Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 11/02/2012
Nuestra situación económica y social se parece a la famosa escena del tren de la película “Los hermanos Marx en el Oeste”. Para que la locomotora siguiera funcionando, los descabellados personajes la alimentaban primero con el equipaje y luego desguazando la madera de las paredes y techos de los vagones del mismo tren al grito de “¡Más madera, esto es la guerra!”.
Por eso, y con el fin de distraer a la opinión pública del sinsentido y la crueldad social de las medidas que se anuncian diariamente, al mismo tiempo se propagan polémicas públicas sobre asuntos que, supuestamente, nos ofenden y ridiculizan como país. Naturalmente, me refiero a los episodios de Guiñoles del Canal+ francés que, a propósito de la sanción del ciclista Alberto Contador, caricaturizan los éxitos de los deportistas españoles con sus ácidas sátiras.
Una tormenta en un vaso de agua, que genera polémica y distrae, tal y como puede verse en la ola de reacciones que ha provocado en las redes sociales y en la que ha participado hasta algún ministro. Pero los Guiñoles sólo están echando sal gorda sobre la realidad y, lamentablemente, ya hace muchos años que el deporte-espectáculo exige cada vez más de los deportistas y sus equipos… Y el resultado es que la competición del máximo nivel se vincula a la publicidad y al orgullo patrio. Así se profesionaliza en grado sumo, con sueldos e incentivos millonarios para unos pocos y con la generalización del uso de todo tipo de triquiñuelas para incrementar el rendimiento y alambicadas prácticas para superar los controles antidopaje; poco importa la salud de los deportistas, la moral y la ética.
Me llama, también, mucho la atención la indignadísima y enérgica respuesta que está teniendo lugar por la sentencia judicial que inhabilita como juez a nuestro paisano Baltasar Garzón… cuando no es nada nuevo eso de que no hay JUSTICIA. Sin olvidar que el mismo Garzón, actuando como juez-estrella, hizo en varias ocasiones complicadas piruetas jurídicas para algo tan antidemocrático e injusto como impedir presentarse a las elecciones a partidos políticos, asunto que entre otros todavía colea en los recursos presentados ante tribunales europeos. Ya dijo Pedro Pacheco hace muchos años aquello de que “la justicia es un cachondeo” ¿De qué nos extrañamos? Como decía Walter Benjamin en los años 30 del siglo pasado: “El estupor porque las cosas que vivimos sean ‘aún’ posibles en el siglo XX no es nada filosófico. No es el comienzo de ningún conocimiento, salvo del que la idea de la historia de la cual proviene carece ya de vigencia.”
Mientras tanto, los ministros del Eurogrupo y el Banco Central Europeo exigen al pueblo griego que acepte la generalización de la miseria si quieren recibir menos de un tercio del dinero que el BCE va a volver a prestar a final de mes a los bancos europeos (al 1%), que son los principales acreedores de Grecia. ¡Más madera, esto es la guerra!
Y aquí, Rajoy y sus ministros siguen alimentando la máquina de los recortes, los ajustes, las privatizaciones y las reformas, asumiendo sin rubor que en este año 2012 seguirá aumentando el desempleo y casi llegaremos a rozar los seis millones de parados en el Reino de España. Van a seguir ayudando con dinero público a la reestructuración del sistema financiero español, como ya hizo antes Zapatero, sabiendo que eso no va a servir para mejorar la economía real ni para que los bancos y las cajas cumplan con su función de prestar dinero. ¡Más madera, esto es la guerra!
Quieren enterrar las conquistas sociales que tantas luchas han costado. Piensan que la mayoría absoluta les avala para imponer su ultraconservadora ideología en medio de la crisis: van a continuar la errónea política económica del PSOE (recortes, ajustes, privatizaciones y reformas) añadiendo la política neocentralista, patriarcal y autoritaria que siempre ha caracterizado al PP y aprovechan la actual crisis económica como la mejor oportunidad para imponerla. La reforma laboral que aprobó ayer el PP, al igual que la que hizo antes el PSOE, no está justificada porque NO SIRVE PARA CREAR EMPLEO. Su objetivo es debilitar todavía más a la clase trabajadora y a los sindicatos, abaratando y simplificando el despido, deteriorando la estabilidad en el empleo y los mecanismos de negociación colectiva. Por eso, dan una patada al acuerdo alcanzado entre sindicatos y patronal, en el que los sindicatos mayoritarios han cedido hasta el límite frente a la CEOE con la vana esperanza de que al suscribir acuerdos lesivos para los trabajadores frenarían los ataques del Gobierno ¡Más madera, esto es la guerra!

