Estaba el otro día en el cine y sorprendí a un matrimonio de mediana edad que, sentados a mi lado, discutían antes de que comenzaran los trailers sobre política. La señora, sentada a la derecha, se dedicaba a defender el propio ala del parlamento, mientras que el señor, a la izquierda, contravenía los argumentos de la mujer. Vamos, que parecía un pleno del Congreso de los Diputados, pero con más gente (en el cine habría fijo más personal que en las sesiones ordinarias de la Cámara baja). En fin, no necesité pegar la oreja porque el tono de su voz era más alto del habitual, pero el caballero reprochaba a la señora una supuesta actitud “contradictoria” del PP en su argumentación de oposición. Vamos, lo que toda la vida se ha dicho ‘el perro del hortelano’.
No he tenido más remedio que acordarme hoy mientras leía una noticia, de esas que salen de una crítica política sin interés social mayoritario, que publica el diario Heraldo de Aragón. “
El PP vuelve a exigir la dimisión de Iglesias por su doblete en la DGA [siglas del Gobierno de Aragón] y el PSOE“. Tras leer esto, me he puesto a hacer memoria y me ha venido a la cabeza
Javier Arenas. No porque se pareciera al señor del cine, ni porque le nombraran en la noticia del Heraldo. Este insigne popular, correligionario de los criticantes, es diputado en el Parlamento de Andalucía por la provincia de Almería. Y da la casualidad de que este representante de los almerienses en la Cámara autonómica es, además, presidente del PP de Andalucía, vicesecretario de Política Territorial del PP estatal y senador por designación autonómica. Marcelino Iglesias 2, Javier Arenas 4. Creo que
el partido, en este caso,
lo gana el PP, aunque sus compañeros aragoneses no miren al marcador y yo vuelva la cara para mirar a la pantalla del cine para rememorar el viejo dicho de
“ver la paja en el ojo ajeno…”.