
He aquí un caso claro donde se demuestra que la palabra prejuicio debería desterrarse de todos los diccionarios del mundo y dejar que la vida nos ofrezca esas pequeñas sorprersas sin obstaculo alguno. Paul Potts podría ser cualquiera de nosotros. Paul es un empleado de una compañía de telefonía movil del sur de Gales, Inglaterra.
Nada más que añadir, solamente que disfruteis de la historia de Paul y no tengais ningún prejuicio absurdo.

