Por fin en casa

 

Dicen que dos son campañía y tres son multitud sin embargo, cuando hablamos de días de viaje son plenamente complementarios. Lo que son dos días facilmente se trasforman en tres. Quizás sea la sensación de nostalagia de las ciudades y/o personas. Sea lo que fuere me traigo una agradable sensación de Almeria. Una sensación que reafirma la aprendida expresión de la malafollá granadina. Sí señor, ¡ Que malafollá tenemos los granadinos!. No nos damos cuenta hasta que salimos de nuestro cascarón pero, una vez fuera la visión es mucho más clara. ¿ Será el clima?. ¡ Quién sabe!. Lo cierto es que  los granadinos tenemos muchas virtudes pero desde luego la amabilidad brilla por su ausencia.

 

Ya en casa decido bajar al piso de Candela para refrescarle lo de la cena de esta noche. Estoy muy cansada para bajar por las escaleras. Me entra la flojera y decido coger el ascensor. Le doy al segundo piso. Mientras bajo pienso en los cambios de gerencia. ¿ Por qué en Granada varían tanto?. Parece como si esta ciudad sirviera de trampolín para dar el salto. En menos de tres meses me he topado con cinco cambios de mando. Sí, vale, son empresas diferentes pero me llama la atención. ¿ Nuestro trabajo está en venta? ¿ Optamos por el mejor postor? ¿ Qué buscamos? ¿ Calidad de vida, rentabilidad, proyección de futuro? . Entre preguntas llego al segundo piso.

 

LLamo a la puerta. Candela me abre. ¡ Madre mia que mala cara tiene esta chica!. Le pregunto si se encuentra bien. Me dice que está un poco indispuesta. Ayer tuvieron  una fiestecilla y algo le sentó mal. Doy por hecho que no está en condiciones de venir a cenar esta noche. Me lo confirma. Se va a la cama en breve. Le digo que se mejore y que queda pendiente. Me dice que nos tomemos un vinillo a su salud. Por supuesto, eso está hecho.

 

Vuelvo a llamar al ascensor. Esta vez le doy al 3º. Sí, que le vamos a hacer, la deportista está con una flojera imprsionante. Mientras subo pienso en la fiestecillas de esta gente. ¡ Que marchosos que nos han salido los inquilinos del Relámpago!. Pienso en la cantidad de juergas que me he pegado a lo largo de todo este tiempo y en la falta de aguante que ultimamente tengo. Quizás me esté haciendo mayor pero ya mis prioridades son otras. Difruto mucho más de una buena cena que de un marchón hasta que los pájaros del vecino comienzan a danzar.

 

Llego al tercero.LLamo al piso de Julia. Me abre la puerta.

- Buenas noches Julia

- Que hay Palestina.¿ Qué te trae por aquí?

- Verás, esta noche cenamos unas amigas en casa y he pensado que tal vez te apetecería subir a cenar con nosotras. Se que no tenemos mucha relación pero será una buena ocasión para entablarla. ¿ Qué me dices?

- No se, me pillas de sorpresa. Quizás no sea una buena compañía. Ultimamente tengo unos altibajos un tanto bruscos y no se, mi humor no me acompaña.

- Julia, se que no me conoces pero una cosa te diré: creo que te vendrá bien. No se lo que te pasa o ha pasado lo que sí se es que somos personas sociables por naturaleza y necesitamos la energía de la compañía.

- Yo no estoy sola. Tengo una soledad buscada.

- No lo dudo, pero hay veces que nos tenemos que obligar a nosotras misma. Hacemos una cosa. Subes un rato te tomas una vino y si ves que estás cómoda te quedas a cenar. Sin ningún tipo de compromiso. Créeme Julia, te vendrá bien.

- Está bien, pero un vino sin compromiso.

- Por supuesto. Te espero a las 23:00 en el 5 ºA.

- Muy bien, allí estaré.

 

Vuelvo a llamar al ascensor. Mientras espero miro la puerta de Bormazo. ¿Y si paso a saludarlo?. ¿ Por qué no?

Llamo a la puerta. Sí, parece que hay alguien. Abre Bormazo.

- Buenas noches vecino.

- Hombre Palestina, ¿ Qué tal estás?. Hace tiempo que no te veo por aquí.

- He estado algo liada pero bueno , ya es viernes y toca descansar una rato. Acabo de hablar con Julia. La he invitado a casa porque vamos a cenar con unas amigas y en principio me ha aceptado un vino. Algo es algo.

- ¿ Una cena?

- Sí, de inaguración del piso. Te invitaría pero ya sabes, esto del feminismo es más fuerte. Me dicen que sólo mujeres y nada, sólo mujeres

- Yo puedo ser muy femenino..

- Je,je, Sí, puedes ser DIVINO. No, ya en serio. Quería proponerte un café este fin de semana. No se, ultimamente no he tenido mucho tiempo de mantener el contacto con la gente del edificio y me siento a destiempo. Por eso he pensado que tal vez podriamos tomar un café mañana. ¿ Conoces el Pícaro?

- Pues no caigo ahora

- Sí, está por la comisaria de policia. Cerca de Ganivet. Siento decirte que este sitio no es de los del café de Zapatero. Algo más de 80 céntimos.. pero la música lo merece.

-  No se, no se.. ¡ Con la de sitios que hay para tomarse los cafés de Zapatero! ( Bormazo sonrie irónicamente)

- ¿ Nos vemos a la 17:00 allí?

- En principio sí, si veo que no puedo subo y te lo digo.

- Perfecto, pues lo dicho nos vemos mañana.

- Muy bien, y que lo paseís bien esta noche,

- Muchas gracias. Y aprovecha esa página en blanco. Debe ser más que el miedo a no mancharla. Tienes todo el espacio para dibujar tus pensamientos. Infinidad de posibilidades que pasan el filtro de tu mente. Dibuja ahora antes de que el viento la haga volar.

Bormazo se queda pensativo. Se despide y Palestina vuelve al monta pensamientos del Relámpago.

2º B. La cagamos (literalmente hablando)

No me acuerdo de nada. Bebimos y mucho, la borrachera era evidente. Me caí redonda pero no por el alcohol (como más tarde descubriríamos), aunque el ir borracha no ayudó mucho. Acabamos en urgencias y resultó que el salmón estaba mal. Yo fui la primera en ponerme mala porque mientras preparaba los bocadillos algo me llevé a la boca. El resto no se marearon, pero me hicieron compañía con el suero puesto. Siete criaturas borrachas en una sala, tumbados en camillas y venga dar viajes al cuarto de baño porque nos íbamos… Y a mí, contenta que aún estaba, me dio por gritar “¡que los he envenenao, que los he envenenao!”. Dios, ya no bebo más. El caso es que hasta que eso pasó la fiesta iba bien, aunque tampoco recuerdo mucho. Ya me contarán.

2º B. Vamos que nos vamos.

Bajamos a por el coche. Cuando le doy a la llave y el coche hace “pi pi” dice Bomarzo: – No, si la pija va a resultar la de abajo y no la de arriba… Les explico que el BMW compact es de 2ª mano. Un amigo un tanto millonetis iba a cambiarlo y le ofrecí comprarselo porque el coche estaba muy bien, no tenía ni dos años, simplemente lo cambiaba por capricho. Fue un detallazo por su parte porque le dí menos de lo que le hubieran dado en el concesionario. Ya colocados arranco. Miro por el retrovisor y veo el espectáculo, no se ven cabezas, sólo platos con comida. Creo que me he pasado. Al salir del garaje nos encontramos con el guiri. Vaya cara trae. Lo invitamos y dice que no, que se va a dormir ya, pero que le debo un cubo de mojito. ¡Anda que ha pedido un vaso el niño…! Cuando llegamos nos encontramos que ya estaban allí Cristina, Gloria y su amiga Patricia. Juanma y compañía, como era de esperar, no vienen por el curro. Subimos y preparo el mojito porque no me fiaba de llevar el cubo lleno en el coche. Ron, agua con gas, azucar, menta, hielo… ¡A beber!

2º B. Preparativos.

Acabo de llegar de comprar. He pasado por el otro piso y he dejado unas cuantas bolsas de hielo, cerveza, refrescos, guarrerías para picar, servilletas y vasos de plástico.
Me pongo a hacer bocadillos: dos platos bien grandes de salchichón, dos de queso, dos de chorizo, dos de jamón. Aún me faltan por preparar los bocadillos de paté y los de aguacate con salmón. Los haré antes de irnos porque se estropean más y, aunque estén buenos, la pinta que se les queda no es la mejor para que entre por los ojos. Voy a fregar el cubo para el mojito que aunque también lo haré luego, quiero dejarlo todo listo para que después sea solo mezclar. ¡Mierda! El azúcar moreno. Bajaré a la tienda de al lado a ver que me clavan por un paquete. Corro por las escaleras y abajo me encuentro con Palacios esperando el ascensor. Le digo que sobre las 9 se pasen por el piso y los llevo en coche, que tienen que sujetar los platos y el cubo. En eso quedamos. El sube y yo me voy.

6ºA. PETER, LA PRIMAVERA Y EL CAOS QUE LE ALTERA

“¡Fuck! Justo me vengo a vivir a un piso nuevo, en un barrio con mucha vida, que busco integrarme en él, en sus bares, con sus gentes y hasta con los vecinos, y el caos se instala en mi vida.”

Así pensaba Peter mientras, esperando el ascensor, abre el sobre en que está su pasaporte, debidamente diligenciado… con un visado para la China. Para la China mandarina.

 

Y en vez de estar preparando su viaje, se ve acompañando a un amigo francés que ha venido a pasar unos días a Granada. Y ahí va, de la Catedral, a la Capilla Real, incluyendo el Sacromonte y la Cueva de la Canastera.

 

Y así, está siempre fuera de casa. Y se le pone mala la comida en el frigorífico, y no habla con los vecinos, no conoce los bares de la zona y no se integra. No tiene tiempo paa nada, apenas lee y su casa sigue siendo una leonera, todo provisional. ¡Eso no es un hogar! Es un campo de batalla.

 

Ahora ha de salir de nuevo, con sólo unos minutos para cambiarse. ¡Fuck! Él no se había metido en este piso para llevar esta vida caótica y desenfrenada, pero así son las cosas. Cuando lo esperas, el caos te devora…  

3ºB. Una invitación

Silbo mi pieza de Rigoletto. Entro en la cocina para abrirme una cervecita y corto una tapita de aperitivo. De repente suena el suelo. Sí. Es un tamborileo. Por un momento me transporto a la Semana Santa que está a punto de empezar y no sé si es por el subidón que me ha dado Peter por lo del libro. Pero no. Efectivamente, es el suelo el que suena. Recuerdo que le dije a Candela que si alguna vez quería algo que usara ese medio de comunicación, rudimentario, pero eficaz.

Le pego un trago a la birra y me voy a ver a “Claudia”.

-Hola. Me has llamado?- Le dije con aire interesante. Se ríe y me invita a pasar. Me dice que va a hacer una fiesta en su antigua casa. Mojitos, vecinos plastas y lo que Dios quiera. Creo que me voy a apuntar. El ánimo caído tiene la mejor cura en una fiesta. Mucho mejor después de la llamada.

-Cuenta conmigo, primor.- Es mi respueta. Mientras hablamos hemos tomado una cerveza fresquita y aparece Palacios con una propuesta para constituir la comunidad de vecinos. Viene con un organigrama provisional y unos nombres. Le digo que no cuente conmigo como secretario, ni de coña. Se une a la bacanal de alcohol con unas risas, pero nos lleva a su casa para tocar un poco de piano.

Buena idea.

6ºB Un, dos, tres… a piar esta vez

No hay nada que me de más por culo que el
pío-pío de los pajaritos después de una noche de farra. El camino de
vuelta a casa se hace insoportable con los estorninos metidos en el
yunque y el estribo, como Pepitos Grillos alados que te recuerdan lo
malo que lo has hecho.

Pues eso, pero en casa. No sé quién cojones tendrá pajaritos en su casa
y tampoco sé cómo demonios puede vivir con el terrible piar de
madrugada. Tendrá tapones porque, entonces, no se entiende.

04:30 am: Con el dos de oros en la cara me asomo al balcón. No hay
nadie. Las fuentes están apagadas. Tan sólo un poco de meneo en la
galería comercial de debajo. No sé qué hacer. Tres opciones vienen a mi
mente. Juego al ‘Un, dos, tres’ conmigo mismo: Paja, escribir o tocar
el piano (en el eléctrico)

06:00 am: Las tres opciones de hace hora y media están gastadas. Sin
sueño. Repetir la secuencia estaría bien, pero me dejaría pelao el
prepucio, el sintetizador no tiene el pulso del piano y lo que tenía en
la cabeza ya lo he plasmado en papel.

08:00 am: Comienza Shin-Chan. Uoooooo. Trompa, trompa. Culito, culito… Me duermo antes de que empiece Susanna Griso.

(…)

Bajo a comprar el pan a una hora indecente. Al subir me encuentro con
Julia y Elias. Hablan de conformar la comunidad de vecinos como dios
manda. Estoy de acuerdo con ellos.

Planifico un posible organigrama:

Presidenta de la Comunidad: Cuba
Vicepresidente: el padre de Elias (si total, pa lo que hace un vice)
Administradores: el Trío Calavera
Secretario: Bomarzo
Vocal de seguridad: La Pitbull
Vocal de asuntos exteriores: Peter (así se va curtiendo)

Pues mira, para las corporaciones que hay por ahí…

Hemos quedado en fijar la reunión después de Semana Santa. Queda, pues.

2º B. En la tienda del vecino.

He ido a la tienda del vecino y me ha encasquetado un móvil modernísimo, a buen precio, lo reconozco, pero ¿yo para que quiero un teléfono con tantas cosas? Cuanto más hace, más gordo y enrevesado es el libro de instrucciones. Total, que al final no me enteraré de nada. Avisado está, luego que no se asuste cuando me vea aparecer preguntándole esto o aquello. Parece buena gente. Desde luego tiene el cielo ganao por aguantar a esa madre que tiene. Aunque más tonto es por no plantarle cara de una vez. Mira que llamar a la policía el viernes la mu… No sigo porque es una mujer mayor. Le he comentado que mañana hago mojito en el antiguo piso para despedirlo porque el sábado entrego las llaves. En principio se apunta. Me ha preguntado que si viene alguien más del edificio y ya le he contado mi encuentro de esta mañana con el nieto. Al llegar del trabajo me he encontrado con él que se iba zumbando para la facultad. Tiene examen el viernes de dolores así que no se apunta a probar el mojito. Dice Elías que mejor, así es solo para los mayores. A Palestina la vi ayer con todos los bártulos de la perra. Se iba a trabajar fuera unos días así que tampoco vendrá. Le digo que con el resto no he hablado aún. Me dice que no vaya a poner ningún cartel en el ascensor, que no quiere que su madre lo sepa no vaya que se entere de la dirección y se plante allí con los geos si hace falta. Si lo dice su hijo…

……

Pego con la escoba en el techo del vecino, a ver si capta que es para que baje. Es que si subo me ve doña pitbull y de ahí a los geos hay un paso.

3ºB. Con unos buenos amigos

No ha sido un buen comienzo de semana. De hecho es el primer día que salgo. He estado escribiendo sobre banderas y patrias para mis artículos. En el periódico me han dicho que han recibido varias cartas al director criticando mi forma de escribir, cuestionando una supuesta objetividad de la que todos carecemos, pero que en el caso de los que escribimos debe ser como una virtud teologal, como un dogma de fe. Por otra parte una llamada telefónica me ha sumergido en un pozo del que quería salir al llegar al relámpago. Sin embargo, Peter y Palestina se han encargado de que todo esto cambie. La ausencia de luz empieza a mutar hacia el gris. Ver al guiri con mi primer libro en las manos, fue un impacto. La verdad que Peter era el último ser humano de esta tierra al que hubiera imaginado con ese libro. Él no sabe que es mío. Está firmado con mi verdadero nombre y aquí soy Bomarzo, pero creo que con tanta preguntita se ha coscado de la verdad. Lo curioso es que el tio se lo ha leído y ha estado presto en las respuestas y en el uso del idioma. Como siga así, no sé a quién voy a corregir. Es más, acabará por hacerlo él conmigo.

El impacto ha sido mayor cuando Palestina ha irrumpido en la escena, como si de un gran teatro se tratara y, llegando desde el foro ha comentado que ella también tiene el libro. Al final será un best seller. No sé si el finés le habrá transmitido sus sospechas sobre la autoría del librito, pero creo que Palestina no se ha coscado. Si quieres nuevas respuestas haz nuevas preguntas. Algo así iba diciendo ella, mientras Cuba saltaba y saltaba.

Peter y Palestina han logrado sacarme una sonrisilla. Creo que me voy a casa, pienso y silbo una pieza de la ópera de Verdi, Rigoletto, al meterme en el ascensor.

Esta tarde subiré a casa del guiri. Le voy a invitar a disfrutar de una mis mayores aficiones, la cerveza de importaación. Tiene pinta de que le guste la buena cebada.

Palestina se vuelve a marchar

 

- Sí, vale Sonia, en cuanto regrese el jueves por la noche recojo a Cuba.

 

- Tranquila, no lo decía por eso, puedes recogerla cuando quieras. Simplemente lo decía para que no te olvides de nosotras. Hace tiempo que no te veo y tengo muchas cosas que contarte.

 

- ¿ Cómo me voy a olvidar de vosotras?. Simplemente me marcho dos días fuera de Granada a trabajar. Creo que me vendrá bien cambiar un poco de aires. No se muy bien lo que me encontraré pero esta incertidumbre hace más atractiva la salida.

 

- Bueno, lo dicho, en cuanto regreses me llamas que tenemos pendiente una cena de inaguración del piso ¿ eh?

 

-  Que no te quepa duda. Es más, invitaré a mi vecina Candela que se ve una chica muy maja y, por qué no arriesgarme, invitaré a Julia.  Creo que necesita un poco de aire fresco. Hay que empezar a entablar amistades. Nos vendrá muy bien a todas.

 

 ¿ Qué hacemos de cena?

- Había pensado en hacer kafta con algo de acompañamiento. Y de entrada hummus y una ensalada de yogurt.

 

- ¿ Por qué no haces ese postre tan rico?. Esa especie de empanada rellena de almibar y nueces.

- ¿Kataif?. Sí, podría estar bien. Aunque estoy pensando que tal vez sea demasiado arriesgada esta comida. Hay mucho desconocimiento suelto. Todavía me sigo enojando cuando me dicen que esto es comida mora. Y no, ni mucho menos. Ni todos los árabes comen cuscus  ni la comida  típica árabe son los shawarmas. La comida Palestina no tiene nada que ver con la de Marruecos. Es como si comparamos la comida española con la griega. Quizás la que más se le parezca sea la libanesa. En fin lo dicho Sonia nos vemos a la vuelta.

- Cuidate ¿ vale?

- Siempre me cuido Sonia. Al menos procuro hacerlo. Un besote.

 

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