Archivado en marzo, 2009

la flor del desierto

En un lugar que te pone en el frontispicio de la entrada, como lema, alcanzar la felicidad, no puedes entrar distraído, no debes ser descortés. En este blog entro, pues, con respeto y veneración. Alfa, ha diseñado un camino que trata de aunar voluntades, en el que reconoce que hay algunas piedras, pero también flores

tabernas

Sol, aridez, sudor. El viento arisco del desierto vomita sobre las esparteras mientras nos adentramos por una carretera polvorienta hasta un poblado destartalado, pequeño alto en el camino hacia Barcelona, para enseñar a mis hijos donde se rodó la muerte tenía un precio o por un puñado de dólares. En una explanada reseca, cortada a

el sitio de mi recreo

En la lejanía, un mundo que emerge detrás de un mar tranquilo, en blanco y negro; en la cercanía una mujer helicoidal, esbelta, elegante, también en blanco y negro. Un lugar en el que perderse y soñar, un acertado subtítulo. Los contrastes son tu obsesión, Néfer, la luz y la oscuridad, el silencio y el

11M

Descritos someramente los entornos de esta morada mía, posiblemente no haya acertado en su dibujo, pareciera prudente cortar aquí y abrir otro paréntesis, pero como mi intención primera no era la descripción de los paisajes, no sustancial pero necesaria, sino la proyección de mis quimeras, la plasmación de mis sentimientos, creo sinceramente que aún me

sé de un lugar

En mi atrevimiento, alguno puede pensar que inconsciencia, Lía, voy a tratar de expresarte lo que siento cada vez que veo esos zapatos rojos, esas piernas en pose elegante, porte de firme quietud, medias ceniza, suelo desgastado. La primera impresión es la de que eres una mujer de una sólida estabilidad, un alto grado de

el agua de lluvia

Hoy ha amanecido lloviendo. Una lluvia fina, caladera que calma la sed de los olivos, espolvorea luciérnagas cristalinas sobre las cabelleras de las adolescentes, deja charcos pequeños donde chapotean los niños camino de la escuela. La lluvia es prisa en las aceras, caracolillos diminutos reptando por los cristales, alegría para unos, agobio para otros y

el jardín de bomarzo

Me vas a perdonar amigo Juanjo que me haya atrevido a describir tu jardín. Nadie mejor que tú lo conoce, nadie más que tú sabe dónde están sus raíces, sus secretos y sus falsas salidas, lo mío es un grave atrevimiento, una osadía, un allanamiento de tu morada, pero no he podido resistirme a su

plaza de las pasiegas

A los pies de la fachada principal de la catedral, encajonada entre edificios singulares, se encuentra esta plácida plaza de Granada; su nombre, en recuerdo de aquellos comercios de tejidos regentados por pasiegos, venidos de este valle de Cantabria, hay otras teorías, tal vez menos contrastadas, evidencia, una vez más, que esta ciudad es receptora

coplas de agua

Ayer, nuestro amigo eltercero, nos deleitó con un recorrido hídrico por nuestro cuerpo. Todos sabemos que el líquido elemento es imprescindible también para la vida del planeta pero el agua tiene otras cualidades, otros matices, luces, sombras, musicalidad… que para muchos de nosotros pasan desapercibidos pero que para mi amigo Juan Antonio, son la luz

los perros

Esta mañana la ciudad está distinta; hay algo en el ambiente que no me agrada, no sé lo que es, pero insisto, no me gusta nada. No se ve gente por la calle, un silencio extraño asoma por las esquinas, resbala lento por las aceras y un recelo me aprisiona el alma; no sabría destacar

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