Antonio Fontán y el Diario Madrid

Con la muerte de Antonio Fontán desparece el primer presidente del Senado de la democracia y uno de políticos más destacados de la Transición española, pero desaparece, sobre todo, uno de los periodistas más comprometidos con la lucha por la libertad de expresión y la defensa de los valores democráticos.

Antonio Fontán Pérez fue el último director del diario Madrid, el periódico de la capital que, con la voladura de su sede, se convirtió en uno de los símbolos más claros de la represión de la historia franquista en lo que a medios de comunicación se refiere. El diario Madrid había nacido en 1939. Durante varias décadas fue un periódico vespertino modesto de carácter local. Su desarrollo y crecimiento tuvo lugar en los primeros años de los sesenta. En 1966, Rafael Calvo Serer, al frente de la empresa editorial, nombró a Antonio Fontán, director del periódico. Desde ese momento, el diario madrileño se fue haciendo con notables firmas de colaboradores y periodistas como José Oneto, Miguel Ángel Aguilar, Alberto Míguez y José Vicente de Juan. Con Fontán al frente, el periódico empezó a publicar artículos y comentarios críticos con el gobierno y a mostrar ideas y corrientes aperturistas que apuntaban hacia el final de la dictadura, la defensa de la libertad de expresión y una clara apuesta por un futuro democrático para el país. Los problemas de Antonio Fontán con el gobierno no tardaron en llegar. Un artículo del propio Calvo Serer, “Retirarse a tiempo. No al general De Gaulle”, publicado el 30 de mayo de 1968 en el que comparaba a Franco con Charles De Gaulle, provocó la suspensión del periódico durante cuatro meses. Le sucedieron otras suspensiones temporales que ponían en evidencia las lagunas de la Ley de Prensa (Ley Fraga) de 1966 y demostraban el intento del gobierno de volver a una etapa de control riguroso de los medios de comunicación surgido tras la destitución de Manuel Fraga como ministro de Información y Turismo.

La última suspensión y cierre definitivo del periódico que dirigía Antonio Fontán tuvo lugar el 26 de noviembre de 1971. Al día siguiente, algunos medios salían a la calle con el titular de portada: “Desaparece (por ahora) Madrid”. El proceso al diario Madrid concluyó con la voladura del edificio de su sede y Redacción el 24 de abril de 1973. El acontecimiento, filmado y fotografiado desde todos los ángulos, fue un intento de desagravio por parte del gobierno franquista que evidenciaba el control y la presión a que estaban sometidos los medios de comunicación. Sin embargo, la impotencia que produjo aquella imagen en el mundo de la profesión periodística, hizo que el acto se convirtiese en un símbolo de la lucha por la libertad de Prensa y el derecho a la información que con el tiempo se fue ganando en el proceso democratizador del país.

En un artículo aparecido en la última portada del diario Madrid el 25 de noviembre de 1971 titulado “Adiós”, Antonio Fontán afirmaba: “El carácter ejecutivo de resoluciones que pueden legalmente revisarse conforme a nuestro ordenamiento jurídico puede generar perjuicios de difícil reparación no sólo a intereses legítimos de personas concretas —trabajadores, periodistas, propietarios—, sino a la opinión pública general del país, que no gana nada, sino que indudablemente se empobrece con la desaparición, aunque sea provisional, de órganos nacionales de información y opinión. Termino expresando la firme esperanza de que en su día Madrid—el de estos cinco años—podrá volver al encuentro de su público, y que los órganos responsables de los altos niveles ejecutivo y representativo del país acertarán a cubrir las deficiencias y lagunas en la legislación vigente, que dan ocasión a situaciones tan complejas y penosas como la que representa este último episodio de la historia del Madrid”.

Antonio Fontán y otros directores de periódicos de la época lucharon con las armas de la palabra, los editoriales, la opinión y la presencia de los lectores, para crear una opinión pública en favor del cambio, de la llegada de la democracia y de la implantación de una nueva forma de gobierno que contase con la participación de los ciudadanos y respetase los derechos humanos, la libertad de expresión y de opinión. El papel de los medios de comunicación en general y de la Prensa en particular, fue decisivo para construir una transición pacífica a la democracia. El diario Madrid no pudo volver a ver la luz pero su director emprendió nuevos caminos para seguir luchando por los derechos y libertades de los españoles.

Jaime Vázquez Allegue

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