“Salobreña, monte sin leña, mar sin pescao y chiquillos mal criados” Este estribillo iba de boca en boca por mi pueblo cuando yo era un mocoso, rechoncho y repipi, para mofarnos de este pueblo marinero que duerme recostado sobre una peña gigantesca mirando al mar. Rivalidades incomprensibles e incultas de pueblerinos que el tiempo ha

