¿Cuántas veces has asentido con la cabeza sabiendo de forma positiva que podías estar metiendo la pata porque no sabías de qué demonios estaban hablando?
Pues a mí me ha pasado en los últimos años con dos ‘palabros’: Serendipia y Procrastinación, que si algún día tengo dos gatos, dos perros, dos canarios o dos peces, serán bautizados con sendos nombres.

Lo bueno del caso es que los dos términos son excelentes e, incluso, divertidos, porque responden
ambos a formas que tenemos los humanos de abordar nuestras acciones, nuestros objetivos, nuestros trabajos.
Y es que, lejos de las tragedias diarias y de la rutina mortal, el ser humano es vago por naturaleza y, por tanto, cuando más trabaja es precisamente cuando más quiere dejar de hacerlo.
Algo que los españoles, que pasaremos a la Historia dentro de 100.000 años por haber inventado el concepto ‘picaresca’, sabemos bien porque también inventamos el término ‘escaquearse’. Buenísimo.
Pues eso, que Serendipia es como descubrir algo por casualidad y Procrastinación es obstinarse en que no llegue el momento de empezar a hacer algo. Cómico, sin duda.
Os dejo dos definiciones y dos vídeos. Desde luego, el de Procastinación es para partirse de risa.
Serendipia: Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.
Procrastinación: La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.

