Mentiras con importancia

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para el diario IDEAL. 29/10/2011


Resulta que no es oro todo lo que reluce en el sistema financiero español. Al inicio de la crisis actual, hace ahora tres años, nos intentaron convencer de que no había peligro de que se hundieran nuestras instituciones financieras, gracias a la vigilancia y medidas exigidas por el Banco de España. Luego resultó que bancos y cajas necesitaron ayudas varias del Estado en forma de miles de millones de euros en avales y dinero público.

Recompusieron la figura y, al mismo tiempo que se iniciaba la primera reconversión de los bancos y cajas (fusiones, fusiones frías y adquisiciones) nos dijeron que no había ningún problema en nuestro sistema financiero, que eran ajustes para consolidar su posición en unos momentos de tormenta internacional. Entre tanto han quebrado dos cajas de ahorros (CCM y CAM) y el Banco de España ha tenido que intervenir para evitar que otras dos se fueran al garete y terminaran siendo vendidas al mejor postor.

No había quien se lo creyera porque la “prueba del nueve” era que ni bancos ni cajas daban créditos ni renovaban pólizas de tesorería… pero los portavoces de la Confederación Española de Cajas de Ahorros y de la Asociación Española de Banca insistían en que no había restricciones crediticias, que seguían prestando dinero como antes aunque siendo más estrictos al exigir garantías.

Ahora, después de que los dos grandes bancos comerciales españoles hayan señalado en numerosas y recientes ocasiones que el crédito experimentará una importante reducción durante al menos otros dos años más y que sólo a partir 2014 crecería de forma muy limitada, los portavoces de la gran banca española dicen que no van a poder prestar dinero por culpa de los líderes europeos que, caprichosamente, les exigen que se recapitalicen cuando ellos no lo necesitan. Otra nueva mentira: no van a cerrar el grifo del crédito porque ya lo tienen cerrado desde hace tiempo.

Los datos del Banco Central Europeo han descubierto el pastel diciéndonos que lo que hace tres años era un sistema financiero supuestamente sólido y bien supervisado ha pasado a ser vulnerable y generador de desconfianza fuera de nuestras fronteras: sólo las cajas de ahorros tienen 300.000 millones de euros colgados en el ruinoso negocio inmobiliario.

Hasta el Banco de España admite, sin mostrar vergüenza por reconocer implícitamente la omisión de su deber de supervisión, que los activos como el suelo y las viviendas seguirán bajando de precio y torpedeando  los balances de las entidades financieras españolas. Sin embargo, bancos y cajas quieren seguir poniendo cara de póquer, como si no pasara nada, y sólo proponen esperar a ver qué pasa, a ver si consiguen deshacerse de esos activos “tóxicos” a través de sociedades y bancos “malos” y mientras tanto repartirán beneficios. Cualquier cosa antes que admitir que esos 300.000 millones de euros del “ladrillo” valen muy poco.

Esa cara de póquer es otra mentira que dificultará el crecimiento en España, pero la mantienen con la esperanza de que vuelva a funcionar el pánico y las deudas privadas se conviertan en públicas, que los gobiernos vuelvan a echarles una mano, como hace tres años, con otra injusta socialización de sus riesgos y nuevas reformas para que sean los trabajadores quienes terminemos pagando el ajuste de los balances de bancos y cajas, sufriendo nuevos recortes los servicios y la inversión pública.

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