Las lágrimas se le han saltado a los gorriones. La emoción se ha desbordado en ríos de amor patrio. España vuelve a poner letra a su himno, contentando a los millones de compatriotas con depresión al ver como otras naciones, modernas y menos modernas, bramaban en sus estadios llenos, mientras nosotros, los pobres españolitos, los alcántara subdesarrollados nos teníamos que conformar con un lalalá -que bien mirado un lalalá nos dió una Eurovisión, leñe.
Sea como fuere, los colegios se llenarán de blancas voces que cantarán a la patria, a los verdes valles, al mar, al cielo azul. La letra nos ha dejado clara una cosa, su compositor no es daltónico.
Hala, españoles todos, cantemos hinchadas nuestras aortas y demostremos cuán importante era eso de tener letra en el himno.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo, español.

