A mí no me hace gracias, ninguna gracia, el chantaje continuo al que las compañías de vuelos de bajo coste tienen sometido a nuestro aeropuerto. Eso es así, aunque matizo. Me parece fundamental la labor que han realizado en el desarrollo de nuestro aeródromo y ahí hay que responsabilizar, sin duda alguna al Presidente de la Diputación, Martínez Caler, artífice cabezón de esa historia.
Pues bien, aunque estoy en contra del chantaje, insisto, en la línea del Presidente de la Cámara de Comercio, no me cabe otra que volver a lamentar la actitud tan absurda del equipo de gobierno en esta materia que, lejos de ayudar al crecimiento de una infraestructura tan imporante para Granada, pone piedras en el camino con la intención de truncarla. Y no valen argumentos de corte liberal del tipo “yo, poder público no intervengo”, porque se contradice con otras muchas que lleva a cabo con un cariz mucho más mezquino, si cabe, pues se trata de subvenciones a fondo perdido que no revierten de ninguna manera en la ciudad, como es el caso del Granada CF, al que mantiene vivo artificialmente y, junto a él, no sólo a un grupo de parásitos que se alimentan del fútbol granadino desde hace mucho tiempo, sino que esa vida impide que otros productos puedan unirse al histórico para hacer del fútbol de Granada algo que sea el hazmerír de toda España.
Así que más vuelos, aeropuertos más grandes y más seriedad en la gestión municipal en materia deportiva.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo.

