Padres coraje

Llevo ya varios días con la historia de la muerte de Javier Joyanes Castilla. Es una de esas historias que te llegan al alma. Como en la edición digital del periódico no se han publicado los textos íntegros, no me resisto a colgarlos aquí. A mí me ha emocionado escribirlos. Espero que os llegue.

javier1” Javier Joyanes en una foto tomada horas antes de su muerte

Unos padre coraje de Jaén desmontan la muerte por accidente de su hijo y logran que la Justicia reabra el caso

-¿Qué haces?
-¿Estás bien, Javier, hijo mío?
-¿Es que no me conoces, mamá?
-Es muy tarde.
¿Es que no puedo llamarte?
-¿Dónde estás?
-Aquí.
¿Dónde es aquí?
-Aquí…
Bippp
La comunicación se cortó. Eran las 4.46 del domingo 7 de septiembre de 2008. La última vez que Maribel Castilla habló con su hijo Javier. El joven, de 27 años y vecino de Entrecaminos (La Guardia) había ido a la boda de un amigo a La Calahorra (Granada). Doce horas después de esta conversación telefónica con su madre, su cadáver fue encontrado en el campo, en una rambla a los pies de un terraplén de cinco metros de altura. Un juzgado de Guadix determinó que había sido un accidente y archivó el caso en un mes. El empeño de Maribel, la madre, y de Maximiliano, el padre, ha llevado a la Justicia a reabrir el caso y a seguir investigando. Ya no se ve tan claro. «No fue un accidente. A mi hijo lo mataron», insisten los padres. Acaban de proponer en el juzgado más pruebas, y esperan que la nueva juez se las autorice. «Aún no hemos podido cerrar el duelo por Javier. No se puede enterrar a un hijo sin saber lo que le ocurrió realmente», lamentan.
Maribel no notó a su hijo bebido en esa última llamada. «Ni nervioso, ni asustado. Estaba normal, muy tranquilo», asegura. Dos años y medio después aún viste de negro. Lleva luto en la mirada, hasta en la última inflexión de la voz que se quiebra a cada instante. Le ha dado mil vueltas a cada una de las palabras de Javier. A cada gesto de sus últimos días. Por eso no le cuadran los informes oficiales. Ni las conclusiones del primer juez. «Dicen cosas que no son propias de cómo era mi hijo. De cómo actuaba. Nada nos cuadra». La investigación emprendida por los “padres coraje” ha encontrado lagunas, zonas oscuras y contradicciones en torno a la muerte de Javier. Incluso han provocado que aparezcan pruebas nuevas. Han entrevistado a testigos. Han luchado contra la incomprensión de muchos. Se han reunido con cuantas autoridades han podido. Han removido cielo y tierra en busca de Justicia. Y gracias a su empeño, dos años y medio después una juez aún mantiene el caso abierto. Y siguen buscando respuestas.
El 6 de octubre de 2008, un mes después de la muerte, un juez ordenó archivar el caso. Se basó en dos informes: uno de la Guardia Civil, que argumentaba que se trataba de una «muerte accidental». Según la hipótesis de los investigadores, Javier salió de la boda cerca de las cinco de la mañana, bastante bebido, y se perdió en el trayecto desde el salón hasta su hotel. Se salió del pueblo por una carretera y decidió volver campo a través, a kilómetro y medio del salón. Iba a oscuras, hablando por el móvil y en un terreno que desconocía. Así que no vio un desnivel de cinco metros sobre una rambla, por el que se precipitó, concluyeron los investigadores.
Según los forenses del Instituto de Medicina Legal, lo mató la caída. En el informe que firman el 11 de septiembre de 2008 dos forenses, se establece que el fuerte golpe de la caída sobre una cadera destrozó al joven. «Esta fractura es de tal intensidad que rompe vasos, provocando una salida de sangre de los mismos», explican. Javier se desangró en una larga agonía, que pudo durar desde las cinco de la madrugada hasta el mediodía siguiente. Según los forenses, un accidente.
Contradicciones
Un médico contratado por los padres dice, sin embargo, que no fue un accidente. El informe pericial establece que «las lesiones se produjeron en otro lugar, y por otro mecanismo, es posible que atropello (…). Después se llevó a la rambla por un lugar accesible, y fue depositado creyendo que estaba muerto». El perito concluye que una caída por la pared junto a la que encontraron el cuerpo de Javier no sería suficiente como para provocar el estallido de la cabeza del fémur, y además no es posible manteniendo el hombro ileso. Además, el cuerpo presenta heridas en el lado derecho, donde se produjo el impacto, y también en el izquierdo, difícilmente explicables con la hipótesis de la caída por el terraplén. Hay sangre en la ropa, pero no se encontraron sobre el terreno más que pequeñas manchas. Y la causa de la muerte fue la pérdida de sangre. En el pelo había tierra roja. La de la rambla es clara. A día de hoy, nuevos informes del Instituto de Medicina Legal ya cuestionan el “accidente”.
Maribel y Maximiliano han comprobado de primera mano las lagunas en la investigación. Cinco días después del hallazgo del cadáver, el día 12 de septiembre de 2008, les permitieron a ellos visitar la zona. En la rambla, a treinta metros de donde apareció el cuerpo, ellos mismo descubrieron dos tarjetas de boda, la carcasa del móvil de Javier y un bolígrafo, que nadie había visto pese a las inspecciones oculares realizadas. ¿Cómo llegaron allí? Tras la caída, Javier no podía andar. Entre el cuerpo y los objetos no hay huellas de haberse arrastrado. Ni una gota de sangre. ¿Levitó el cuerpo entre un punto y otro? La explicación del perito es que lo llevaron entre varios, y que las tarjetas, la carcasa y el boli se cayeron del bolsillo interior de la chaqueta (los exteriores estaban cosidos).
Javier estuvo vivo varias horas tras el impacto, dicen los forenses. ¿No pidió auxilio? ¿No dio ni un grito? La Guardia Civil estableció que nadie pudo oírlo, ya que en las inmediaciones «no vive ni hay morada alguna, únicamente corrales». Sin embargo, a pocos metros del lugar del hallazgo hay una casa habitada. Viven Paco y Cándida, que estaban allí la noche de autos. Han declarado bajo juramento el 19 de septiembre de 2009, un año y doce días después del hallazgo, que «en ningún momento me han preguntado o se ha personado la polícía en mi domicilio para preguntarme».
La persona que encontró el cadáver, Raúl, también ha declarado bajo juramento que ningún policía le preguntó. Otra persona del pueblo que acompañó a los padres cuando encontraron las tarjetas, la carcasa y el bolígrafo también firma bajo juramento que nadie le ha preguntado, y que no había huellas entre el hallazgo y el lugar donde apareció el cuerpo.
En sus informes, la Guardia Civil cita también la declaración de un amigo de Javier (la persona con la que viajó desde Jaén para la boda, y con la que se alojaba en un hostal de La Calahorra), que asegura que bebieron bastante. Pero no tienen en cuenta otra declaración, la de una chica que estuvo flirteando con él durante la boda, que aseguró a los investigadores que Javier no estaba borracho. En la prueba de alcoholemia que se hizo en la autopsia dio 0,7 en sangre.
Tampoco se practicó una diligencia que podría ser determinante: necesariamente Javier tuvo que pasar al salir del salón de bodas por delante de una caja de ahorros. Este establecimiento cuenta con cámaras de seguridad. Una de ellas enfoca una porción de calle. No se pidió la cinta en tiempo y forma. Ya ha sido destruida.
«Cómo esa, se han podido perder muchas pruebas. Sólo queremos que se investigue hasta el final», dicen los padres de Javier. Dispuestos a llegar a donde haga falta.

javier2” Maximiliano e Isabel

DOCU_IDEAL Lugar donde encontraron el cuerpo

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