Es probable que no te acuerdes o que la memoria prefiera jugar alejada de ti. Un día de verano, el mismo en el que las polillas huyeron de las bombillas, nos amamos en las escaleras de tu portal a la sombra de unas farolas agolpadas, curiosas tras unos cristales pintados de vaho. El río oscilante
El jardín de Bomarzo
Un lugar para perderse
Archivado en la categoría ‘Versos’
Sin título
Se acerca el 14 de abril. Para algunos, esa fecha significa mucho. Algunos ese día cerraremos los ojos y veremos los sueños truncados. Nos dolerán los errores cometidos, nos sangrarán las heridas que la mataron. Pensaremos en lo que pudo ser y no dejaron que fuera. Los aires de libertad y modernidad que aquella añorada
Cuidado con las citas
Cuando uno cita a un escritor que se haya situado en las antípodas de la ideología propia ha de tener cuidado con mantenerse fiel a la cita y no manipularla a su antojo. Aznar lo hizo a menudo con la figura de Azaña y el señor Rajoy ha hecho lo propio con Machado. Que está
Perfiero hablar de Miguel
Podría escribir, sin duda, de la mutabilidad de este equipo de gobierno que dirige los designios de la ciudad en relación del tema del botellón. Podría escribir para recordar los afanes botelloneros de Pepe Torres y los desdenes por evitarlo en estos últimos tiempos, aunque hayamos construido un botellódromo. Podría hacerlo, pero no lo hago.
A Miguel
La exquisita sensibilidad de un bloguero excelente como Alfa nos recuerda que tal día como hoy, Miguel Hernández escribió su verso más triste y decidió, forzado por la represión de los que temían al arma más peligrosa de todas, la del pensamiento, estercolar la tierra que muchos de los suyos alimentaban heridos de muerte por
Sueño
Me despierto con la extraña sensación del tabaco de tus besos en mis sueños. Las sábanas me susurran que te fuiste tan pronto que las calles no recordaban tu nombre. Ni siquiera el frío del eco de mi voz arranca la resaca de tu voz amándome a dentelladas musicales y lascivas. En mi cama quedo
A Ángel González
Todos sabemos que Ángel González se nos fue, pero un poeta nunca se va, Nadie termina de irse mientras alguien recuerda. Y mucho más a un poeta. De él queda su palabra, su verbo, sus versos, su compromiso, su alma suspendida en metáforas. Nos quedan los ecos de lo que nunca dijo, los silencios de

