Plutocracia

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 19/05/2013

La ideología dominante en Europa tiene al dinero como religión; su divinidad es el Euro. Sin embargo, la crisis que ahoga a las economías de los países desarrollados se debe a la improductiva y bestial acumulación de dinero en manos de quienes están en lo alto de la estructura social, de quienes de verdad mandan: los plutócratas. En lo más alto del organigrama está la insaciable patronal alemana.

Justo debajo, dos obedientes: el Banco Central Europeo y la Sra. Merkel; ella se ocupa de la gestión y las relaciones públicas con los protectorados europeos (todavía denominados ‘países’, pero ya despojados de casi todos los atributos de autonomía económica y que obedecen sus directrices a través de las diferentes instituciones comunitarias); por su parte, el BCE controla y dirige las instituciones bancarias públicas europeas. En cada una de ellas hay toda una nómina de economistas estrechamente  dedicados a supervisar a sus respectivos ministerios de Economía… con los ojos puestos en las jugosas contrataciones que posteriormente esperan, como premio de su fidelidad al capital, en la dirección de grandes empresas privadas.

En cada ministerio ejerce de relaciones públicas el ministro equivalente a nuestro De Guindos (y no olvidemos que, en sentido estrictamente etimológico, un ministro es un sirviente). Abajo del todo están los presidentes de cada gobierno, también llamados primeros ministros, que no tienen ninguna función real ni práctica más allá de asumir y presentar como propias las órdenes ‘austericidas’ que reciben… al tiempo que contemplan cómo se deshace bajo sus pies el suelo electoral de su partido (es irrelevante si se autodenomina socialista o demócrata-cristiano).

Alemania, que ya ha destrozado dos veces nuestro continente, es uno de los lugares de la más alta irracionalidad humana. Sus excepcionales resultados económicos y su inmensa cultura están terriblemente desequilibrados al perder de vista la complejidad de la existencia humana, otros modos de organización de la vida. Su obstinación al imponer la austeridad está convirtiendo a Europa en el agujero negro de la economía mundial. La plutocracia no para de empujar, desde comienzos del siglo XX y bajo dirección alemana, a nuestro continente al suicidio.

Los préstamos a los Estados sirven para garantizar el dinero de los ricos, tal y como vio Karl Marx. La deuda es una invención de las finanzas privadas. La austeridad, el equilibrio mezquinamente contable de las cuentas públicas tienen por objeto someter a los Estados a sus intereses e incapacitarlos para hacer lo que, tarde o temprano, inevitablemente, habrá que hacer: rechazar el pago de su deuda por imposible. Para relanzar la maquinaria económica y refundar la democracia es preciso poner los contadores a cero.

Secuestro

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 10/05/2013

El capitalismo realmente existente ha secuestrado a la sociedad. Eso es lo que nos han dicho los dos últimos presidentes del Gobierno, esos dos zombis, cuando se pusieron de acuerdo para modificar a toda velocidadla ConstituciónEspañola.

Los rehenes son los medios de la vida material colectiva; ni más ni menos. En esta economía de mercado con división del trabajo ya sólo queda obedecer a los secuestradores, deshacer toda protección en la legislación laboral y social, reducir el Estado a su mínima expresión (pero que no falten policías para reprimir las protestas, aunque sean de jóvenes menores de edad, como ocurrió el jueves en Jaén en una vergonzosa y desproporcionada intervención conjunta de policías nacionales y municipales) y conseguir que el pueblo aborrezca la política, harto de elegir entre la derecha del PP y la derecha acomplejada del PSOE, asqueado de tanta corrupción.

El marco del secuestro son las estructuras de la globalización: el libre intercambio y la libre competencia internacional, la desregulación financiera, la ortodoxia de la política económica sometida a la vigilancia de los mercados de capitales. Y, además, la depredación medioambiental más sistemática y agresiva que jamás pudo imaginarse. Este marco de crisis total refuerza el secuestro en que vivimos, el capitalismo parlamentario.

Sabemos por Platón y Camus que si erramos al poner nombres a las cosas incrementamos el dolor del mundo. Es necesario luchar contra la mentira reinante que nos quiere ocultar nuestra condición de rehenes en manos despiadadas. Nuestro gobierno se ha empecinado en impulsar la fracasada y cínica austeridad; y lo hace desde la insensibilidad más cruda hacia el desempleo que nos azota.

Gaspar Llamazares lo ha dicho clarito: “Solamente cabe la rebelión, la rebeldía y la desobediencia civil. Es lo que nosotros creemos que debe desarrollarse en esta parte de la legislatura donde la legitimidad y la credibilidad del gobierno podemos decir que no es que esté bajo mínimos, sino que ya que no existe”.

Solo el pueblo en marcha, generando solidaridades, compañerismo, ayudas mutuas, es capaz de solucionar el desaguisado en que nos han metido los todopoderosos. La movilización, la rebelión democrática, la respuesta ciudadana en la calle, son los únicos recursos que le quedan al pueblo frente al secuestro de la democracia, frente a la total sumisión de los gobiernos a la dictadura del capital.

Pistolas de agua

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 05/05/2013

Anda la Comisión Europea discutiendo textos para reformar el sector bancario europeo. Ya hace más de un año que el comisario de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier, encargó a un grupo de sabios que estudiara el mercado bancario europeo y ofreciera su punto de vista sobre las mejoras necesarias para conseguir que los bancos “trabajen en interés de sus clientes”. Evidentemente se trata de un eufemismo para decir que no arriesguen en el casino financiero global el dinero de sus depositantes… y el de sus gobiernos.

El grupo de sabios está presidido por el gobernador del Banco de Finlandia, Erkki Liikanen, que presentó sus recomendaciones a la Comisión en octubre de 2012 mediante un informe conocido por su apellido; dicho informe, que era bastante tibio, se atrevía a proponer la necesidad de separar la banca comercial y la de inversión cuando el negocio de inversión constituya una proporción importante en el negocio global de un grupo bancario, evitando así que los depósitos de sus clientes terminen respaldando las operaciones comerciales de riesgo. Medidas totalmente insuficientes y -es obvio- menos valientes que la «Volcker Rule» estadounidense y los informes “Vickers” británicos. Sin embargo, la Comisión está descafeinando el texto y nada realmente útil va a salir de las instituciones europeas.

Persiguen al minotauro con pistolas de agua. Norteamericanos, británicos y europeos andan haciendo un teatrillo que nos tranquilice y nos ayude a olvidar que la raza de los señores de las finanzas globalizadas y desreguladas han perdido alrededor de dos billones de dólares en esta crisis que nos atenaza y ahoga, que el sistema bancario se habría deshecho como un castillo de naipes sin la intervención pública que lo ha regado a manguerazos con todo un torrente de dólares, libras y euros.

No basta con una cierta separación de las actividades especulativas. Necesitamos que se segreguen completamente la banca comercial y la banca de inversión, cortando toda conexión entre ambas. La nocividad de los mercados de capitales liberalizados es enorme y evidente. Además, es constatable históricamente que no rinden casi ningún servicio importante a la economía productiva (salvo el bursátil) que no pueda ser satisfecho por el simple crédito bancario.

Hay que cortar contundentemente toda conexión entre las instituciones de depósitos y las bancas de inversión, no sólo las relaciones holding-filial sino toda relación de crédito o de contrapartida con cualquier actor especulativo. Y eso debe incluir también la existencia de dos mercados interbancarios diferentes con las tasas de interés diferenciadas por parte de los bancos centrales. Todo lo demás serán pistolas de agua.

Codicia despiadada

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 28/04/2013

No les basta con sembrar el desempleo, la pobreza y la desesperanza en media Europa. La codicia despiadada y la falta de escrúpulos están detrás de las decisiones que toman nuestros gobiernos. Y ahora pisan el acelerador: la semana pasada, los ministros europeos de comercio exterior se reunieron, en una cumbre informal en Dublín, para preparar el mandato que le van a dar en junio al equipo del comisario europeo Karel De Gucht para negociar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos que entre en vigor en 2015.

De tapadillo llevan años trabajando en ello y, con mucha discreción, están dando los últimos pasos. En ninguna campaña electoral se ha debatido al respecto y tampoco ha sido objeto de debate en las Cortes a pesar de que supone un ataque insoportable a nuestra soberanía e independencia y a las de toda Europa. Van a incorporar a la doctrina de la Unión Europea el atlantismo, liberalismo a ultranza y el autoritarismo. Este proyecto de libre comercio llamado “Transatlantic Trade and Investment Partnership” (TTIP) va a ser desastroso para los pueblos de Europa desde el punto de vista económico, financiero, agrícola, sanitario y cultural. Es un ataque insoportable a la soberanía de los países europeos.

No se trata de antiamericanismo primario; va a tener repercusiones mucho más allá del aumento de los flujos comerciales que ya superan los dos mil millones de euros diarios. Es la herramienta con la que las multinacionales europeas y estadounidenses quieren desmantelar las pocas barreras reglamentarias que aún subsisten en la UE en materia de protección de social, de normas sanitarias, fiscales, sociales, de consumo, de confidencialidad de datos privados, etc.

Supondrá la demolición de todo el acervo comunitario para terminar de conformar la Europa de los mercados y abandonar la Europa de los pueblos. Significará la supremacía del derecho estadounidense. El mercado transatlántico va a terminar de despojar a la política de sus poderes soberanos en beneficio del mercado. La codicia despiadada va a terminar de consolidar la preeminencia de los intereses privados del mundo de los negocios en detrimento de las preocupaciones democráticas, sociales, medioambientales, sanitarias y humanistas que están en la base de los valores fundamentales y las señas de identidad del europeísmo.

Más información en la web de la campaña (en francés): http://www.no-transat.be

Agonía

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 19/04/2013

Solo el enorme poder de distorsión de la doctrina neoliberal puede explicar el empeño dela Unión Europea en ver la actual situación económica como una crisis de oferta. Los prejuicios ideológicos –y el neoliberalismo, con sus dogmas, no es más que ideología por mucho que predique el fin de la política separando a esta de la economía- ayudan mucho cuando no se quiere ver que la crisis provocada por el descarrilamiento financiero de 2007-2008 no es una crisis de oferta, sino una crisis de demanda por contracción del crédito, una crisis de hundimiento acumulativo de la inversión y el consumo.

Los historiadores del futuro alucinarán al analizar el actual ensañamiento europeo en la austeridad colectiva a pesar del evidente espectáculo de los catastróficos efectos que se obtienen. Los gobiernos europeos organizan la contracción de sus demandas internas e insisten en salvarse apostando por el crecimiento externo mediante un incremento de la flexibilidad y de la competitividad a costa de bajar los salarios y reducir derechos laborales y sociales.

Insisten en un doble error que es trágico para quienes vivimos en Europa. Primeramente porque el comercio exterior de los Estados europeos es esencialmente intraeuropeo; es decir, la demanda exterior de unos está, sobre todo, en función de la demanda interior de otros… y es un error de bulto que todos apuesten al mismo número gafe aplicando una austeridad a escala continental que sólo acentúa y multiplica los efectos negativos. En segundo lugar, porque parece que la élites europeas nunca han sido capaces de asumir un concepto elemental: las estrategias de competitividad son estrategias no-cooperativas puesto que buscan crear ventajas unilaterales y, por lo tanto, han de ser estrategias diferenciadas ya que no sirven de nada cuando todos las aplican simultáneamente. Y es trágico este doble error en el que insiste porque se limitan a aplicar las recetas liberales más estúpidas como si fueran un catecismo salvador y cierran los ojos para no ver el terrible daño que hacen a millones de personas. En el mejor de los casos y con un poco de benevolencia podríamos pensar que los dirigentes europeos están afectados de fanatismo; sin embargo, todo esto huele demasiado a beneficio y dinero fácil.

Tenemos en el Reino de España seis millones de personas en situación de desempleo y nuestros agentes económicos son incapaces de renovar sus financiaciones ordinarias; sin embargo, el gobierno del PP sigue atando al país de pies y manos añadiendo a los desastres de las finanzas privadas la irracionalidad de las políticas públicas. Por eso, hasta el Fondo Monetario Internacional ha tenido que darse una palmada en la frente y alertar sobre las demenciales políticas públicas comunitarias que añaden recesión a la recesión, ruina a la ruina y desempleo al desempleo. Sin embargo, en las portadas de los medios de comunicación españoles, en manos de los grandes intereses financieros, sólo vemos airear corruptelas varias y descalificaciones de los movimientos sociales contra los desahucios con el único fin de distraernos, desalentarnos y que no percibamos la ausencia de propuestas para hacer frente al drama del desempleo y la incompetencia radical de los gobernantes para ejercer el servicio público. De este modo transcurre la agonía de las instituciones democráticas españolas surgidas de la transición, que se acelera entre convulsiones, hacia una deriva incierta.

Escobazos

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 12/04/2013

Las playas de las posmodernas islas del tesoro, a las que llamamos paraísos fiscales, esconden entre dieciséis y veinticuatro billones de euros (sí, billones con b), según la circunspección de los economistas que hacen estas estimaciones.

La ONUviene a decirnos que esa ingente montaña de dinero es sesenta veces mayor que el presupuesto necesario para erradicar en cinco años la pobreza que hay en nuestro planeta. Intermón Oxfam estima que, en realidad, los paraísos fiscales cobijan un tercio del Producto Interior Bruto mundial. Y lo peor es que quienes utilizan los paraísos fiscales no sienten ninguna presión de la opinión pública en su contra, nadie los señala con el dedo.

Sea para evitar pagar impuestos o para blanquear capitales ilícitos, lo cierto es que los paraísos fiscales se han colado en la vida económica de las grandes empresas y de las familias con mayores patrimonios.

También en el Reino de España. Sólo en 2012 familias y empresas españolas declararon haber escondido, en el edén de la gente de posibles, la friolera de 595 millones de euros como inversión directa, lo que representa un incremento del 87% respecto del año anterior. Y en los últimos veinte años, según nuestro Registro de Inversiones Exteriores, la inversión (legal, por supuesto) realizada a través de paraísos fiscales llega a los 11.862 millones de euros.

Y no hablo de la fuga de capitales que tienen orígenes ilícitos y utilizan la creación de sociedades fantasmas. Ni siquiera estoy hablando de inversiones que se hacen en valores admitidos a negociación en bolsa o a través de participaciones en fondos de inversión debidamente inscritos. Como muestra… este botón: el Observatorio dela Responsabilidad Corporativaha revelado, en su informe sobre el ejercicio 2010, que 30 de las 35 empresas de nuestro IBEX efectuaban operaciones a través de sociedades radicadas en paraísos fiscales.

Sin embargo, ni en España ni en todala Unión Europeahay proyectada una ley que embride y controle semejante torrente de dinero. El ridículo europeo se evidencia aún más cuando los EE.UU. están dando los últimos pasos para que entre en vigor la llamada ley FATCA (por sus siglas en inglés: Foreign Account Tax Compliance Act) que, a partir de 1 de enero de 2014, obligará a todas las instituciones financieras del mundo -y no sólo a los bancos- a informar al Servicio de Impuestos de Estados Unidos sobre las cuentas con más de 50.000 dólares de sus ciudadanos en el extranjero.

Por eso me he acordado de la canción de “Los Sirex” y me gustaría que los seis millones de españolitos y españolitas que están sin trabajo tuvieran una escoba para barrer a escobazos a tanto burlador de la patria y a los gobernantes (Rajoy, Zapatero, Aznar, Gónzález, etc.) que han venido mirando con disimulo a otro lado.

” Ocean’. . . 17 “

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 05/04/2013

Al hilo de la crisis de Chipre hay quienes descubren, entre escandalizados y estupefactos, el golpe de estado financiero que se ha llevado a cabo en Europa. El Tratado de Estabilidad de la U.E. (TSCG*) encarga a la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) la tarea de arrancar, directamente, a los pueblos de Europa el tributo que necesiten los bancos cuando consideren que los Estados a los que éstos estaban sangrando ya no son capaces de seguir haciéndolo. Aunque, la verdad, en España Zapatero y Rajoy se anticiparon poniéndose de acuerdo en modificar, de forma extraordinariamente veloz, nuestra Constitución.

¿Se acuerdan de las cantinelas que todos los gobiernos europeos nos recitaban, indignados, sobre el carácter sagrado de la propiedad, base de toda seguridad jurídica… cuando en otras latitudes rechazaban pagar deudas ilegítimas o acordaban nacionalizaciones en Islandia o en Hispanoamérica? Hipocresía mientras se preparaba el atraco.

Más de cinco mil millones de euros robados de las cuentas bancarias chipriotas sin excavar ningún túnel ni hacer ningún butrón: ¡Son unos artistas! Estaban tan contentos que el presidente del Eurogrupo (Jeroen Dijsselbloem, ministro holandés de finanzas) sacó pecho y nos anunció que el chipriota era “un nuevo ejemplo para resolver los problemas bancarios de la zona euro si otros países tienen que reestructurar sus sectores bancarios”.

Evidentemente cundió el pánico y se encendieron todas las alarmas en los mercados bursátiles por lo que inmediatamente tuvo que rectificar sus palabras en un comunicado posterior y hasta el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha tenido que descartar que el modelo chipriota “sea extrapolable a otros países”. Quien haya visto la entretenida filmografía de atracos del director Steven Soderbergh (Ocean’11, 12 y 13) sabe que los atracos se preparan muy concienzudamente.

Las absurdas reglas de la Europa liberal impiden que nuestro viejo continente pueda solucionar un ínfimo problema como el de Chipre (que viene a tener el tamaño de un confeti y se deriva de la falta de armonización fiscal y de la catastrófica gestión de la crisis griega forzada por la terca prohibición de que el BCE pueda prestar directamente a los gobiernos), y por eso los diecisiete ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona (con la inestimable ayuda del BCE y del FMI) decidieron dar este golpe despreciando cualquier atisbo de procedimiento democrático y creando un problema mayor, clavando otro clavo en el ataúd del austericidio con la misma frivolidad que si estuvieran jugando a rodar una película de atracos: “Ocean’17”.

 (*) Para saber más sobre el

“Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria” (TSCG),

y descubrir que si el Banco Central Europeo, y antes el Banco de España,

hubieran prestado desde 1989 al Estado español dinero a los mismos intereses a los que el BCE

lo ha prestado a la banca privada, la deuda pública española sería hoy un 14% del PIB,

en lugar del 90%… aconsejo este vídeo del grupo parlamentario de la Izquierda Unitaria Europea

(en francés): http://bit.ly/QQwk1P

“Jodidos Kabrones”

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 28/03/2013

Que nadie se asuste que no se me han olvidado las reglas más elementales de la ortografía… simplemente voy a utilizar el título de esta película de 2012, primera aportación 100% española al  cine ‘Trash’: 60 minutos de serie B que van más allá del terror para llegar a un ‘gore’ contenido. Y quiero utilizarlo en este artículo para volver a las páginas de opinión que tan amablemente siempre me ha brindado el diario IDEAL, y hacerlos con un tono acorde con el cabreo y la indignación que vive nuestro pueblo.

Y es que el ‘Eurogrupo’ y la ‘Troika’ (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) se han comportado en la crisis de Chipre como los protagonistas de esta mala película: se reúnen y toman decisiones ajenas al funcionamiento democrático de las instituciones, contrarias a la normativa europea y que ponen en riesgo nuestra moneda y las condiciones de vida de ciudadanos y ciudadanas europeos… y nadie da la cara, nadie se siente responsable, nadie asume los errores y las rectificaciones.

En Chipre un parlamento nacional ha votado en contra de las decisiones que les proponía un comité del ‘Eurogrupo’; y la respuesta de estos personajes que deciden por toda Europa ha sido hacer oídos sordos, ciscarse en lo que piensa un parlamento nacional y su gobierno democráticamente elegidos y seguir, erre que erre, llevándonos al borde de otro precipicio económico con su irresponsable propuesta de romper la norma comunitaria del respeto a los depósitos bancarios de menos de cien mil euros.

Europa ha sido secuestrada por los mercados y está en peligro; nuestro viejo continente está a punto de enredarse en un drama histórico inmenso. Ahora se pone como justificación de las medidas propuestas para Chipre que es un paraíso fiscal, que está inundado de dinero de los oligarcas rusos que lo usan el país como ‘lavadora’. La realidad es que desde la aprobación del tratado de Lisboa no es posible la armonización fiscal en Europa, que hay más paraísos fiscales en Europa y que el mejor sitio para encontrar oligarcas rusos es la ‘city’ londinense porque obtienen su visado automáticamente al hacer un depósito de un millón de euros. Y lo de la ‘lavadora’ chipriota… me temo que es muy pequeña si tenemos en cuenta que sus depósitos bancarios eran ocho veces su Producto Interior Bruto, mientras que los de Luxemburgo son veintidós veces su riqueza nacional.

En Europa ningún gobierno habla ya su lengua nacional (ni siquiera el alemán) y sólo entienden la lengua de las finanzas internacionales. Nos gobiernan unos hipócritas sin escrúpulos capaces de, sin descomponer la figura ante las cámaras de televisión, hacer sufrir lo indecible a quienes no somos ricos, a las gentes normales y corrientes. No cuestionan ni ponen límites a los desmanes del capitalismo financiero, de la libertad total que tienen los movimientos de capitales y han podrido la idea de Europa.

Sólo una rebelión cívica, un proceso constituyente de renovada democracia ciudadana que canalice la cólera de los pueblos europeos puede pararle los pies a los protagonista de esta pesadilla de película.

Hasta el gorro

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 23/06/2012

El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, lo dijo muy claro el otro día en el Parlamento: “La gente está muy cabreada con ustedes, no sé si lo saben. Está muy enfadada porque los ven todo el día en la peleíta. La gente está hasta el gorro de todos ustedes (…)”. Y tiene más razón que un santo. La gravísima situación social que vivimos ha convertido en papel mojado nuestra Constitución, ha secuestrado nuestra democracia y degradado todas las instituciones públicas hasta el punto de que el desprestigio de la política se extiende inexorablemente como una gigantesca mancha de chapapote.

Manda el dinero descaradamente, sin tapujos, y el Congreso de los Diputados, el Senado, los parlamentos autonómicos, las diputaciones y los ayuntamientos están de rodillas, intoxicados por el olor del papel moneda. Por eso son muchas las personas sencillas que se preguntan para qué sirven esas instituciones, para qué las queremos si nos dicen que no pueden hacer nada contra paro, si sólo son obedientes eslabones de una cadena de mando que tiene su vértice en los amos del dinero, gente a la que nadie ha elegido y que no tiene escrúpulos para eludir sus obligaciones fiscales.

Cada vez más gente dice que no, que este no es el camino. Es un no que apenas tiene ideología. Y es que están hasta el gorro. No saben cómo superar lo que hay. No sueñan con un mundo mejor. Querrían vivir y trabajar en éste. Pero este mundo (el del capital, el de los mercados) no da trabajo, impide respirar, vivir. No se ven salidas. Por eso hay una honda reacción contra la política y los políticos, por eso se constata el avance de la ultraderecha, del racismo y la xenofobia como salidas desesperadas ante el silencio y la inutilidad de la democracia.

La democracia se tambalea en Europa porque todos los tratados desde Maastricht han ido encaminados a dejar que las políticas las dicte el gran capital, claudicando ante la libre competencia y la especulación financiera para  poner el proyecto europeísta al servicio del 1% de la población, que son los dueños de las finanzas y de las grandes empresas. Es un error de bulto señalar a los mercados como brújula de la construcción europea: los mercados no son europeos ni europeístas, a los mercados Europa les importa una higa.

Vivimos una situación de emergencia y, en situaciones catastróficas o de guerra, los poderes públicos deben utilizar su legitimidad y la fuerza que les otorgan las leyes para responder y frenar el desastre. Sin embargo, la práctica totalidad del arco parlamentario se muestra de acuerdo en endeudar al Reino de España con una reforma financiera que tiene como propósito principal salvar los intereses de quienes nos han metido en esta crisis. Por si esto fuera poco, esa misma mayoría parlamentaria formada por PP, PSOE, CiU, PNV, UPyD y UPN ha ratificado el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (TECG), el conocido como pacto fiscal europeo, pergeñado para sacralizar el déficit cero y ceder soberanía hacia ámbitos no democráticos de la UE, de modo que los gobiernos continúen atados de pies y manos sin posibilidad alguna de hacer ningún esfuerzo, no digo ya para mejorar sino para no empeorar nuestras vidas.

Es impresionante la capacidad de anticipación que tuvo Jean-Paul Sartre cuando dijo: “Europa se ha construido a sí misma fabricando esclavos y monstruos. Y ahora Europa hace agua por todas partes. ¿Qué ha sucedido? Simplemente que éramos los sujetos de la historia y que ahora somos sus objetos”. Pero, el mundo de hoy en día es infinitamente más injusto que el que le tocó vivir a Sartre. Caído el mundo bipolar, el capitalismo se ha desbocado y, de momento, no hay jinete que lo frene. Entregado a una codicia sin límites y a su no menos infinita falta de sensibilidad hacia el sufrimiento de las personas, concentra la riqueza cada vez en menos manos, amplifica la capacidad de las sociedades para la destrucción ambiental y hunde planificadamente en la miseria a la mayor parte del planeta.

Espero y deseo fervientemente que movimientos como el 15M, que empiezan a germinar a partir de raíces y tradiciones profundamente democráticas, sean el fermento y el impulso de una insurrección cívica que, democrática y pacíficamente, acabe con este tiempo antisocial. Las propuestas están maduras y pueden ser explicadas y divulgadas fácilmente ahora, en plena crisis, porque es evidente que hay que poner límites a los especuladores financieros internacionales, porque necesitamos que el euro deje de estar en peligro poniendo en marcha políticas de inversión directa en la UE para frenar el tremendo desempleo que llega ya en Europa a veinticinco millones de personas. Y para eso el Banco Central Europeo tiene que cambiar sus reglas y fijar entre sus objetivos la creación de empleo y la ecologización de nuestras sociedades; para eso necesitamos su intervención directa frente a los especuladores, la creación de la tasa “Tobin” y un ataque decidido contra los paraísos fiscales.

De ahí que sea más actual que nunca el horizonte, simple y ambicioso al tiempo, con el que resumía su ideario el filósofo ecosocialista Manuel Sacristán: “Por una humanidad más justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebaño de atontados en un ruidoso estercolero químico, farmacéutico y radiactivo”. Creo sinceramente que la inmensa mayoría a la que apelaba Blas de Otero se mostraría, sin duda, de acuerdo con este sencillo y honorable programa.

Otro futuro

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 16/06/2012

En el colegio siembro y planto. Lo hago con las niñas y niños de mi clase que tienen cinco años, pero también con las maestras y el alumnado de cuatro y tres años y, en menor medida, con los pequeñines de la guardería municipal de La Guardia, con la que compartimos espacio en el centro. Empezamos plantando lo más sencillito: bulbos de “crocus” una flor de la familia del azafrán; pero después hemos plantado todo tipo de flores e, incluso, varias plantas aromáticas y productos de la huerta: pimientos, lechugas, cebollas y tomates. Empezamos plantando en clase y hemos terminado el curso plantando también en un rincón del patio. En este final de curso estoy valorando la posibilidad de recuperar el antiguo huerto escolar que otros enseñantes mantuvieron activo durante años y que ahora está abandonado.

Evidentemente plantar y cuidar las plantas tiene una importante componente pedagógica que justifica sobradamente su inclusión entre las actividades de cualquier centro educativo. Pero más allá de la importancia de la enseñanza y transmisión de conocimientos sobre el medio ambiente y su preservación, creo que lo esencial es conectar con el principio y el valor ético del cuidado. Preservar la vida es sinónimo de cuidar y, al mismo tiempo, de establecer condiciones para la convivencia y la acción de compartir. De esta forma la escuela sintonizaría con la respuesta que muchas familias dan a la crisis recuperando el cultivo de la huerta familiar.

La humanidad necesita dar prioridad al cuidado de las personas y de la biodiversidad. Necesitamos una aguda conciencia sobre la necesidad de ser equitativos y sobre la amenaza que representan la exclusión social, la pobreza y las distintas formas de desigualdad e injusticia social en el contexto actual de crisis civilizatoria. Nunca como hoy la Humanidad fue tan desigual, nunca como hoy hemos tenido una abundancia tan excluyente, nunca como hoy ha sido tan insoportable la miseria al compararla con la riqueza, y nunca como hoy ha sido tan necesario luchar contra la destrucción ambiental y la injusticia que encierra y multiplica.

Acaban de comenzar los encuentros preliminares de la “Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Rio+20” y tanto los informes científicos como las peticiones del movimiento ecologista vuelven a destacar que es urgentísimo reducir los hábitos de consumo voraz que se extienden por el planeta; si la humanidad no lo hace serán muy graves las consecuencias para la naturaleza y las generaciones futuras. Vuelve a ponerse de manifiesto que la comunidad internacional necesita un nuevo modelo de organización social, económica y política, un modelo que avance en democracia y justicia social, para dar futuro y continuidad a la Humanidad y defender la vida en el planeta.

Pero arrastramos la gran mayoría de los problemas sin perspectivas de solución; estamos peor que hace cuatro años, cuando comenzó una de las peores crisis económicas mundiales y cuando el Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos advirtió de la necesidad de una urgente transición hacia una economía con uso reducido del carbono. Ni la crisis ni los serios avisos han frenado la pendiente de degradación acelerada de la naturaleza que ha profundizado las desigualdades sociales y ha provocado nuevas crisis humanitarias.

El capitalismo es mucho más que un modo de producción, es una lógica social y política que se extiende por todo el cuerpo social, es una forma de civilización que tiene una enorme capacidad de multiplicación a partir de instituciones y de centros de poder, pero también es un modo de dominación asumido por las poblaciones.

No nos basta ya con reavivar los ideales clásicos de “libertad, igualdad y fraternidad” y la eliminación de la explotación del trabajo por el capital, símbolos que fueron para generaciones enteras de luchadores y luchadoras del siglo XX de una Humanidad emancipada. La gravedad de la situación y la ausencia de futuro nos exigen cuestionar los cimientos sobre los que se basó la modernidad y la dominación europea del resto del mundo, haciendo necesaria una revolución intelectual que aporte una ética de largo plazo para las futuras sociedades: un cambio de mentalidad que debe romper con la visión esclerótica que comparten las elites capitalistas y buena parte de los movimientos que intentan combatirlas. Mientras tanto, ese cambio se va produciendo en la intrahistoria (entendida en el sentido de Unamuno como la experiencia cotidiana de los pueblos y de los sectores menos influyentes de la sociedad) y permite relacionar, sin contradicción alguna, las prácticas pedagógicas en los huertos escolares con la economía de subsistencia.

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