Soy una barca sin timón, sin remos, que va a la deriva. La soledad me corroe y me alimenta al mismo tiempo, la desazón regurgita los miedos que de niño me consumían entre las sábanas blancas, en las noches de tormenta oscura. Mi alma está acurrucada bajo las alas negras del desdén, embadurnada por la
Archivado en noviembre, 2008
los guajares
hoy quiero que os perdáis por estos parajes, para que las preocupaciones de la vida de la ciudad os sea más llevadera Tres, son tres los pueblos, en la misma coordenada, plantados en un escarpado paraje, a orillas del río de la Toba, con nombre similar y apellido distinto. Me estoy refiriendo a Guájar Alto,
mi pueblo
Siguiendo la invitación de cada miércoles, aquí dejo este poemilla Refugiado entre los pinos, sentado a media altura, sus reflejos son olivos entre romeros y espuma. Son sus gentes, campesinos forjados color aceituna, tostados en los caminos, a golpes de sol y sombra. Casas blancas, calles tuertas; blancos, rojos los albores; y, los flujos de
contra la violencia, educación
Generalmente colocar en el almanaque un día en rojo, suele conllevar, celebraciones, discursos, actos, que tienen su importancia, no lo dudo, pero que acaban siendo un relumbrón, una ráfaga de buenas intenciones. Hoy no debe ser un día de esos. Nuestra sociedad, la española, hemos llegado tarde a muchas cosas, también al respeto a la
sacromonte II
Sacromonte, lugar de sueños, tierra quemada, verticalidad rasgada a los pies de la Alhambra, fuego y duende. Asociar este barrio granadino tan emblemático y castizo sólo al cante y al baile, por muy excelsas que estas manifestaciones artísticas sean, es reducir sus potencialidades a la mínima expresión. La noche, con su trapío bullanguero y colorista,
va por ellos
Un día como el de hoy no debe ser sólo un grito agrio contra los pederastas, que también, ni un recordatorio más en el calendario, tiene que ser algo más; ha de servir para sembrar en las conciencias el respeto y la dignidad a los niños, para baldear esas mentes obtusas y negras, para luchar
encrucijada
Morir debe ser un consuelo para el desesperado; dejar esta vida infesta una bendición para el que ama y no es correspondido. Coger la barca de Caronte, pasear por la laguna Estigia, en medio de su calma pastosa y rala, llegar a la otra orilla, la del descanso, la de la tranquilidad, la de la
¿visión?
Tras los cristales estoy viendo, no tengo recato en decirlo, a la tarde vestirse; ¡qué cuerpo tan escultural!, ¡qué silueta más evocadora!… Está frente al espejo desnuda. Se está poniendo un corpiño de raso blanco con unos lazos rojos que le realzan el talle. Sus senos son pequeños, caídos por la maternidad, pero melosos como
Baeza (segunda parte)
Una bruma mortecina se ha posado sobre estas calles austeras esta mañana. He salido del hotel y he comenzado a recorrer el silencio de sus empedrados, la quietud de sus esquinas, el aura de sus plazas; un apagado rumor de susurros parece que me preceden y presiento que tras las rejas de sus ventanas unos
Baeza (primera parte)
Había estado anteriormente en Baeza, ya conocía sus calles llenas de historia, sus plazas de un pasado espléndido y generoso pero la semana vivida en el verano de 2005, en las aulas de la universidad Antonio Machado, poeta al que estoy íntimamente unido, el haber dormido en uno de sus palacetes reconvertido en posada y

