-Papá, ¿yo tengo bigote? -No, hija. Sólo tienen bigote los hombres. -No, papá. Sólo tienen bigote los niños. – Vale. Sólo tienen bigote los niños. – Papá, cuando yo tenga bigote voy a tener un bigote gigante (añádase a la frase un gesto con las manos como si un bebé intentara coger una sandía). –

