Me gusta que las cosas vayan tan igualdas en la campaña. Hay presión. Nadie se puede relajar. Eso es bueno. La duda, la incertidumbre moviliza. La prueba la tenemos en las astronómicas audiencias del debate cara a cara entre ZP y Rajoy y que, estoy seguro, se repetirán y crecerán mañana lunes.
Para ese debate, ambos candidatos van a replantear sus discursos. No va a ser tan plano como el de la semana pasada. Si de verdad quieren movilizar a los indecisos, deberán lanzar propuestas en positivo. Y creo que en eso bazarán sus lides de mañana. Yo le tengo fe al debate, tanto como a lo que resta de campaña. También le tengo fe al 9 de marzo. Con independencia del resultado, estoy convencido de que la participación será elevada, lo que producirá a Elorriaga un fuerte dolor de cabeza. Pobre hombre. Y esa convicción parte de que España se ha movilizado. Sabe lo que se juega, sabe lo que hay encima de la mesa y participará. Esto es una vez cada cuatro años y merece la pena no perdérselo.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo por el voto.

