Una de las cosas que menos me ha gustado este año ha sido la constatación del pésimo estado de salud en el que se encuentra el mundo de la saeta en Granada. Es un dato que hay mucha gente que no tienen ningún sentido del ridículo a la hora de exhibir sus nulas dotes para el cante, y no me refiero a todos aquellos que tienen una promesa y su oración se hace canto. No. Me refiero a los que van da cantaores y dan el cante en cualquier sitio. Incluso los que corren de regreso en regreso para cantar, y perdón por el uso del verbo, a todo lo que se mueva. Hoy día, para escuchar una buena saeta o vas a esos sitios en los que sabes que se pueden oír (Rescate, Nazareno… No muchos más) o te encomiendas a san Judas Tadeo, Patrón de los imposibles, para que haya suerte y presenciar una buena saeta. Aunque llegado el caso, yo me conformo con algo parecido a eso y que no desentone. Luego nos quejamos de que en Granada siempre llueva en Semana Santa. Lo raro es que no lo haga.
Un saludo y siempre de frente.
El acólito

