Pepe ‘El Tomillero’ me pide en plena acera y nada más comenzar el encuentro semanal, cinco céntimos que le faltan para completar el papelillo que le exime de una sanción de 48 euros por haberse pasado de tiempo en la zona azul.Y como él dice, si fuera cirujano tendría que dejarme al paciente en el quirófano para bajar a cambiar el coche antes de que la ORA descargue su ira en forma de impuesto revolucionario. El caso es que ninguno de los dos tenemos cinco céntimos en el monedero y a la media docena de personas que paramos para que nos cambien, tampoco le tintinea esa moneda en los bolsillos.Total, que nos dirigimos al bar más cercano y por fin conseguimos una moneda de cobre de ese valor. Es que, verán ustedes, el importe hay que ponerlo exacto en la maquinita, que no está preparada para dar cambio y, además, en lugar de poner 1,50 euros, o 1, 60 o 1,70, no, han puesto 1,65 que viene a ser más o menos como cuando en rebajas te ponen el vestido que te gusta a 99,99 y dices que te ha costado 90. Un engaño del marketing o como se diga. Por fin alcanzamos la maquinita de marras e intentamos echarle la comida que nos pide. Imposible, tiene la boca cerrada y una lucecita roja parece indicarnos que no funciona. No pasa nada, a unos 50 metros hay otra y hacia ella acudimos con el sobre, el papelito de la ¿denuncia? y el euro con sesenta y cinco a mano. Hay cola y la hacemos. Nos imprimen el papel y entonces hay que ponerse a buscar al controlador con su camisa reflectante. Por el Norte no se ve ninguno.Tampoco por el Sur. Cambiamos de calle y ni por esas, niEste ni Oeste ni está.
¿Cuánto vale nuestro tiempo? No importa, por mucho que valga nadie te lo va a pagar.Ya puedes perder media hora de tu vida entre una cosa y otra, que da igual. La norma solo dice que pagues y si quieres protestar ahí está la vía contencioso administrativa para hacerlo. Consiste en presentar una reclamación en el Ayuntamiento, por supuesto en horas de oficinas que suelen coincidir con tu jornada laboral. Hacer cola porque siempre hay gente. Esperar respuesta que casi nunca llega o es negativa.Después te contratas un abogado y un procurador, les das poderes en un notario, y luego vas alJuzgado. Esperas un tiempo, varios meses, a veces dos años, y si ganas, el Ayuntamiento recurre y a esperar otro tiempo.Más gastos… ¿Merece la pena?
«Así está todo», indica ‘ElTomillero’. «Esos son nuestros derechos», insiste. Cría cuervos… a fin de cuentas las ordenanzas las hacen las personas que elegimos ya las que le pedimos que nos faciliten la vida, que pongan maquinas que devuelvan el cambio, que redondeen a la baja, que creen empleo… pero claro, si un controlador amarillo se hace cuatro manzanas, mejor que si se hace dos.
Parece que nadie recordó a la concejala más joven de la Corporación que cuando se va a casa ajena hay que mostrar compostura por más que el anfitrión diga o despotrique. O se va con esa condición, o no se acude. Sus compañeros de Grupo lo tuvieron claro desde el principio y se quedaron fuera, en la puerta, apurando un cigarrillo o tomando un café en la esquina, como en esos bautizos, bodas o comuniones, ceremonias en las que el punto de reunión es la puerta de la iglesia. Sólo ella, como abanderada portadora del Pendón, penetró en la Santa Iglesia Catedral. Eso, Santa e Iglesia, no hay que olvidarlo. Y salió criticando las palabras del Obispo, palabras que se sabía de antemano que iba a pronunciar desde elpúlpito de su casa, la de Dios.
Ana Vinuesa se va a quedar en Almería por más que se empeñen. Se queda y punto. Es una cuestión de medida. Sevilla coge el metro y no quiere estirar. Almería coge el suyo y calcula las consecuencias. No está Griñán para más guerras ni Asensio para más viajes. Cada cual en su sitio y el PSOE en casa de los dos, hasta que estalle la tormenta, que estallará en su momento, allá para mayo, o al menos eso es lo que dicen las encuestas. Personalmente, lo de Ana Vinuesa me parece bien, como le debe parecer bien a todos esos alcaldes que están hasta el moño de que les muevan al responsable cuando preparan los papeles “que después hay que volver a empezar” y como debe estar el candidato socialista a la Alcaldía de Almería, que a estas alturas sigue teniendo su página web en construcción, con la de paro que hay en ese sector. El parón no ha llegado a Granada ni a Málaga, donde candidato y candidata socialista disfrutan desde hace tiempo de cobertura digital.
