Tengo ante mi la ordenanza municipal de la ORA o ROA. La leo con detenimiento y, o estoy ciego o no sé leer. “El ticket indicará el día, mes, cantidad pagada, hora y minutos máximos autorizados de estacionamiento”. ¿Dónde dice que hay que introducir la matrícula del coche? De hecho, las expendedoras son tan sofisticadas, tan a la última que si en lugar de la matrícula se introduce el teléfono, la máquina con tal de recaudar, te dará un tique preciso y precioso. Da lo mismo. Se puede meter hasta el diccionario secreto de Cela. La máquina acepta cualquier palabra o palabro, por muy insultante que parezca. Por ejemplo: El alcalde es un… lo admite. El concejal es un… lo admite. La concejala… lo admite. Voy a probar con una frase larga a ver que pasa… seguro que la admite si le meto los 20 céntimos de rigor. Los expendedores son tan modernos, tan innovadores que no sólo sirven para sacar el papelito, sino también para insultar a cualquier miembro de la Corporación. “Insúltenos por 20 céntimos… pruebe a hacerlo….” Esta vez se han pasado. Pero también, como dice mi compañero de blog en su ‘chérigan de atún’ se puede aprovechar para poner un ‘TE QUIERO’ un ‘TE AMO’… o un ‘TE EXPRIMO’

