Dicen que la mujer del César, no sólo lo era, sino que debía parecerlo. Pues ese mismo aforismo debería aplicarse a los políticos. A la más mínima duda sobre la honorabilidad de quien se encarga de la gestión de lo público, el gestor debe ser sustituído. Sí. Es verdad que eso carga contra la rpesunción de inocencia, pero tiempo habrá de restituir si se demuestra que las dudas eran infundadas.
Yo no pongo la mano en el fuego por nadie. Soy de la generación que vio caer el mito de Felipe González con una mano achicharrada por ponerla tantas veces por gente que no merecía la pena y con mierda hasta las trancas. Lo siento. Lo público merece todos mis respetos.
Suelto todo este rollo por la noticia que da a conocer hoy IDEAL y que ya anticipara Quico Chirino en su blog a comienzos de la semana. La Diputación de Granada ha resuelto cortar cabezas y espero que no sea un simple chivo expiatorio. En los últimos tiempos, el PSOE ha demostrado, con excepciones, tener claro que en los tiempos que corren no se puede permitir el lujo de mantener a nadie sobre el que se sospecha que ha metido la mano en el saco. Casos como el de Fabra pudren el entorno y, como sucederá con ese tipo y quien le pretoge, al tiempo, la fruta podrida contagia ala sana y al final pagan justos por pecadores.
Sea como fuere la vida política es contemplada con muchos rpejuicios por parte de la ciudadanía en general y no nos podemos permitir el lujo de que se siga enturbiando con actitudes de sospechosa complicidad. Quien la hace la paga, de quien se sospecha, al banquillo, que el partido es muy largo y siempre habrá tiempo de volver.
Lo malo es que en este país se lleva mucho eso del difama que algo queda y al final, lo que se recuerda es que se estuvo implicado en no sé qué turbio asunto. Su posible exculpación es un dato que inmediatamente se olvida, con mayor o menor mala uva.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo.
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