Uno vive de las palabras.
Cuando escribimos, nos estamos ganando nuestro sueldo.
Cuando titulamos, también.
Cuando blogueamos y cuando locutamos piezas para la tele.
Cuando editamos noticias para la página web.
En la radio, cuando las pronunciamos.
Vivo de las palabras.
Les debo mucho.
Y por eso, me gusta cuidarlas.
Me cruje todo cuando las maluso. Igual exactamente como acabo de hacer ahora con la última palabra de la frase anterior.
Pero cuando me invento palabros lo hago con cariño.
Últimamente, Roalejo y Biblografía.
Por eso, me molesta soberanamente cuando todos los goles son históricos o cuando todas las bodas son del siglo.
O cuando, cualquier cosilla, es pionera.
Pionero es más de un amigo y amiga míos que se están dejando la piel para conseguir que Andalucía y sus medios de comunicación entren ya este siglo XXI en Internet.
Estos sí que son pioneros.
Porque los pioneros son las personas.
Nunca las cosas.
Ni tan siquiera la Junta.
Gracias, Cris.

