Creo haberlo dicho ya aquí más de una vez. Me encantan los proverbios, las citas, pero sobre todas las cosas, el saber popular versado en ejemplos o dichos que ruedan de generación en generación. En su verdad absoluta encierran el saber de la experiencia de siglos de civilización. Y hay uno que le va al pego a lo ocurrido al ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, y los rectores de las universidades españolas. Un culebrón con, permítame el juego de letras, ‘Wert-a a empezar’.
Veamos la secuencia de actos:
1.- En base a los recortes anunciados por el Gobierno para el sector educativo, la Conferencia de Rectores (CRUE, un colectivo que engloba a 75 universidades españolas, 50 públicas y 25 privadas) solicita una reunión extraordinaria del Consejo de Universidades con un único punto en el orden del día: analizar y debatir el Real Decreto del Gobierno de Rajoy.
2.- Se convoca una reunión (de carácter ordinario). Y en dicha convocatoria, que incluye múltiples temas a tratar, no se incluye el punto solicitado por la CRUE. Y no solo eso, sino que, curiosamente, se había excluido el típico punto de ‘ruegos y preguntas’ que suele anexarse a prácticamente todos los órdenes del día ordinarios.
3.- Los rectores, heridos, no asisten al Consejo de Universidades. “Los rectores han entendido que se trata de una falta de respeto y de atención a toda la comunidad universitaria”, indicaron en un comunicado colgado en su página web.
4.- Wert da marcha atrás y envía a los rectores una carta en la que les convoca a un Consejo Extraordinario para tratar el tema de los ajustes acometidos en el ámbito educativo. ‘Wert-a a empezar’, que les decía antes.
Pues bien. Toda esta secuencia no es más que para mostrar como algunos retazos de sabiduría popular vienen al pego a esta situación, igual que a prácticamente todas las que hay en la vida. Una sabia mujer me dijo un día que si en un desfile militar todo un ejército anda al paso y un único soldado va a contrapié, es imposible que todos estén equivocados y solo él lleve el ritmo. Así que si 75 rectores, cada uno de su padre y de su madre, con su filiación política o no, con su ideología particular, con una manera de pensar completamente individualizada, se ponen de acuerdo para mantener una misma actitud que, además, es muy dura para un miembro del Gobierno… Vamos, que yo me lo haría mirar.
Pero vamos, hay cosas peores. El ministro ha dado un paso atrás. Y ya saben lo que dice el pópulo: “rectificar es de sabios”. Lo más llamativo es quienes, en una actitud más beligerante y saltan a la yugular cuando el propio ministro, por la vía de los hechos, ya lo ha traslucido como un mal paso. Primero, el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, cuando afirmó que los rectores “no estuvieron a la altura de las circunstancias” y habló de “pataleta” en su decisión de no acudir a la reunión. Y después, el diputado almeriense Juan José Matarí, cuando habló de “chantaje” para cambiar el orden del día de la reunión. Acabo con otra cita que ligan a Baltasar Gracián, en pleno Siglo de Oro. “Errar es humano pero más lo es culpar de ello a otros”. Pues eso, que Wert-a a empezar…


