Primer día de trabajo en la capital. Atrás ya están las despedidas, las lágrimas, los nervios. Hoy he conocido a mis compañeros y, aunque las mariposas siguen haciendo de las suyas en mi estómago, la cosa se irá calmando. Sin duda. A las 13.26 minutos, después de un inoportuno pinchazo, salí el sábado de Granada.

