Los pequeños amplian y desarrollan las historias que se les son contadas, para así, sentirse parte de ellas. Incluso cambian a su antojo el final o alguna parte del cuento al agrado de ellos. Pueden darle giros inesperados para el adulto, porque la imaginación de un niño es sorprendente.
Otro método de estimulación es la composición de los textos con los dibujos que trae, detallándoles la situación y el formato que aparece en esas imágenes, para que mentalmente se adentren de mejor manera en la historia y en los personajes.
Una lectura creativa es difícil de obtener, y requiere espontaneidad en la lectura. No se debe realizar de una forma normal, ya que los niños podrían aburrirse con el sonido sin verle sentido al cuento. Por eso, a edades más tempranas, es recomendable leer cuentos cortos, donde la duración de la lectura es más amena y rápida y, por tanto, la comprensión es mayor.
Después de la lectura, como a los niños les habra gustado, se les puede incitar hasta a representar partes de la historia, o incluso a modificar o pensar como continuaría. Se llegan a sentir fascinados al oír su propia voz, y al verse imitar a esos personajes, dando a conocer su inventiva.

