Palestina y Julia

 Un día revoltoso. Primero sol, después lluvía, luego sol… Julia y yo nos hemos puesto chorreando. Después de una larga noche de confidencias hemos quedado para comer. Sinceramente me ha sorprendido esta mujer. Es curioso como encuadramos a las personas en estereotipos que se caen por su propio peso. La primera impresión que me dio fue la de una mujer fria, distante, y un tanto calculadora. Me imaginaba la historia de su llegada al Relámpago totalmente distintaParecía de ese tipo de personas que se creen el centro del mundo. Personas que piensan que con el dinero lo pueden comprar todo y pueden hacer y deshacer a su antojo. Sin embargo, detrás de esta frialdad se esconde un corazón destrozado. Una actitud apática bajo ese  deseo de sobrevivir forzosamente. Confusión entre lo que fue y lo que es. Una mujer tremendamente frágil disfrazada de muralla embellecida de papel mojado .

 

No debe ser nada fácil ver como todo en lo que siempre has creido se derrumba poco a poco. Sí, quizás el detonante fue una infidelidad pero siempre he pensado que estas cosas no nacen de la noche a la mañana. Puedo imaginar a Julia volviendo sobre su pasado. Recorriendo un escenario vivido, tratando de pescar sueños en el lago de su memoria que le sirvieran para intentar sacar a flote su relación. Quizás algún deso olvidado en el recodo de una esquina, algun recuerdo que se hubiera quedado anclado en las calles por las que paseaban, tan vividas por ella y su marido, algo que les resucitara. Puedo imaginarla buscando la fórmula para que su marido volviera a desearla como al comienzo de su relación, de que el deseo y la edad convergieran, de aceptar lo inevitable: el inicio de su decadencia.

Finalmente el matrimonio de Julia pasó a ser una mera convivencia. De repente los viajes se alargaban y las discusiones dieron paso a un silencio absoluto. Julia ante el vacio de su vida se refugio en el aparente relleno del dinero. Pero cada día que pasaba perdía más su valor. Sabía que había otra persona pero era incapaz de reconocerlo. Prefería vivir entre la duda que toparse de lleno con aquella imagen que todavía hoy la perturba.

 

Hoy parecía otra persona, sus ojos brillaban con más fuerza que nunca. Recuerdo que anoche me nombró a un tal Jorge, quizás sea el el responsable. Admiro a Julia, admiro su fuerza y coraje para mantenerse en pie. La miro  y veo una mujer hermosa. Posee la serenidad de la madurez y el atractivo de cierto misterio en ella. Me gusta estar con ella, me siento bien. Siempre me he rodeado de personas mayores que yo. Recuerdo como de pequeña adoraba estar en la mesa de los mayores simplemente escuchando sus conversaciones.

Tras la comida ha empezado a llover. Nos hemos refugiado en el teatro de Isabel la Católica. Allí hemos visto el cartel de una obra de teatro. Nos ha parecido interesante y hemos quedado el sábado para ir a verla.

Jesús dimite

Buena la ha liado mi primo. Desde hace tres años representa el papel de Jesús en la Pasión Viviente del pueblo. Antes hacía el de Judas, curioso cambio de personaje el suyo. Bueno, pues este año ha decidido montarla, dice que con este frío no hará el papel de Jesús si no le dejan ponerse ropa de abrigo y bufanda. Buena la ha liado, a mi madre casi le da algo y es que “siempre ha sido muy raro el niño ese”.

6ºB Si toco la corneta…

No hay nada que me de más por culo que una
corneta fuera de temporada. Es como el que come polos en invierno o
lleva calentadores durante todo el año (julio y agosto, incluidos)
¿Para qué? Para nada.

No sirve para nada.

Tanto ensayito, tantas noches debajo de los puentes de Circunvalación
para nada. Luego desafinan igual, no calientan los instrumentos, no
hacen ejercicios de labios, no trabajan el diafragma, no… Entiendo
toda la fe y todas las mosergas que quieran contarme, pero es tiempo
perdido y robado (a todos los que nos fastidian con su fanfarrias
destempladas)

Y es que Bomarzo nos tiene en una procesión eterna, prólogo al descanso
que todos tendremos algún día (y que por lo visto va a ser pronto,
porque entendería que colocaran en la azotea un dispensador de números
para organizar los suicidios de la comunidad de El Relámpago…)

Trompetitas, cornetitas, fanfarrias vetustas que no llevan a nada. Sólo
falta que ponga un par de quemadores en cada planta para aromatizar los
rellanos, como si fueramos el palio de “Santamaríalalambra”, que no
tiene.

Menos mal que es buen tipo. Aguantaremos porque tiene que ser nuestro
escriba, el notario del bloque; vamos, que por cojones tiene que
aceptar el cargo de secretario. ¡Pa uno que lo podría hacer dignamente!

(…)

El Relampago sigue siendo una caja de sorpresas. Y ya no sólo por sus
vecinos, que va. Los amigos de los vecinos también parecen animarse.
Que digo yo, podríamos proponer a “Superabuela” que comprara el local
de al lado y hacer un edificio para todos los agregaos que van llegando
y pasando por aquí. Aunque, pensandolo bien. Lo bueno, en pequeñas
dosis, tiene más valor.

Por cierto, creo que me están tirando los tejos más de la cuenta. Lo
digo por la amiguita de Candela. Sí, Patricia. Que se le nota a la
legua que quiere ‘Cañita Brava’. No estoy preparado. No sé, creo que no
me apetece ahora mismo. ¡Con lo que hemos sido mi amigo el pequeño y yo!

Luego está la Pitbull… La he visto con mantilla. No tengo palabras.
Casi poto. Lo juro. Horrible. Un gorila vestío de gitana y la “Pitbull
Mantilla” no se diferencian en mucho. Miedo. Mucho miedo. Terror. No
sabía que hacer. Mirar a otro lado, saludar abiertamente, decirle lo
guapa que estaba… Más miedo. Muchísimo más miedo.

No podré dormir.

(Sí, ahora échale la culpa a la madre de Elías…)

De Peter no se nada. Lo echo de menos. Es raro, pero es cierto.

Este lunes me ha pillado a traición

Pues eso, que este lunes me ha empitonado de mala manera.

Acólito turiferario

Ayer algún vecino salió de acólito turiferario en alguna cofradía y hoy echa un pestazo el ascensor que no se puede aguantar

JULIA (4º-B) Conociendo a Palestina

Esta Palestina parece haberme leído el pensamiento. El otro día vino a casa para invitarme a tomar una copa en su piso. Se me adelantó. Me cogió tan por sorpresa, que mi reacción fue absurda y le dije que no me apetecía, que no estaba en un momento de subidón.

Ella, mirándome desde las mil profundidades que tiene su mirada, me insistió. Alfinal fui. Y me gustó. Bueno, me gustó sólo al final, cuando después de una reunión con unas amigas suyas, que no me apetecía conocer, nos quedamos solas y lo que iban a ser sólo unos minutos, se conviertió en una larga madrugada de confidencias.

La verdad: me pasé. Le conté toda mi vida y le solté todas mis milongas. La pobre chica se tragó el marronazo que le solté.

Ella se limitó a escuchar, mirándome con una mirada que me inspiraba la suficiente confianza como para seguir y seguir largándole todo mi “ridículum vitae”. Mi familia, mi educación sentimental, mi noviazgo amañado, mi matrimonio, mi sexualidad, mi separación, mi aventura (¿es una aventura?) con Jorge, mi vacío de expectativas…

Todo. Todo fue apareciendo, a ratos, de forma coherente, a ratos de forma caótica, desordenada, mezclada como un puzzle.

Ella casi no habló. No interrumpe esta mujer. Escucha como nadie me ha escuchado nunca y eso me ayudó. Y de fondo, su mirada. Mirada inexplicable. Parece captarlo todo. E inspira confianza, toda la confianza que yo necesito, o mejor, que hubiera necesitado antes, porque ahora, por primera vez, con casi cuarenta años, me siento capaz de todo, aunque ni siquiera sé qué pueda significar eso.

A las cuatro y media de la madrugada, salí de su casa con la sensación de haberme limpiado por dentro. Necesitaba lavar las impurezas y contaminaciones de mi vida y se las dejé a ella. Pobre chica.

La mañanasiguiene, tocó a mi timbre a la hora del aperitivo. Me preguntó un simple:

-¿Cómo estás?

Junto a la pregunta, una sonrisa franca y abierta. Y su mirada. Le di un abrazo, la hice pasar y le propuse ir a comer juntas. También le dije las propiedades terapéuticas dela noche anterior y que me sentía de un humor excelente, gracias a ella y al cóñazo que le había dado la noche anterior.

Ella le quitó importancia y me dijo que conocía unrestaurante donde no se comía mal y era barato. Ahí estuvo a punto de salir la pija que siempre he sido y proponerle ir a un sitio caro donde pagaría yo. Estuvo a punto, pero me contuve, fui consciente de que yo era una persona nueva, que de mi vida anterio sólo me quedaba el enorme capital que le había trincado a Paco y me callé a tiempo.

-¡Estupendo, vamos!- le dije y me metí en la ducha.

2º B.

Cristina, Gloria y Patricia han venido de visita. Ellas ya están bien del todo, fueron de las que menos comieron. Yo me encuentro bastante bien pero muy floja porque hasta hoy no he podido empezar a comer. Mañana seguro que estaré como si nada aunque más delgada.

Tocan al timbre. Es Bomarzo, que se va a tomar café con Palestina pero antes ha pasado a ver que tal andaba. Un detalle por su parte. Le he dicho que ya me contará que tal fue la fiesta porque me acuerdo de poco y dice que cuando me recupere me invita a cenar en su casa y me cuenta su versión de todo. Se despide de todas y se va.¡¡Pufff!! ¡Comida! Que poca vista a tenido el muchacho. Para pensar mucho en comer estoy yo ahora… Aun así he aceptado y me he ofrecido a encargarme de la música. Me ha puesto una cara un poco rara. Parece que no le ha hecho gracia, se ve que no se fía mucho del tipo de música que pueda escoger para comer. ¿Se pensará que voy a ponerle “regueton” de ese o algo parecido? Pensaba llevar algo de chill out, una cosa tranquilita y sin letra, para estar pendiente a la conversación pero con algo de musiquilla de fondo. La próxima vez que hablemos de la cena le diré lo que voy a llevar y que según nos apetezca la ponemos o escogemos algo de lo que tenga él.

Después de que Bomarzo se fuera subimos todas a ver a Palacios. El pobre estuvo muy mal. Incluso más que yo, pero por suerte el no se mareó. Abre la puerta. ¡Ay que tipo tiene! Me mira, se ríe y dice que estamos los dos como la pared. Le digo que como mañana haga buen día voy a ir a buscarlo para irnos a tomar el sol en la azotea para quitarnos la cara de zombi que tenemos. Nos da un par de besos y nos invita a pasar. Algo de colorcillo le sube cuando saluda a Patricia. Le digo a Palacios por lo bajo que si se le arrima un poco más me quedo sin compañero para tomar el sol. Pasamos un rato con él y cada una a nuestra casa. Sí, definitivamente es buena gente cuando no va de gracioso.

Palestina vuelve de tomar café

 

Llego al ascensor. Mientras espero recuerdo las imágenes de esta tarde. Saco mi cuaderno del bolso y escribo:

 

 31/03/2007. 18:30 de la tarde

 

Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira. Hoy he sentido que estaba con un amigo porque ambos hablamos en voz alta.

 

 

 

 

3º B. Bomarzo queda con Palestina

Jodido salmón con aguacate. Aunque no soy de los que peor están. Candela, la pobre, “que los he envenao, que los he envenao…” Si la oye la madre de Elías, en vez de pasar la noche en Urgencias lo hacemos en la Comisaría. Jejeje. Con lo aficionado que es Peter a la novela negra, hubiera disfrutado de un interrogatorio en primera persona. Pero no quiso venir a la fiesta. El que de verdad me tiene preocupado es Palacios, porque lo del salmón le dió de lleno. Con la tontería de que el aguacate es afrodisíaco y que una de las amigas de Candela, Patricia creo que se llamaba, le estaba haciendo caso, si no se tomó una veintena de canapés de esos, no tomó ninguno.

Cuando vuelva esta tarde subiré a verlo. En el fondo parece buen tío. Si no saca si pésimo sentido del humor a pasear, es genial.

Qué poco me gusta mirarme al espejo. Prácticamente nada. No me gusto y mucho más si se trata de salir a tomar café con una chica, y no con cualquiera, sino con Palestina. Llevo todo el día como un tonto. A las cinco y media hemos quedado en el Pícaro. Siempre he oído decir de él que tiene buena música, jazz concretamente. Estará bien probar. Hace demasiado que no salgo con nadie. La verdad es que mi vida social se ha recuperado desde que estoy en este edificio. Pero con una chica… demasiado tiempo. Y justo ahora, cuando de nuevo ella me vuelve a llamar. Quizás sea mejor mantener la cabeza alejada del maldito teléfono, de la desgana que me provoca volver a oír su voz, de la pena que se me anuda al estómago a sentir su risa. Sí. Me voy.

Bajo por la escalera para ver a Candela. Antes, Elías está en el rellano y me da una revista en la que sale una foto mía, pero con perilla. Todos tenemos un pasado y siempre quisie ser un poco Che Guevara, le explico. Le agradezco el detalle. Nuestras vidas dejan de ser secretas y empiezan a tener vasos comunicantes que unen unas a otras. Me dice que a ver cuándo me llego por su tienda, que ha visto el móvil que uso, del cuaternario, dice, y que me va a dar uno muy chulo, a buen precio. Sonrío y anoto. Gracias, Elías. A cabo sale su madre para insistirme en lo del teléfono y en que eso de ser como el Che, que no está bien. Salgo por pies.

Al llegar al segundo, Candela me abre. Está muy estropeada. Aún así parece que mejora. Me invita a pasar. Lo hago. No está sola. Creo que las chicas que le acompañan estaban en la fiesta. También estab Gloria. Candelita, a quién se le ocurre eso del salmón con aguacate, alma de cántaro. Logro arrancarle una sonrisa. Siempre me ha gustado hacer reír a quien lo necesita y, está claro que Candela lo requiere. Le doy dos besos y me despido. Le digo que cuando se recupere habrá cena en mi casa, con velas y todo. Se ríe aún más y acepta. Me dice que ella pone la música. Ya veremos, pienso.

Cojo el ascensor y me voy al Pícaro. Me espera Palestina. El espejo me vuelve a recordar cómo soy. A ver cómo va esto…

2º B. Recuperándome.

¡AY! Que malica estuve ayer. Aunque los viajes al cuarto de baño ya fueron escasos, tenía el cuerpo que daba asco. Lo bueno es que tengo el fin de semana entero libre aunque hoy tenía que volver al trabajo. Cuando llamé al hostal para decir que tuvieran a alguien en mente por si las moscas no me encontraba bien hoy tampoco me dijeron que no fuera hasta el lunes y que me recuperara del todo. En cuanto me duche subiré a ver a Palestina para agradecerle la invitación.

¿El resto de vecinos como estarán? Me pasaré también a verlos, es lo menos que puedo hacer después de que los intoxiqué.

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