Un programa electoral es a la política lo que los diez mandamientos para los católicos. Una máxima que se debiera cumplir a rajatabla. Pero los cristianos tienen la confesión, y los políticos las excusas. Ya sabemos todos por dónde se pasan muchos esos ‘mandamientos’ electorales . Sin embargo, esos pecadillos que la gente pasa por alto no son el que anunció el Gobierno este viernes. La madre de los pecados.
Probablemente usted recuerde esa entrevista, con foto de portada en El Mundo, en la que un Mariano Rajoy, líder de la oposición, posa con cara de mucho frío frente a una cola de personas a las puertas de una oficina del paro de Madrid. “Cuando gobierne bajará el paro”, rezaba el titular de esa entrevista que me ha venido a la mente en infinidad de ocasiones. O los diversos tuits y comparecencias públicas que han hecho miembros de su Gobierno al respecto. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría lo resumía así en la red social del pajarito: “En este país se creará empleo cuando Zapatero pierda el suyo”.
El PP hizo del paro su caballo de batalla, su ariete contra un Gobierno, el de Zapatero, que había negado la crisis, que estaba noqueado por la virulencia de la misma y que veía como la situación superaba a los suyos. Hasta tal punto lo hizo, Rajoy y la tropa, que si a mí en las catequesis me decían eso de “los diez mandamientos se resumen en dos…”, los populares se tiraron meses diciendo, sin literalidad, que su programa electoral se resumía en empleo.
Lo del viernes fue el harakiri político de Mariano Rajoy. Su suicidio electoral. Tras dos años de impopulares “reformas” o “recortes”, llámenlos como quieran, el Ejecutivo ha asumido que, no tan solo no creará ni un solo empleo respecto a los que se encontró al entrar en La Moncloa, sino que, además, terminará con más parados que entonces.
Rajoy dijo muchas, muchísimas cosas, que no ha cumplido. Subió el IVA pese a decir que no iba a hacerlo. Dijo que sanidad y educación serían intocables y no lo han sido. Que no habría el ‘banco malo’ que hoy en día funciona. Dijo que no habría rescate y lo ha habido, aunque se haya vestido de parcial. Pero esos pecados se le habrían perdonado a Rajoy si el paro hubiese bajado. No será así. Lo admite el Gobierno. Rajoy debe de estar arrepintiéndose de la foto heladora frente a las puertas de la oficina del paro. Y muchos de sus compañeros de partido estarán ya afilando cuchillos.





