Sé que hace ya días de que la vicesecretaria general del PP visitó Almería. Pero desde entonces, hace justo una semana, siguen retumbando en mi cabeza sus palabras. Una de las cabezas visibles de la primera línea de batalla del PP descalificó el recorte del gasto social que infligirá el Gobierno de Zapatero. Me pareció oir en sendas ocasiones el adjetivo ‘asqueroso’ en referencia a dicho recorte. Sin embargo, lo pongo en duda porque la grabadora se me quedó sin pilas y no he podido volver a escuchar las declaraciones de Mato por segunda vez. En cualquier caso, lo que sí que dijo sin dudar, sin que le temblara la voz, es que Zapatero va a “bajar las pensiones”. No voy a ser yo quien defienda al presidente del Gobierno en su decisión de pegar uno de los mayores tijeretazos en el gasto público en la España democrática. Pero ante tales palabras, especialmente al ser pronunciadas por una persona que está en lo más alto del organigrama del PP, la única alternativa al Ejecutivo de Zapatero factible a día de hoy, sólo cabe pronunciar un “no hija, no” de esos que Antonio Ozores -d.e.p.- pronunciaba en sus películas setenteras. Zapatero va a congelar las pensiones. ¿Que es criticable? puede. Pero lo que no se puede decir es que las va a bajar, porque eso no es que no sea criticable, es que directamente es mentira. Criticar, sí. Confundir a la sociedad no, ‘no hija, no’.

