La Unión de Consumidores y Usuarios de Andalucía, UCA-UCE, ha llevado a cabo un estudio elaborado por un equipo multidisciplinar, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, sobre la utilización de Organismos Manipulados Genéticamente, en la alimentación y sus repercusiones en el medio ambiente.
Las conclusiones no han podido ser más concluyentes. La primera de ellas, llamativa, ha sido que el 65 % de los ciudadanos andaluces desconocemos si los alimentos que ingerimos día a día, están tratados genéticamente. La segunda realidad y más sorprendente aún, ha sido que de 300 productos para el consumo analizados, que contenían Organismo Manipulados Genéticamente, ninguno, repito ni uno solo, tenía información sobre su composición, es decir, la obligada etiqueta explicativa, brillaba por su ausencia, incumpliendo así, la Ley General de los Consumidores y Usuarios.
Esto es lo grave del tema. El consumidor, a pesar de la Ley, sigue indefenso ante un poderoso mercado abusivo y si no mentiroso, porque cumple la legislación vigente, con normas muy permisivas, de manga ancha, no nos trata como adultos, no nos dice toda la verdad de los componentes que llevan los alimentos. Deben pensar, estos depredadores, aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”. Si no lo ponemos en la etiqueta, no se lee, no se conoce, no se rechaza. Nos niegan la capacidad de elección. Nos siguen considerando menores de edad.
La Unión de Consumidores no entra en la defensa, ni en la satanización de la utilización de Organismos Manipulados Genéticamente, en los alimentos, no era este el objeto del estudio, porque ni los organismos internacionales, ni nacionales, ni autonómicos tienen claro el tema; ni siquiera hay un criterio unánime en la comunidad científica mundial, ni los investigadores pueden certificar la idoneidad o efecto malsano de dicho tratamiento. (Debo aclarar que, de todos los organismos consultados, sólo los ecologistas de Greenpeace y Salvemos la tierra, declaran que esta práctica es peligrosa y acarrea graves consecuencias para el ser humano y la biodiversidad), el objetivo de dicho estudio era saber si el consumidor conocía esta práctica y si el cumplimiento de la ley era el correcto. La realidad nos ha superado otra vez. La información veraz, que marca nuestra ley se conculca impunemente, por la desidia de la administración, por la avaricia descontrolada del mercado, (no se le puede dejar suelto y los que defienden la libertad del mercado, no saben lo que dicen), y no menos grave la dejadez del consumidor que no desecha todo aquel producto que no esté debidamente etiquetado y correctamente analizados sus componentes.
No pretendemos alarmar a la población con este estudio, repito no hay estudios concluyentes, pero más de uno se quedaría de piedra si supiera la cantidad de alimentos que ya contienen Organismos Manipulados Genéticamente, hoy día en el mercado (el listado de estos trescientos productos los tenemos recogidos en el libro, el que lo desee puede solicitarnos la información), lo que hemos querido poner de manifiesto es como las grandes multinacionales, los dominadores del mercado de la alimentación, nos engañan impunemente y no nos dan la posibilidad, a los consumidores, de poder elegir si queremos consumir estos productos tratados o no.
Una vez más esta Organización está a la vanguardia y en permanente estado de alerta, en defensa de los consumidores, como marcan sus estatutos, y velando porque los derechos de los consumidores no se vulneren. De ahí, que una tercera consecuencia que hemos sacado de este estudio ha sido la de hacer llegar a la administraciones, propuestas para articular normas que, o bien no están contempladas en las que tenemos, o están desfasadas y no se adecuan a los tiempos que corren. Esperemos que este estudio conlleve una mayor vigilancia por parte de la administración, una apuesta decidida por legislar una estricta normativa en este campo y una cautelosa elección de los productos por parte del consumidor. Por ello trabajamos, por eso vamos a seguir en la brecha.

