Que los plenos son soporíferos no es nuevo. Más que nada porque la gran mayoría de elucubraciones que allí se escuchan son en muchas ocasiones un largo y tedioso discurso lleno de intenciones o, en su defecto, lleno de reproches sobre temas que, en esencia, unen no sólo a los tres partidos allí presentes, sino a la mayoría de la ciudadanía. Puede que sea por eso, o porque ni siquiera la tele pública, Interalmería, retransmite los plenos, que algunos concejales muy activos en esto de las nuevas tecnologías desenfundan con desparpajo sus iPhones, Blackberris y otros elementos se teletransmisión y se pasan la sesión lanzando mensajitos a la ciberesfera Twitter.
Las repisas de los escritorios del pleno impiden ver con absoluta claridad qué tienen entre manos los ediles. Pero algún despiste les llevó ayer a Déborah Serón y Mari Carmen Núñez a asomar sus móviles de última generación. ¿Qué hacían? ¿Pedir datos a sus asesores de grupo? ¿Tomar nota? Esto último sí, pero para que sus seguidores conocieran lo que pasaba dentro del plenario público desde su punto de vista, en Twitter.
Quien se lanzó también a usar sus redes sociales fue el propio alcalde. Durante la sesión plenaria, Comendador dirigió el debate, contestó preguntas, dio la palabra, escuchó intervenciones que comentaba con sus secuaces, leía documentos… y lanzaba durante esas horas dos enlaces en su muro de Facebook. O eso o el alcalde cuenta con la más última tecnología que le permite comunicarse en la red sin ordenador, sin móvil, sin tableta… Sin aparatos. ¿O es más bien el ‘aparato’ quien le escribe el Facebook? Ese problema no lo tiene Ana Labella. La edil de Nuevas Tecnologías no tiene ni Twitter ni Facebook con el que distraerse.


