¡Sinvergüenzas!

Artículo de opinión de José Luis Cano Palomino para IDEAL. 09/06/2012

Me oyeron. Aunque el insulto se me escapó como un susurro, mis dos hijos me oyeron decir entre dientes “¡Sinvergüenzas!” al ver el pasteleo que tuvieron el otro día el ministro de Economía, Luis de Guindos (PP) y el exministro de Trabajo, Valeriano Gómez (PSOE), en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados.

Me salió del alma porque elogiaban ambos la experiencia, profesionalidad y el perfil técnico del próximo gobernador del Banco de España, confiando en que restaurará la credibilidad y la confianza que ha perdido esa institución. Puro cinismo porque ambos saben que tanto el anterior gobierno como el actual colaboraron con el Banco de España para ocultar a la opinión pública que la mayor parte de nuestro sistema financiero está arruinado debido a su implicación en la especulación inmobiliaria.

Y eso no es lo peor: ambos gobiernos han contribuido a engañar a la opinión pública ocultando que la crisis económica que padecemos viene de la deuda privada (empresas, familias y sistema financiero), intentando hacernos creer que el problema era el déficit público y la deuda pública y extendiendo el miedo al futuro en nuestro país.

Tengo mucho respeto por las personas que se dedican a la política y entiendo que uno los problemas más graves de nuestra débil democracia en España tiene que ver con la generalizada falta de participación y compromiso de la ciudadanía en los asuntos públicos, pero no pude evitar el insulto y, ante mis hijos, me vi en la obligación de explicarles que estábamos presenciando un teatrillo, una representación, un paripé para tapar las huellas de sus actos y que el ministro y el exministro quieren que no sepamos lo que hicieron entre bambalinas y que no nos demos cuenta de que las instituciones públicas han estado ejerciendo de parapeto para la avaricia, el pelotazo y la especulación.

La inmoralidad de los gobiernos presididos por José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey ha sido monumental. En estos cuatro últimos años se han empleado a fondo para reducir y debilitar los servicios públicos, cuando el problema estaba en la irresponsabilidad y la temeridad de unos bancos y unas cajas de ahorros que alimentaron la descomunal burbuja del ladrillo apoyándose en una madeja de intereses teñida de codicia y prácticas opacas y ajenas al interés público en todos los eslabones del proceso: desde los propietarios del suelo hasta los constructores, pasando por los ayuntamientos y las autoridades supervisoras del planeamiento urbanístico.

Tuve que enseñarles los titulares de la prensa extranjera que había leído por la mañana para que vieran que fuera de España se habla claramente de nuestro hundimiento y no se culpa al exceso de funcionarios ni al derroche en sanidad y educación de nuestras autonomías, sino a la quiebra de nuestros bancos. Negándose a admitir públicamente que el problema era de las finanzas privadas, han arruinado al país para muchos años, han deprimido la economía y elevado el desempleo hasta cerca de los seis millones de personas.

Izquierda Unida ha pedido una “Comisión de la Verdad” sobre la crisis del sector financiero al estilo de la que se puso en marcha en los EE.UU al estallar allí la crisis financiera. Por el bien de nuestro sistema democrático es necesario abrir una profunda investigación sin limitaciones, con luz y taquígrafos, que debata sobre las causas que nos han traído hasta aquí, quiénes son los responsables y qué políticas han destrozado nuestro país. Otros partidos proponen que la investigación se limite a Bankia, pero el PP bloquea cualquier iniciativa con su mayoría absoluta y además nos dice que lo patriótico es mirar para otro lado y explicar que, precisamente, se mira hacia otro lado por patriotismo ¿Cuánta basura estarán tapando con este oscurantismo? ¿Cuántas responsabilidades y verdades incómodas quieren tapar? ¿No fue Rajoy quien dijo que la solución de la crisis pasaba por generar confianza, por llamar al pan pan y vino al vino? No casa bien esta farsa con aquellas ‘responsables’ declaraciones.

¿Cómo van a explicar ahora que hay dinero a espuertas para los bancos y no hay ni calderilla para que el gobierno invierta, atienda a las personas necesitadas, cuide el medioambiente y genere empleo? Nuestras instituciones han sufrido el mayor escarnio público que se pueda imaginar generalizando la idea de que despilfarraban el dinero de todas y de todos y ahora quieren que paguemos varias decenas de miles de millones de euros para recapitalizar bancos sin dar una explicación ni detalles de cómo se ha producido tal agujero en manos de gestores privados guiados por la sacrosanta mano invisible de los mercados. Y eso es una inmoralidad propia de sinvergüenzas que socava nuestra democracia y mancilla la sede parlamentaria, depositaria de la soberanía nacional.

Los ciudadanos y las ciudadanas lo sabemos, el recipiente de las mentiras se ha llenado por completo y rebosa señalando a los culpables de una crisis que vamos a pagar todos; ni las mentiras ni las farsas ni las componendas en que están enredados los dos grandes partidos pueden evitar que la gente intuya la verdad: ¡sinvergüenzas!

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