
Todo ha terminado y la Caravana que ha seguido a Javier Arenas durante quince días por mor de la campaña electoral del referéndum del 18-F se ha volatilizado.
Cuando uno está a punto de cumplir los veinte años en esto del Periodismo tiene que reconocer que se ha pasado quince días aprendiendo Periodismo del bueno, el de quilates, el del día a día, el de las prisas, los agobios, los nervios, las dificultades. Durmiendo fuera de casa, comiendo fuera de casa y recorriendo 5.000 kilómetros que dan para dar dos vueltas a Andalucía, que las hemos dado.
Por eso le pedí al Maestro Mesamadero que se estirara y que con su fino olfato de la risa y del dibujo nos hiciera un recuerdo para todos. Y lo ha clavado. A la perfección. Os prometo que todos los técnicos y periodistas de la Caravana lo han alabado y me lo han pedido.
Y, al final, lo hemos firmado todos con una dedicatoria y, tras enmarcarlo, se lo hemos regalado como recuerdo a Javier Arenas, que nos acababa de obsequiar con una agenda para tomar notas de la que prometo escribir otro día, porque tiene una historia encantadora. Y, qué narices, nos acababa de convidar a un almuerzo de lo más simpático en el Aljarafe sevillano.
Y a mi tocayo (toma Estocolmo
le ha en-can-ta-do. Normal, Mesamadero es un genio andaluz.
A lo que iba.
He tenido la suerte, el placer y el honor de compartir dos semanas con gente como Giulia y Taboada, de TVE, compañeros de los de verdada, que ríen y comparten. A Taboada nos lo prejubilan sin tener siquiera los 55 años. Una pérdida para el Periodismo, os lo aseguro. Y Giulia Re, profesional-tranquila, nunca pierde los nervios. Supongo que será la experiencia y su encantadora sonrisa, que le permite recoger anécdotas para que yo las pueda publicar luego en el periódico o que cuando se sienta junto a mí en cualquier acto electoral me lee mientras voy escribiendo la página y me corrije las erratas. Gracias a ambos.
Y el equipo de Canal Sur, tanto de radio como de televisión. Con Lorente -no hay vida más allá de Triana-, entrando continuamente en directo o en falso directo. Magníficos los piques con Pilar, la productora, porque le hace estar preparado un cuarto de hora antes y a él no le acaba de hacer mucha gracias pero que se resuelve en cualquier caso y todos los días -los periodistas somos así de jartibles- con un “pero si te lo expliqué el otro día”, con lo que Pilar zanja la precaria disputa.
Inma, que le han reventado durante la campaña el coche y hemos descubierto que los seguros pagan el cristal roto pero no el espejo retrovisor. Inma entra para Canal Sur Radio y hoy, a punto de terminar, le quería sacar a bailar a Diego, que estaba escribiendo sus teletipos para la Agencia EFE. Y Lourdes, que si Diego envía dos teletipos, pues ella envía cuatro. Ahora dice Lourdes, que trabaja en Europa Press, que ya no sale por la noche, pero que se le puede encontrar por el sevillano garito de nombre Berlín. Y como Lourdes no sale me parece que es Diego el que duplica sus estancias nocturnas. A ti Inma, a ti Diego, a ti Lourdes, gracias por los cigarrillos, los teletipos, las explicaciones sobre el intramundo periodístico sevillano y por compartir conmigo vuestra experiencia con políticos de los que más bien poco tirando a nada yo sabía.
No me voy a olvidar de Ana y Mateo, dos periodistas a un par de móviles pegados. Trabajan para Comunicación del Partido Popular y os aseguro que lidiar con tantos periodistas les abre un espléndido hueco en los altares de la santidad.
También había un par de malagueños, José Antonio y Nieves. El primero, técnico de RNE y la segunda, periodista de la SER. Bueno, ahora que me acuerdo, Nieves trabaja en Málaga pero es una almeriense de Chirivel. José Antonio nos llevó en Málaga a toda la caravana al Tintero, a comer pescaíto, un sitio espectacular, típico y un tanto estrambótico donde se come deliciosamente al borde del mar. Nieves, que tanto y tanto habla en la radio, aportaba una cualidad difícil de encontrar: sabe escuchar y, además, entiende lo que le cuentas. Una interlocutora de altura.
Luego estaba la rompecorazones del grupo, Pilar, que pronto se prejubila también en RNE. Más de uno cariñosamente le llamaban Quen Mum, pero todos vimos en Córdoba cómo el camarero, suyugado, le soltó una cadena de piropos dignos de recordar. Pilar se lee los diarios por la mañanita y luego como que te hace un resumen valorativo de lo más jugoso. Muy de agradecer.
Creo que ya no me va faltando nadie, salvo mis compinches del papel. Son Carmen y Raquel. Carmen es madrileña, vive en pleno centro de Sevilla y trabaja en el decano de la prensa sevillana, El Correo. Carmen es veterana y ya es la segunda caravana en la que participa. Javier Arenas dice que Carmen le da mucha caña. Y yo creo que Carmen solo hace su trabajo, muy bien por cierto. Tanto a Carmen como a Raquel les preocupa mucho, mucho, mucho, la ética periodística. Y eso es de agradecer en dos periodistas jóvenes. Carmen se va pronto a Colombia de vacaciones y cuando lo dice nos morimos todos de envidia. Raquel, yo diría, que tiene cara de directora de periódico. Al tiempo. Es la benjamina y apenas tiene un cuarto de siglo metido en el cuerpo. Es una sevillana que trabaja en el diario Huelva Información y cuyas crónicas se han podido leer todos estos días en los periódicos del Grupo Joly, como el Diario de Sevilla o Granada Hoy. Es un cielo y, siempre que lo hemos necesitado, nos ha dejado transmitir desde su portátil.
Me faltaría hablar de los conductores de la furgoneta, que por cierto ellos llaman en privado minivan y en público taxi gran turismo. Uno es alemán, se llama Michael -seguro que he escrito mal su nombre y si lee este post se enfada conmigo-, y es un ingeniero de la Opel que lo dejó para vivir en un pueblo de Sevilla con su mujer. El otro es José Manuel, es más de Sevilla que el Betis y es más del Betis que el Betis. Nació en la calle Relator, que une la Alameda de Hércules con la calle Feria. Casi ná. A mí me llama el GPS porque me siento con él de copiloto y siempre hemos llegado a todos los sitios sin tener que dar demasiadas vueltas. Con él me he reído en cada kilómetro de esta caravana. Así que las cuentas son claras; una carcajada por kilómetro a cinco mil kilómetros realizados, cinco mil carcajadas. Y eso no se paga con nada.
No estaría completo este post si dejara de hablar de los periodistas que hacen posible que mis crónicas salgan publicadas. Son los Antonio, Regina, María Ángeles y Lola -que se pasó media campaña en la cama con gripe-.
Y del Gran Antonio Montilla, a quien conocí ayer. Mi alter ego en el PSOE, caravanizado con Chaves como yo lo he estado con Arenas.
Pero Antonio Montilla… merece otro post aparte. Si yo me caí en la marmita de pequeño y soy un tanto hiperactivo, él vive en la marmita. Imagínense.