El vicepresidente amado Boudou continúa sonriendo aunque cada vez tenga menos motivos para hacerlo. Dos instrucciones del juez Ariel Lijo, quien lo investiga por el caso de la ex Ciccone deberían haberle borrado la sonrisa definitivamente. La primera, fue la orden que impartió al sistema financiero para conocer los nombres de quienes pusieron el dinero

