Lo mejor

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 19/05/2012

Hace un año, en plena campaña electoral municipal, tuve mi mejor tarde de domingo. Con amigos y familiares fui a la plaza de Los Jardinillos y pude sentir una emoción que echaba mucho de menos al ver a cientos de jóvenes en aquella alegre manifestación que se arremolinaba junto al edificio de Correos.

La juventud rompía con la afamada, por tópica, pasividad jaenera. Un puñado de gente joven, desde algunas asociaciones y la Universidad, había fraguado una convocatoria de movilización a través de las redes sociales. Al margen de partidos y sindicatos, con su propio estilo, fueron recogiendo el sentir de su generación. Era su respuesta al desempleo, la precariedad laboral, la corrupción y los recortes sociales. También era su forma de mostrar la disconformidad por el rumbo de nuestra ‘democracia de baja intensidad’ y el descrédito de las instituciones.

Aire fresco, creatividad, autoorganización, hartazgo, indignación, lucidez y rebeldía. Sin duda, el 15M ha sido lo mejor que ha pasado en España durante el último año.

Hipócritamente se acusaba a la gente joven de indolencia, de ‘pasar de todo’ y, afortunadamente, hemos visto cómo nuestra mejor juventud ha protagonizado movilizaciones impresionantes contra los poderes políticos, mediáticos y económicos que decretaban los recortes del estado del bienestar como el único camino posible, consiguiendo poner de relieve la deslegitimación social que tienen esas recetas.

El 15M despertó una enorme simpatía y un gran apoyo popular. Su carácter pacífico y  dialogante, el acierto imaginativo de sus lemas y la constancia en sus movilizaciones le han dado un poder que preocupa a quienes nos gobiernan. Por eso han intentado demonizarlo o disminuirlo y se ha insistido tanto en que su destino era el de un movimiento agotado.

Esta primavera juvenil, indignada y resuelta, que viene siendo también una escuela de formación sociopolítica para personas de diferentes generaciones, ha mostrado que miles de jóvenes  pueden acampar en una plaza, celebrar actos públicos y asambleas, organizando al mismo tiempo turnos de limpieza, dispositivos de logística, intendencia, orden e información. Autoorganización social y madurez de criterios.

Han sido subversivos sin complejos, exigiendo que la economía esté al cuidado de la inmensa mayoría de la gente y no al servicio del 1% de la población, dueña de las finanzas y de las grandes empresas. Han sido muy valientes al exigir formas de participación directa, instrumentos de democracia participativa que limiten el opresivo y asfixiante control vertical de las élites de los partidos. Su espíritu ha penetrado con la lógica del relámpago en la opinión de jóvenes y viejos, gentes de diversas experiencias y sensibilidades que coinciden en la necesidad de darle de una vez la vuelta a la tortilla.

Una primavera joven, alegre y combativa, que ha conseguido que la política vuelva a conectar con la palabra, cuidando los lemas, propiciando el diálogo en las asambleas, en las redes sociales y en los debates articulados por todo el territorio. Que ha sembrado la semilla de las asambleas y las comunidades en los barrios, que ha combatido con creciente éxito la injusticia insoportable de los desahucios. Que nos ha enseñado que se puede ser utópico y al mismo tiempo tener los pies en la tierra; que podemos cambiar el horizonte sin que por eso tengamos que descuidar nuestro día a día.

El 15M ha sido lo mejor que nos ha pasado en este último año porque ha ampliado cuantitativa y cualitativamente las redes de colaboración entre el activismo sociopolítico organizado y el voluntariado espontáneo y, en fin, porque en medio de un paro juvenil terrorífico, la gente joven ha edificado un movimiento social, una respuesta cívica que nos ha devuelto la esperanza en las palabras de Neruda: “Un día podrán cortar todos los árboles/ Una mañana podrán cortar todas las flores/ Pero jamás podrán detener la Primavera”.

La ley del embudo

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 12/05/2012

Estábamos saliendo de casa camino del instituto y del colegio y tuve que recurrir a la “ley del embudo” para resumir a mis hijos una explicación de lo que acabábamos de oír en las noticias de la radio: el Gobierno iba a poner unos cuantos miles de millones de euros para ayudar a un banco.

Lo ancho para los banqueros, lo estrecho para la gente. Millones a porrillo y mansalva para los que inflaron la burbuja inmobiliaria y nos metieron en la crisis; mezquinos e injustos recortes para la educación, la salud y los servicios públicos que utilizamos las y los currantes.

Desde que empezó esta crisis financiera, los sucesivos gobiernos de turno y las instituciones de la Unión Europea han apoyado (con avales, créditos blandos, participaciones preferentes convertibles, etc.) al grupo de cajas y bancos que hoy son BFA-Bankia con más de 80.000 millones de euros… una cifra equivalente a toda la deuda pública del Reino de España, incluidas sus Comunidades Autónomas (y nos cuentan el cuento de que el déficit público es el problema). Ahora vemos que lo hicieron sin exigir las más elementales garantías, las garantías y requisitos que cualquier banco o caja exige a cualquiera de sus clientes.

Es evidente que los consejos de administración de cajas y bancos llevan lustros actuando de forma temeraria y totalmente alejada de la diligencia exigible a un ‘ordenado comerciante’. Todo valía con tal de mejorar la cuenta de resultados y el reparto de dividendos.

También es evidente que el Banco de España no ha cumplido con su función de ordenar el buen funcionamiento y la estabilidad del sistema financiero y supervisar la solvencia y el cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito y de otras entidades y mercados financieros cuyo control le atribuye la ley. Al parecer Miguel Ángel Fernández Ordóñez, su gobernador, prefiere dedicarse con empeño a exigir despidos baratos y privatizaciones en vez de a cumplir con su deber como funcionario público.

Gobiernos y autoridades reguladoras han permitido que bancos y cajas maquillen y enmascaren el alcance, peso e impacto de la burbuja inmobiliaria en sus balances; y, además, han mentido al proclamar solemnemente que teníamos un sistema financiero solvente y envidiable. Pero ninguna autoridad y ningún presidente de consejo de administración va a ir a la cárcel ni va a perder su patrimonio para hacer frente a los daños que han causado a la economía y a la credibilidad de nuestro país, ninguno de ellos va a ser inhabilitado. Ellos no corren ningún riesgo, el riesgo es siempre para la gente normal. Así cualquier irresponsable puede ser presidente.

Nada nuevo bajo el sol. Ya lo decía Pablo Neruda que, en 1950, publicaba su Canto General incluyendo un poema titulado “Proclamación de la ley del embudo” del que me van a permitir que hoy, 12 de mayo, fecha en que miles de personas volvemos a salir a la calle para reclamar la primavera política, reproduzca aquí unas estrofas:

Ellos se declararon patriotas.
En los clubs se condecoraron
y fueron escribiendo la historia. (…)

Y al fin llevaron al Congreso
la Ley suprema, la famosa,
la respetada, la intocable
Ley del Embudo.
Fue aprobada.

Para el rico la buena mesa.
La basura para los pobres.
El dinero para los ricos.
Para los pobres el trabajo.
Para los ricos la casa grande.
El tugurio para los pobres.
El fuero para el gran ladrón.
La cárcel al que roba un pan. (…)

Un Gobierno que defienda los intereses generales de España debería nacionalizar para siempre tales bancos por un euro, asumir directamente la gestión, acabar con los desvergonzados sueldos de los ejecutivos y proponer la cárcel para sus aventureros presidentes y temerarios consejeros, esos arrogantes paladines liberales, ardientes predicadores del libre comercio y la libre competencia que ahora, contradiciendo sus dogmas, vuelven a exigir más ayudas públicas.

Rajoy, como antes Zapatero, no va a nacionalizar en serio ningún banco. No hay más que ver cómo han actuado en el caso de la nacionalización de YPF en Argentina. Su objetivo no es el interés general; va a inyectar el dinero de todos para salvar a los culpables de la crisis y después, cuando ya puedan dar beneficios, los devolverá por cuatro cuartos. ¿Trata igual el Gobierno a todos los españoles y españolas? ¿Hasta cuándo aguantaremos tan gigantescos abusos?

Ocho menos

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 05/05/2012

Ya sabemos que nuestro Presidente del Gobierno mintió en su campaña electoral cuando pomposamente le dijo al país que iba a recortar en todo menos en pensiones, sanidad y educación. Sólo seis días después de entregar en las Cortes Generales los Presupuestos Generales del Estado más restrictivos de la historia de la democracia española, improvisó y añadió un recorte extra de 10.000 millones en sanidad y educación.

Al parecer pensó que el Gobierno del Reino de España estaba siendo percibido por los ‘mercados’ como falto de mano dura y a tal percepción achacaba el hecho de que continúe subiendo el precio que nuestro país paga por financiarse en las subastas de deuda pública. De ahí su premura en demostrar que no le tiembla el pulso, que está dispuesto a someter a su patria a los sacrificios que sean necesarios… y anunció ese tijeretazo extra, intentando explicar a la opinión pública que no se trata de nuevos recortes presupuestarios sino de ajustes que van a mejorar el funcionamiento de nuestros sistemas sanitario y educativo, gastando todavía menos.

En algo menos de un mes hemos ido viendo que esa exhibición de carácter y temperamento reformista no ha servido de nada porque la ‘prima de riesgo’ continúa subiendo y sigue siendo altísima. Se ve que para ‘los mercados’ no es de fiar un país que reduce los gastos de su Administración, que no es capaz de generar nuevos ingresos, que entra en recesión, deja de crecer y no para de mandar personas al desempleo.

Estos recortes no son imprescindibles; se pueden evitar. Pero eso supondría repartir el peso de la crisis de forma equitativa y a Mariano Rajoy le falta valor; no se atreve a tomar medidas contundentes contra el enorme fraude fiscal que hay en España y, por el contrario, anuncia una amnistía fiscal para las personas y empresas defraudadoras, que tendrán el incentivo de pagar sólo el 10% si afloran las rentas que no han declarado. Es decir, premia a personas y empresas que no tienen nada de patriotas y que pueden estar defraudando cada año unos 70.000 millones de euros.

Los recortes y tijeretazos que cada viernes da el Consejo de Ministros se van concretando poco a poco y podemos ir viendo su alcance y efectos en nuestra vida diaria. Sólo pongo un par de ejemplos.

A partir de este verano los trabajadores provenientes de otros países que no tengan su documentación en regla van a dejar de tener asistencia médica a cargo de la Seguridad Social. Se ve que los sesudos expertos del Partido Popular piensan que eso va a ahorrar mucho dinero al Estado; aunque la verdad no sé cómo no se dan cuenta de que no beneficia en nada a la salud pública el hecho de que haya un número creciente de personas que no pueden recibir tratamiento médico ¿Piensan que los accidentes, las enfermedades, las bacterias y los virus entienden de nacionalidades y papeleos?

En la plantilla del instituto en el que estudian mis dos hijos habrá el próximo curso ocho personas menos trabajando. El Gobierno de Rajoy debe de pensar que da igual que haya ocho profesores o profesoras menos en ese y otros institutos. No creo que nadie de ese Gobierno haya elegido un instituto público para educar a sus hijos. Deben de creer que las clases asalariadas no necesitan que sus hijos e hijas sean educados en la excelencia, que los esfuerzos para digitalizar las aulas públicas, para articular refuerzos educativos, para poner en marcha actividades extraescolares con capacidad de motivar a los alumnos y alumnas; todos aquellos esfuerzos para animar a la lectura o estimular la curiosidad científica son lujos que no merecemos.

Van a seguir incrementando el número de personas paradas, se sumarán interinos e interinas del sector educativo. ¿Es así como el Gobierno piensa crear empleo? ¿Echando a la calle a profesores y recortando mezquinamente los gastos en sanidad? Eso es muy grave porque ya vamos camino de los seis millones de desempleados; pero lo más grave es que están empobreciendo irremediablemente un futuro que no les pertenece.

Demasiado

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 28/04/2012

El otro día un amigo me recordaba una frase de Marcel Proust: “A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas”. Y en el Gobierno del Reino de España que preside Mariano Rajoy están demasiado dispuestos a creerlo. Pero se equivocan si piensan que no nos acordamos de lo que decían antes de las elecciones y si pretenden que todo va seguir tan tranquilo como una balsa de aceite. Todo se puede perdonar y olvidar; todo menos que no hagan nada para reducir las terribles cifras del desempleo.

El cuento de la austeridad está yendo demasiado lejos. Los economistas no paran de rehacer sus cálculos, de cambiar parámetros aquí o allá pero no les salen las cuentas. Los planes de austeridad son económicamente insostenibles, socialmente peligrosos y fiscalmente ineficaces; además, plantean unos objetivos de reducción del déficit que son inalcanzables.

Muy pocos economistas creen que España alcance el objetivo de reducir su déficit público al 5,3% en 2012. Los ministros de economía de la ‘Zona Euro’ nos exigen ahora un esfuerzo de ahorro equivalente a 3,2 puntos del PIB en unos momentos en que nuestra economía se va a contraer un 1,5%. Sin embargo, en la primavera de 2011 nos exigían menos de 2 puntos del PIB con una previsión de crecimiento del 0,8%. Exigen a España un rigor demasiado brutal y conducen a nuestra economía a una espiral recesiva que mina nuestros esfuerzos para reducir la deuda pública.

Estamos llegando al límite y ahora estamos al borde del abismo. Seguir por este camino supone arriesgarse a una implosión de la zona euro ya que se empuja a varios países a salir de la ‘unión monetaria’ para evitar la ruina de su economía y la cólera de su población. Han ido demasiado lejos y por eso mismo resulta increíble que no haya otro camino.

Si nadie cree que podamos conseguirlo… ¿Por qué se obstinan en esos crueles e imposibles objetivos? En realidad, lo que buscan es desmantelar las conquistas sociales de las clases asalariadas y privatizar todo lo que puedan de los servicios públicos. Este es el único objetivo de su catecismo neoliberal. Mienten cuando dicen que España tiene demasiada deuda pública. Nuestra deuda pública es más baja que la media de la ‘UE-15’ que es el grupo de países de la Unión Europea con un desarrollo económico similar al español.

Nuestros problemas de financiación (el que paguemos muchos intereses por el dinero que pedimos prestado) no tiene otro origen que el poder el ‘gran capital’ sobre las instituciones europeas. El ‘lobby’ de la banca privada consiguió que los tratados europeos prohibieran al Banco Central Europeo prestar directamente a los gobiernos… para convertir la financiación pública en un negocio de ellos. Así, el BCE le presta a los bancos al 1% cientos de miles de millones para que hagan un estupendo negocio con ese dinero comprándole deuda a los gobiernos al 5 o al 6%. Ponen a los gobiernos de rodillas y les exigen que recorten gastos en servicios públicos de salud, educación, atención a personas dependientes, etc. para degradar esos mismos servicios, aniquilarlos y privatizarlos después. La enorme acumulación de capital exige nuevos territorios de inversión y ahí está el campo de los servicios públicos para sacar tajada.

Es necesario insistir en este análisis ahora que el referéndum interno de Izquierda Unida garantiza que la derecha no va a gobernar en Andalucía. Por primera vez esta federación de izquierdas va a tener responsabilidades de gobierno en la Junta de Andalucía y debe empujar al PSOE a exigir de las instituciones europeas la financiación necesaria para impulsar un crecimiento ambientalmente sostenible y planes de empleo eficaces. El primer paso en esta dirección se ha dado al contemplar en el acuerdo de gobierno la puesta en marcha para Andalucía de un instrumento financiero equivalente al ICO.

Siempre será mejor que los planes de austeridad sean creíbles y que se cumplan en vez de exigir demasiada austeridad y rectificar una y otra vez porque es imposible cumplir los objetivos ‘liberales’. Los ejemplos de Suecia y Canadá muestran que la consolidación fiscal es posible si se apoya en políticas monetarias expansionistas. Afortunadamente, el cambio que se vislumbra en la presidencia de Francia puede ayudar a convencer a Bruselas. Otra circunstancia favorable es que Alemania celebra elecciones el año que viene y toda la oposición comparte la opinión de que es necesario impulsar el crecimiento económico.

En efecto, el presente no es el único estado posible de las cosas y ahi están nuestros hijos y las generaciones que vienen detrás para recordárnoslo.

El tiempo de las cerezas

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 21/04/2012

Commune de Paris. Commune du Monde.Ayer, el Consejo de Ministros acordaba castigar a las personas enfermas que menos dinero tienen y ponerle más dificultades a los hijos de los obreros para emprender estudios universitarios. La excusa del Presidente del Gobierno (“no hay dinero para atender los servicios públicos”) es torticera y falsa. El Gobierno del Reino de España asume un enorme, peligroso e innecesario gasto militar por mantener tropas españolas en Afganistán y Líbano y tiene dinero para ello. Además, los gastos militares son los que menos se han visto reducidos en relación con todos los demás ministerios.

La mayoría social de España se compone de personas que sólo pueden vivir de su trabajo y de personas que viven de su pensión. Es suicida que el PP se enfrente a esa mayoría social adoptando medidas tan injustas e impopulares tan sólo unas semanas después de haber dado el gran tijeretazo a los presupuestos generales del Estado y que, además, piense que va a conseguir enmascararlas asaltando la televisión pública.

Los diez mil millones extra que recorta en Sanidad y Educación penalizan la enfermedad y rompen la igualdad de oportunidades educativas en un país como España, que gasta menos de la media europea en ambos capítulos. Mariano Rajoy no ha querido evitar este recorte extra aunque sabe perfectamente de dónde conseguir ese dinero. Nos recorta todavía más servicios para no suprimir la bajada de impuestos a las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, para no recuperar el impuesto del patrimonio y para no meterle mano al fraude fiscal de los magnates, de la banca y de las grandes empresas.

El desempleo sigue subiendo, más de dos millones de personas paradas no reciben ninguna prestación ni subsidio y la indignación popular crece por días. Cada vez está más claro que el Gobierno no quiere subirle los impuestos a los ricos y por eso nos hace pagar más a la gente normal y corriente. Ha acertado el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, al decir que “No es verdad, sí hay recursos, lo que hay es mucha cara y un Gobierno que no se atreve a enfrentarse a los problemas de manera seria”.

No sólo en Andalucía, en toda Europa se están produciendo señales de rechazo a la austeridad impuesta por el eje franco-alemán a través de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo. El pueblo francés, en las elecciones presidenciales de mañana, no sólo va a castigar a Sarkozy (que les ha podrido la vida a los franceses) sino que va a quebrar el eje ‘Merkozy”, el corazón de la austeridad que está estrangulando a los pueblos de nuestro viejo continente. Y esa será la base, el punto de apoyo para la palanca de la movilización social y política, para liberarnos de los grilletes de un capitalismo salvaje impulsor de retrocesos, calamidades y miserias en todos los países que se han sometido a sus órdenes.

Falta poco para que llegue la recolección de la cereza en los campos de nuestra provincia y el jueves pasado tuve una enorme alegría al escuchar que en un mitin del “Front de Gauche” se evocaba “Le temps des cerices”, una vieja canción francesa que data del episodio de la Comuna de París (1871),  época de luchas, de sueños y de esperanzas. Se trata de una canción  que forma parte de la cultura popular francesa y que, con vocación internacionalista, ha sido interpretada por numerosos cantantes de diversos países. Hoy vuelve a recordárnosla Jean-Luc Mélenchon, candidato del “Frente de Izquierda”, que no para de subir en todas las encuestas, que galvaniza un enorme grado de entusiasmo y que pone de manifiesto el fin de la triste época de la pasividad social, y el nacimiento de un tiempo nuevo caracterizado por el incremento de la combatividad y la defensa cerrada de las conquistas sociales.

Francia, que no en vano hizo una revolución que inauguró la historia contemporánea, va a impulsar un giro a la izquierda, una renovada apuesta por el relanzamiento económico, por un nuevo modelo productivo respetuoso con el medioambiente y por la recuperación del protagonismo de la política, la movilización social y los poderes públicos. Y ese giro a la izquierda renovará y salvará nuestra idea de las instituciones europeas. La primavera empezó siendo árabe pero su transparencia y frescura está llegando a la vieja Europa como una brisa perfumada.

22 de abril

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 14/04/2012

Jean-Luc Mélenchon, candidato en las eleciones presidenciales francesasIba oyendo la radio en el coche camino de mi colegio y no tuve más remedio que detenerme, tan perplejo estaba. Paré justo después de la salida de la autovía que me lleva a La Guardia para oír bien la noticia: los beneficios de un banco se habían reducido un 88 %. El locutor del informativo tardó poco en llevarme de nuevo a la realidad: Banesto sólo había tenido en el primer trimestre del año unos beneficios netos de algo más de 20 millones de euros y eso suponía un descenso del 88% con respecto a los 170 millones de euros que había ganado durante el mismo periodo del año pasado.

Luego, leyendo en casa la información publicada en las web de los periódicos especializados en economía, he sabido que no es que el trimestre le haya ido mal a ese banco sino que ha tenido que efectuar una dotación extraordinaria de 475 millones de euros para reducir casi a la mitad las necesidades de provisiones con el fin de quitar unas cuantas capas de maquillaje a sus balances, especialmente en cuanto a riesgos y activos inmobiliarios.

La verdad es que si el Banco Central Europeo me prestara a mí unos cientos de millones de euros al 1 % yo también sabría tener unos importantes beneficios en muy poco tiempo aunque sólo fuera prestando ese mismo dinero al Gobierno del Reino de España al 4 %.

Es mentira que vivamos una crisis. Simplemente ha cambiado la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo; domina el gran capital y han decidido que ya no quieren ceder ninguna migaja a los trabajadores europeos. Están cambiando el mundo que conocemos en Occidente y nos asustan para que aceptemos la pérdida de derechos, servicios públicos y retribuciones. Por eso está de moda que los ricos nos receten austeridad y nos prediquen la necesidad de apretarse el cinturón; hablan y hablan de poder adquisitivo y de costes salariales pero la realidad es que la inmensa mayoría de las personas asalariadas ganamos cada vez menos y pagamos cada vez más.

Se produce más y en menos tiempo pero las y los currantes no se benefician de esos incrementos. Y es que en los últimos treinta años el 10% del Producto Interior Bruto de Europa ha pasado de los bolsillos de las clases asalariadas a los de los accionistas… simplemente para remunerar su rapacidad porque quieren siempre unos rendimientos más altos. Y en el caso de los funcionarios las cifras son también muy graves ya que sólo en los últimos veinte años hemos perdido más del 35% de nuestro poder adquisitivo.

Pero el castigo es doble: los salarios no crecen y los precios vuelan. Nos dicen que la inflación está más o menos controlada pero la realidad es que no han parado de subir los precios de los productos básicos y de primera necesidad: los alquileres, los combustibles y la alimentación.

¿Cómo es posible que no paren de subir los precios si está bajando  el poder adquisitivo de los currantes? Evidentemente hay toda una ola de especulación sobre las materias primas, la energía y los alimentos, pero también es cierto que pesa y mucho la loca exigencia de una rentabilidad de dos cifras para los accionistas de las grandes empresas. Y, por último, nuestro sistema fiscal no es inocente, puesto que uno de los principales impuestos es profundamente injusto: el IVA lo pagamos igual todos, ricos y pobres, en cualquier compra.

En estos últimos treinta años se ha producido mucha más riqueza en España y en Europa que durante cualquier otro periodo y, sin embargo, los especuladores, los mercados financieros y los grandes accionistas se lo han quedado casi todo y están poniendo en peligro de quiebra a países como España y a Europa en su conjunto.

En medio de este panorama tan desolador hay una lucecita que me está dando satisfacciones: en las elecciones presidenciales francesas brilla un candidato y una fuerza política que se esfuerza por explicar todo esto de forma muy clarita y en, consecuencia, no para de subir en las encuestas. Se llama Jean-Luc Mélenchon, candidato del ‘Front de Gauche’ que empezó con un 4% y ya ha superado el 15 % en los últimos sondeos, reuniendo decenas de miles de personas en cada uno de sus mítines y que plantea a la ciudadanía de la República Francesa que hay que subir el salario mínimo a 1.700 euros brutos (no me he equivocado: propone una muy importante subida desde los 1.398 euros brutos actuales para alguien que trabaje 35 horas a la semana),  invertir en servicios sociales y darle la vuelta a las instituciones europeas para que impulsen un crecimiento respetuoso con el medioambiente.

Animo a quienes sepan francés a seguir su campaña electoral a través de Twitter ( @melenchon2012 ) y espero un magnífico resultado el próximo 22 de abril, en la primera vuelta, que nos ayude a darle la vuelta a la tortilla en nuestra castigada Europa.

Arriesgar

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 08/04/2012

La situación de emergencia social y ambiental que vivimos ha sido el resultado de la libertad absoluta y desbocada de la llamada ‘economía de mercado’: todo el mundo sabe que la recesión y la crisis financiera que sufrimos en España se cuajó con la burbuja inmobiliaria, es decir, con un modelo de crecimiento sin futuro basado en la especulación.

Sin embargo, tanto el actual gobierno como el anterior, en vez de combatir la crisis con un nuevo modelo económico más duradero y capaz de aliviar sus efectos, especialmente el desempleo, extraviados por su fe ciega en los mercados y en la disciplina fiscal han optado por sucesivos recortes que agravan el daño y la fractura social que de por sí provoca la crisis.

Los resultados de las elecciones autonómicas andaluzas y el éxito de las movilizaciones crecientes de los sindicatos suponen una esperanza necesaria para una sociedad muy fragmentada y con una población creciente en situación precaria; una esperanza para enfrentarse al inmenso poder, al dominio asfixiante de la minoría de plutócratas, para construir consensos populares mayoritarios, para abrir una brecha en la abyecta dictadura de las finanzas que está destrozando países enteros, para frenar también el neocentralismo autoritario que siempre ha tentado al PP y que ha encontrado en la crisis una excusa casi perfecta para relegar a los andaluces y andaluzas a un puesto aún más secundario en el contexto económico español y europeo con sus raquíticos presupuestos.

Así, los votos a Izquierda Unida han sido los votos útiles para frenar a una derecha que, por otra parte, sólo ha conseguido ganar por muy poca diferencia al PSOE, tan sólo algo más de un punto porcentual. Si comparamos los resultados con los de las anteriores elecciones autonómicas del año 2008, todos los partidos políticos han bajado en número de votos menos la federación de izquierdas, que ha conseguido incrementarlos en más de 120.000; y todo ello a pesar del aumento de la abstención. Pero por esto último, no el análisis electoral no debe ser del todo optimista, puesto que la abstención se ha revelado muy importante: el 37,77%, un 10% más que en 2008.

Esta situación de emergencia social y ambiental, más acentuada en Andalucía que en el resto de España por nuestras gravísimas cifras de desempleo en todas las franjas de edad, debe ser el argumento decisivo para que Izquierda Unida apueste por intentar aquí, en nuestra tierra, un acuerdo de gobierno con el PSOE. Afortunadamente, este asunto tan importante no depende de las opiniones o decisiones personales de los dirigentes de Izquierda Unida sino que, orgánicamente, el artículo 42 de nuestros estatutos obliga  a realizar un referéndum vinculante entre nuestras asambleas de base. De manera que es preciso confiar en cómo se está actuando por parte de la dirección andaluza de IU y esperar que sepa dialogar en clave de proyecto de futuro con el conjunto de la izquierda andaluza y con la indignación popular que expresa el 15M.

En Andalucía Izquierda Unida tiene sobrada madurez para gobernar, para sacar adelante un programa socialdemócrata con compromisos claros, para comunicar y compartir con la ciudadanía sus acciones de gobierno, para reformar la administración andaluza eliminando las prácticas indeseables que han anidado desde hace tiempo y, sobre todo, para explicar y vigilar el grado de cumplimiento de los acuerdos de un gobierno de coalición.

Creo que IU puede arriesgar, ser positiva y transparente; tenemos personas muy preparadas dentro y fuera de IU a las que confiar las labores de gobierno, al tiempo que nos abrimos a la sociedad y desplegamos una estructura de participación, información y comunicación. Podemos hacerlo, aunque para ello es necesario mejorar sensiblemente nuestra dinámica interna, nuestras formas y canales comunicativos y nuestras estructuras organizativas, todo ello con el objetivo de ser más transparentes, comprensibles y participativos. Debemos, en suma, prepararnos para una nueva fase en la cual la política debe dar respuesta a las necesidades humanas desde la democracia participativa y una nueva relación de la administración autonómica con el municipalismo.

Es verdad que la situación económica en la que estamos es extraordinariamente complicada y que los presupuestos de la Junta de Andalucía van a estar bajo mínimos en los próximos años, dificultando enormemente las políticas redistributivas. Será inevitable actuar con grandes restricciones de recursos y realizar muchos sacrificios procurando que empiecen a asumirlos, sobre todo, los causantes de esta crisis. Necesitamos un mandato, una legislatura que permita reorientar el modelo productivo andaluz con otras bases para generar más recursos propios y fomentar la innovación y la creatividad, para crear nuevos tipos de empresas, sobre todo de economía social y en el campo de las necesidades humanas, para impulsar una banca pública, y para liquidar de una vez los pactos tácitos que nos han anclado en el urbanismo salvaje y especulador.

El debate social y la generación de un amplio bloque social progresista y antiliberal pueden ser sólidos contrapoderes en que basar el liderazgo de la ciudadanía andaluza, para que, efectivamente, sea la verdadera protagonista de este cambio, abriendo la política a nuevos espacios con nuevas formas de gestión y decisión. Y para hacerlo bien hará falta la máxima transparencia, pero también la mayor apertura a la participación y a la complicidad de la sociedad andaluza.

Fraternidad

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 31/03/2012

El domingo y el jueves pasados me han cargado las pilas. Hemos vivido dos increíbles demostraciones de fraternidad. El domingo 25 el pueblo andaluz con sus votos le cerró el paso al miedo que la derecha usa como veneno paralizante para hacernos tragar sus falsas medicinas de recortes, privatizaciones y miseria. Y el jueves 29 el pueblo español hizo una preciosa y pacífica huelga general contra las palabras huecas y las mentiras tantas veces repetidas de que no hay otro camino que el de resignarse a vivir peor y a que nuestras hijas e hijos tengan un futuro de pena.

Sólo es un principio, pero es el principio del nacimiento de un torrente político y social, de un caudal de esperanza. Y es un honor caminar codo con codo junto a tanta buena gente, sabiendo que lo que pedimos es justo, que no se puede dejar que las finanzas sean las que gobiernen, que lo humano y fraternal debe ser lo primero y prioritario.

El río se ha desbordado y pase lo que pase las aguas no volverán tan fácilmente a su cauce. El voto útil a Izquierda Unida y el sensacional  proceso de movilizaciones que han puesto en marcha los sindicatos son la prueba de una energía que puede impulsar a todo el país, una demostración de inteligencia y fuerza que empieza a ser consciente de su magnitud a medida que avanza, volatilizando las certezas.

Me divierte ver de qué poco han servido las encuestas y los sondeos; es no sólo digno de estudio sino incluso divertido constatar que, después de todo, tantos ministros, tantos comentaristas, sociólogos y politólogos que han menospreciado al pueblo andaluz, a los sindicatos y a IU vaticinando con insolencia la victoria de la derecha,  no conocen en absoluto a la gente, no saben nada de los andaluces y de las andaluzas.

Andalucía, el movimiento sindical e IU son el único vector de resistencia y cambio frente a la injusta apisonadora de las derechas al volante de la crisis. Y es que una línea de reivindicaciones justas impulsadas por organizaciones que vienen de antiguo ha vuelto a conectar con la gente y ha creado un impulso que las sobrepasa, que no les pertenece, que es del pueblo y que no ha hecho nada más que empezar.

Los adversarios no lo comprenden, lo ignoran las encuestas y sondeos varios en los que se gastan un dineral, pero el jueves bastaba y sobraba con mirar alrededor, durante la manifestación, para ver la disposición, el hartazgo, las caras y las voces de alegría indignada diciendo que ya está bien, que hasta aquí hemos llegado.

Y desde toda Europa se observa lo que ocurre en nuestra tierra; se sabe que un movimiento sindical, político y social está a punto de nacer y convertirse en un movimiento popular. Y nos observan porque esta ‘anomalía’, esta ‘enfermedad’ es contagiosa: cientos de miles de personas que no son sindicalistas ni militan en la izquierda se sienten muy a gusto juntos, codo con codo, espalda contra espalda, mezclados jóvenes y mayores, hombres y mujeres con diferentes tonos de piel y con diferentes lenguas, dando testimonio de la misma formidable solidaridad, el mismo amor hacia el bienestar común. Unidos, fraternales, solidarios, vacunados contra la resignación y el conformismo.

Ni los banqueros ni los grandes empresarios pueden secuestrar la democracia. Ellos no tienen nada que ver con el pueblo y no vamos a dejar que extiendan el veneno-chapapote del sálvese quien pueda, la odiosa justificación del ataque a los más débiles. El pueblo no quiere dejarse robar sus derechos y su futuro.

Cuando nos ven así, fuertes, tranquilos y decididos, se dan cuenta de que somos la semilla de una verdadera insurrección ciudadana. Se dan cuenta de que no queremos más miseria, que queremos trabajar, que sabemos que no es normal ni aceptable que en España, un país avanzado de Europa, soportemos unas tasas de desempleo juvenil del 50%; que no es normal ni aceptable que siga creciendo el número de personas que viven bajo el umbral de la pobreza.

Las elecciones andaluzas han señalado cuáles son las políticas de gobierno que el pueblo desea mayoritariamente. Y lo ha dicho con una enorme inteligencia colectiva, con juicio crítico, frenando a quienes promueven la injusticia social. Una apuesta absoluta por la fraternidad humana.

¿Lo entenderán PSOE e Izquierda Unida? ¿Serán generosos y valientes? Tienen ahora  una enorme responsabilidad ante la ciudadanía. Espero y deseo que lleguen a un acuerdo para que tengamos los mejores cuatro años de regeneración democrática y trasparencia; cuatro años para avanzar en el reparto de la riqueza, para combatir la angustia del paro, para afrontar la creciente crisis ecológica, para seguir luchando por la igualdad de género, por la reducción de las diferencias territoriales y para poner las bases de un nuevo modelo productivo andaluz. Para crear una Andalucía con vocación universal, como la hemos tenido siempre los andaluces y las andaluzas.

Rompen la baraja

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 24/03/2012

El Gobierno ha roto la baraja. Ganó las elecciones y se siente tan fuerte que ha aprobado una Reforma Laboral que no va a crear empleo y que ataca importantes derechos constitucionales. Se ha enrocado con la derecha nacionalista catalana y los grandes empresarios para formar un bloque derechista que quiere acabar con la estabilidad en el empleo, hacer libre y barato el despido, convertir la negociación colectiva y los convenios colectivos en papel mojado, eliminar cualquier control sobre el empresariado y darle una capacidad de coerción sobre los trabajadores que ni siquiera tenía durante la época franquista.

Cincuenta y cinco catedráticos y catedráticas de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social han firmado un manifiesto para señalar que la Reforma Laboral impone un cambio drástico y radical en las relaciones laborales, poniendo ‘patas arriba’ el modelo de equilibrio de poderes económicos y sociales diseñado en nuestra Constitución para el mundo del trabajo.

En ese manifiesto, tras analizar la reforma de la negociación colectiva y del despido, sostienen que la reforma laboral presenta numerosos puntos que contradicen directamente derechos y principios constitucionalmente reconocidos en nuestro país y que vulneran los compromisos internacionales asumidos por España, tanto en la Carta de Derechos Fundamentales europea como en los Convenios de la O.I.T. sobre libertad sindical y fomento de la negociación colectiva y terminación de la relación de trabajo.

Con esta Reforma Laboral el bloque derechista pretende enterrar una etapa que tuvo su inicio en gran parte de Europa tras la Segunda Guerra Mundial y, de forma mucho más tardía, en el Reino de España. Una etapa caracterizada por el mantenimiento del gran consenso social y político para impulsar un contrato social que reconocía derechos sociales y laborales a las clases trabajadoras como contraprestación que los estados y las patronales realizaban al movimiento obrero a cambio de la paz social.

El consenso social está roto y lo ha roto una derecha política y social que pregona las bondades de la ruptura de ese contrato social en el que se ha basado el crecimiento de los países europeos occidentales durante los últimos sesenta años. Salvando las distancias, estamos en una situación que recuerda viejos tiempos, los del Bienio Negro de la Segunda República, con un bloque derechista que quiere echar abajo todas las normas progresistas y, en especial, busca poner de  rodillas a las clases asalariadas. Tienen prisa y pisan a fondo el acelerador de las reformas y de los recortes sociales porque saben que esta política tiene un recorrido muy corto y su fracaso merecerá la respuesta más contundente por parte de la población. En esta ruptura no les ha temblado el pulso porque quieren acabar de forma irreversible con la redistribución social. La apuesta de la derecha es mucho más fuerte y audaz de lo que ha sido nunca.

Se aprovechan de la crisis y confían en que una población asustada será incapaz de dar una respuesta social contundente. Y si les sale bien van a seguir minando todo el resto de los derechos laborales y sociales que les estorban. Si les sale bien, el trabajo asalariado dejará de desarrollarse enmarcado en derechos y garantías y se convertirá en una mercancía más. Por eso mismo, el movimiento obrero y sindical tiene que responder, con la misma contundencia y profundidad, contra los recortes y retrocesos sociales que sufrimos, rompiendo con las dinámicas del sindicalismo de concertación para recuperar una línea de confrontación, por otra parte inevitable. En el fondo y como cuestión urgente, se trata de garantizar la supervivencia del trabajo tal y como lo conocemos, de resistir estos salvajes ataques de la derecha y del gran capital e impedir que puedan llevarlos más lejos en el plazo de tiempo que se han marcado.

El día 29 participaré en la Huelga General porque es el primer paso, el primer esfuerzo de explicación, de educación colectiva, de organización social y de iniciativas reivindicativas y políticas para cambiar el sentido y la dirección de los cambios que nos están imponiendo. La inmensa mayoría de la población española está experimentando un saqueo de sus derechos y los sindicatos van a ser una de las plataformas sociales y de las vías de acción y de movilización que generen la fuerza social capaz de tumbar el modelo de sociedad injusta que los reaccionarios tratan de imponernos rompiendo la baraja.

Hachazos

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 17/03/2012

Nos están dando hachazos. Esa es la conclusión al estudiar la situación creada en las relaciones laborales y en la cohesión de la sociedad española por la decisión unilateral del Gobierno de imponer una Reforma Laboral que nada tiene que ver con la creación de empleo y emprender otro duro ajuste presupuestario.

La Huelga General del 29 de marzo está más justificada que nunca. Es la respuesta no sólo a la bajada de sueldo, sino al brutal ataque a los derechos de las clases trabajadoras cuyas consecuencias todavía son poco conocidas. El PP se aprovecha de la crisis para debilitar los servicios públicos y para reducir los derechos individuales y colectivos. Las consecuencias sociales y económicas suponen, como mínimo, un retroceso histórico: pérdida de calidad de vida de las personas, aumento de la desigualdad y la pobreza, menor cohesión social y mayor estancamiento económico. Se trata de un duro golpe al ideal europeo de sociedades justas y equilibradas.

El anterior Gobierno del PSOE abrió ese camino con el plan de ajuste de mayo de 2010, un primer hachazo que congeló las pensiones, redujo el salario de los empleados y empleadas públicos/as, frenó la ley de dependencia y retiró 6.400 millones de inversión pública; asimismo emprendió otra reforma laboral que incrementó los despidos y provocó la Huelga General ese mismo año.

Los recortes que vienen aplicándose desde entonces están degradando servicios públicos esenciales como la sanidad, la educación y la atención a las personas dependientes, una degradación que se usa para justificar la privatización de tales servicios indispensables y que genera mayores injusticias y desigualdades en la sociedad. Además, los recortes siguen empeorando la situación económica: se ha deprimido el consumo, el crédito sigue sin fluir pese a las ayudas públicas a las entidades financieras, la actividad económica cae y el desempleo aumenta alcanzando a cinco millones trescientas mil personas, casi un millón más que en mayo de 2010, e incidiendo de manera más aguda entre los jóvenes, cuya tasa de paro es de casi el 50%.

El nuevo Gobierno, lejos de corregir las fracasadas políticas anteriores, ha optado por insistir y dar hachazos todavía más fuertes: ajuste presupuestario más drástico, nueva reforma laboral y signos de autoritarismo político. A los recortes efectuados hasta la fecha hay que añadir ahora el anunciado para ajustar el déficit al 5,3%, que repercutirá, fundamentalmente, en las Comunidades Autónomas que son las administraciones públicas que más servicios básicos prestan a la ciudadanía. Por si esto fuera poco, una de las medidas previstas es el recorte del 40% en la inversión pública, que supondrá una nueva caída de la actividad económica en un sector tan castigado como la construcción y las infraestructuras, con el consiguiente incremento de la destrucción de empleo.

Como subraya la resolución aprobada por el Consejo Confederal de CCOO que convoca a la huelga general el próximo día 29 de marzo “insistir en estas políticas es suicida. La ausencia de actividad económica es la que explica que el desempleo siga creciendo en España. El problema del desempleo en España no se debe, por tanto, a las supuestas rigideces de nuestro mercado laboral, de lo contrario no se entendería que con la misma normativa laboral tengamos comunidades autónomas con menos del 13% de desempleo y otras con más del 30%. Para enfrentar el problema del desempleo en España existen otras alternativas como las que desde el movimiento sindical hemos promovido. Un gran pacto por el empleo que  contemple medidas en la política fiscal, en el sistema financiero, en el control de los precios. Un acuerdo que combine medidas de flexibilidad interna en las empresas con otras destinadas a la reactivación económica, que apunte a un cambio en nuestro modelo de crecimiento”.

Esta reforma es un hachazo brutal que deja sin contenido el derecho laboral y abarata considerablemente el despido. De hecho, bajo la figura del “contrato para emprendedores”, el despido es libre para el 99% de las empresas, sin derecho a indemnización durante un año. La reforma desarticula la negociación colectiva a favor de la individualización de las relaciones laborales, facilita enormemente el despido colectivo y extiende estas medidas, por primera vez, al sector público. Es la renuncia a transformar nuestro modelo económico y la apuesta descarada para cimentar las bases de la economía española en el abaratamiento y la degradación continuados del trabajo. Sin exagerar, podemos decir que el gobierno del PP encamina España hacia una sociedad propia de las novelas de Dickens. Esta reforma, además de ser ineficaz e injusta, no va a generar empleo, lo destruirá todavía más y hasta el propio Gobierno reconoce que este año pueden perderse otros 650.000 puestos de trabajo.

El día 29 iré a la Huelga General para frenar esta regresión social sin precedentes y, antes, el día 25, votaré a Izquierda Unida porque es la única fuerza política de la izquierda andaluza con posibilidades de parar estos hachazos en Andalucía, de frenar el ascenso del la derecha, de propiciar un cambio en el modelo de desarrollo y un gran pacto por el empleo y la sostenibilidad en nuestra tierra.

Ideal.es

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