es el Islam abren las velas a otros rumbos y otros puertos. Aún grita Catón su “Delenda est Cartago”.

C. Mudarra

LA HERMANDAD MUSULMANA

La trayectoria de los Hermanos Musul­manes, desde su fundación en Egipto en 1928, se ha envuelto en le­yendas, alentadas por la clandesti­nidad. En un primer momento, la activi­dad principal de la Hermandad se centró en tareas sociales: la educación y la beneficencia islámica. Según Al-Banna, su fundador, era necesario satisfacer primero necesidades de justicia so­cial y elevar el nivel de educación, sa­lud y prosperidad de los árabes, para cambiar luego las bases mismas de la sociedad. Los Hermanos no nacieron como movimiento político, pero fue­ron los pioneros del islamismo tal como hoy se entiende: rechazo fron­tal de la influencia occidental e identi­dad entre religión y estado.

Esta Hermandad, que se extendió por Palesti­na, Siria, Jordania y decenas de países, es una fuerza muy bien coordinada, omnipresente en la vida social y una organización pacífica, pero radical; renuncia a la violencia, pero no a la creación de un sistema islámico. Hasta la revuelta de Egipto y la aparición de barbudos con pañuelos en las mani­festaciones de El Cairo, la Hermandad, era para muchos una extraña sociedad secreta, viva y tendente al retor­no del califato del siglo VII a. C. De su tronco nació el movimiento radical palestino Hamás, residente en Gaza. Durante mucho tiempo, ha tenido el apoyo de la monarquía saudí, que facilitó su entrada en numerosos campus y organizaciones de Esta­dos Unidos y Europa, donde sus pre­dicadores dirigen centenares de mez­quitas, en las que el tono abacial de sus teóricos emigrados a Occidente -«el Islam es sinónimo de paz» proclaman- con­trasta con realidades menos ama­bles. El arquitecto de los ataques del 11-S, Jalid Seij Mohamed, confesó en su día en los interrogatorios del FBI que su conversión a la «guerra santa» se produjo tras su ingreso en la Her­mandad de Kuwait, a los 16 años, du­rante un campamento de verano. Es evidente que el empecinamiento y la represión reforzarán la Hermandad y provocarán la masacre y la guerra civil.

No se considera hoy un grupo terrorista, pero de su seno han salido algunos de dirigen­tes de Al Qaida. los ra­dicales palestinos de Hamás y coexisten sectores más o menos ex­tremistas; predi­can un puritanismo gradual y, en general, «aceptan. las reglas de juego de la democracia oc­cidental, por lo que, si se les excluye del proceso político, se convertirán en una amenaza»; es una maquinaria, presente en la sociedad, en las universidades y en los sindicatos y propugna sin titubeos el rechazo del tratado de paz con Israel

En Túnez primero y después en Egipto, las revueltas populares con­tra las dictaduras laicas nacieron de modo espontáneo por desespera­ción ante la penuria económica y la arbitrariedad de las autoridades; ninguna se guió por una ideología concreta de corte islamista marxis­ta o nacionalista; se trata de una revolución iniciada por los desheredados, para acabar con las dictaduras de 30 años, que, han generado millones de beneficiarios que ahora ven en peligro sus medios de enriquecimiento y su mera existencia y cansados del régimen opresor buscan la caída del poder y la transición a posibles alternativas.

Los gobiernos occidentales lo sa­ben y prevalece la tesis del sector pragmático que se inclina hacia una postura más piadosa de las ideas is­lamistas de la Hermandad. Observadores hay que los creen capaces de competir en la arena política y de gobernar en un sistema electoral pluralista; sin embargo, otros más cercanos al terre­no, muestran menos optimismo ante la al­ternativa de la Hermandad; mientras estos Hermanos viven la tensión entre el sector antidemocrático y la segun­da generación islamista, Oba­ma delibera y espera lleno de dudas. El actual líder de la Hermandad, Mohamed Badie, perteneciente a la vie­ja escuela, recela del juego de partidos y opta por acentuar la acción social, por lo cual, parece que hoy prevalece, en la Her­mandad, su rechazo a la vía vio­lenta o terrorista y, por supuesto, su clara intención de sabotear el tratado de paz con Israel. Entre tanto, Yahvé y Allá provean.

C. Mudarra

LA CONVULSIÓN NORTEAFRICANA

. Un clamor airado recorre la espina dorsal del mundo árabe. Europa debe pertrecharse ante la desestabilización de su flanco Sur. Muchos se preguntan, si se trata de un movimiento interior espontá­neo o incitado por intereses externos. Una revuelta de semejante peso requiere organización. No está claro, si esta rebelión de las masas norteafricanas es un intento pro democracia o un modo de entrega­r el país a los islamistas de los Hermanos Musulmanes; precisamente, estas candidaturas islamis­tas pretenden liquidar la democracia de la que se sirven para alcanzar el poder. Esta hermandad, la fuerza mejor organizada en Egipto, su patria de nacimiento, es una organización pacífica, pero radical; renuncia a la violencia, pero no a la creación de un sistema islámico; se mantiene en semisilencio, porque cree que esta moviliza­ción les llega antes de tiempo, como a Mu­harak.

El Norte de África está convulso. Primero fue Túnez y luego Egipto que sufre ya treinta años la dictadura de corrupción y nepotismo de Hosni Mubarak; los llamamientos del Ejército y las propuestas gubernamentales no sirvieron de nada y han desechado las advertencias norteamericanas, hasta derribarlo; ahora el calor revolucionario se está extendiendo a Argelia, a Teherán, a Libia y Bahrein y, tal vez, a Marruecos, H. Clinton advierte sobre una “tormenta perfecta” en la región. ¿Quién rige y financia esta revolución? Puede que estos pueblos que sobreviven bajo la miseria y la opresión, hayan aprendido y decidido ahora sacudírsela; quizás, la paciencia del pueblo se haya colmado y no quiera aplazar ni un minuto más su futuro en la lucha legítima por los derechos políticos, la justicia social y el impulso económico. O bien, puede que fluyan soterradas las fuerzas islamistas.

A veces la solución revolucionaria ha resultado más infecta de lo que se creía; nadie sabía quién era Fidel Castro ni lo que podía ocurrir tras la caída del Sha en Persia; recuérdese que aquella necesidad de derribar al dictador Batista, ha supuesto que Cuba sufra sesenta años de tiranía comunista con Fidel Castro; también, hubo que terminar con los lujos y manejos del Sha y ello instauró el fundamentalismo islámico de los jomeinis, que finiquitó con las libertades y hasta con el propio nombre de Persia. Se atacó a Sadam Hussein que ansiaba ser el ‘rais’ del mundo islámico y destruir a Israel, pero esa guerra ha traído su derribo y muerte y el horror y la ruina de Irak.

Se teme que Ahmadinayed esté atizando la revuelta popular; lo ha anunciado públíca­mente en cuatro ocasiones. Egipto, con casi cien millo­nes de habitantes, tiene una situación geográfica clave y una política de espe­cial complejidad, muy difícil de enten­der. De ahí que lo primero, pues, haya sido terminar con Mu­harak; si en Egip­to se instalara un sistema fundamenta­lista islámico, es decir, una dictadura to­davía peor que la existente hasta el momento, Israel quedaría atenazado, por la tenaza airada de dos na­ciones poderosas, al Sur por la egipcia y al Norte por la iraní, y, entonces, el mundo se enfrent­aría á un gravísimo peligro de conflagración. Por otro lado, no cabe duda, que este movimiento revolucionario de exigencia política puede estar insuflado y financiado por las fuerzas de Bin Laden y Alkaeda, a quienes, por supuesto, no les faltan motivos y ocasiones.

Sería bueno que, huyendo del fundamentalismo, se encauzara esta energía de cambio que circula por el mundo árabe, para conseguir una transición pacífica hacia la democracia pluralista de buena gobernación, salvaguarda de los derechos humanos y apertura a las libertades en aras del trabajo, la paz y la justicia.

C. Mudarra

Ideal.es

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