Cosas raras en la Justicia

Es complicado entender los mecanismos de la Justicia, tanto que en ocasiones, sus decisiones son duras de encajar. Lo que a priori puede resultar obvio, pasado por el marchamo de la Justicia, adopta un papel absolutamente distinto, incluso antagónico.

Analicemos. Se estrella un avión militar en las montañas de Turquía. No sé si soplaba el viento de levante o de poniente. El caso es que el Yak-42 destrozó la vida de un buen número de familias de nuestro país. Sea como fuere, lo peor, dentro de lo grave, no fue eso, sino que la chapuza comandada por el señor Trillo, organizó un circo con los restos de los fallecidos que obligó, meses después a exhumar los restos, recibidos con pompa y boato y sometidos a Funeral de Estado, porque nuestros próceres conviertieron los restos en un humillante y macabro popurrí de mezcolanzas no identificadas. Eso, así contado y con la distancia que da el tiempo clama al cielo y es lo suficientemente grave como para que rodaran cabezas.

Sin embargo, la Justicia, ciega, imparcial, vehemente, considera que el caso es grave, que incluso los familiares de las víctimas tienen derecho a indemnizaciones económicas, pero -el temido pero- no hay delito. O sea, que alguien rellena en unos papeles (públicos y oficiales) que fulano va en el ataúd tal, número cual, se descubre que no es así, y no pasa nada. Curioso, cuanto menos.

No quiero caer en el argumento fácil de nombrar al Magistrado Grande Marlaska, vinculado a los sectores más conservadores, porque eso seía hacer un flaco favor al Poder Judicial. Me limito a mostrar mi extrañeza, mi incredulidad ante resoluciones que cuesta asumir. Veremos qué camino sigue esta historia que debería sacarnos los colores a todos.

Un saludo desde mi jardín.

Bomarzo

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