Estoy suscrito a una lista de correo sobre virus informáticos, no porque me interesen demasiado las estrategias y habilidades de los piratas de Internet, sino porque cada artículo viene encabezado por una cita escogida con esmero, con sabiduría y sentimiento. A veces creo, sin poder evitar una sensación de temor, que las selecciona una máquina

