1. Hay libros que parecen no tratar de nada. Libros tan complejos que nos resultan, en principio, de una simplicidad ridícula. No hay por donde cogerlos o, más bien, puedes cogerlos por cualquier sitio. El resultado es el mismo, intentando descubrir su sentido, desvestir su belleza difícil para intentar adueñarnos de ella, terminan desnudando nuestros ojos, atrapándonos como presas diminutas. Empiezas a leer y sin saber a dónde vas sigues sin detenerte, unas veces despacio, otras a toda prisa, pero hasta el final, abriendo los ojos como si fueran lucernarios, sujetando las páginas con cierta ternura, confundido, extrañado, con la certeza de estar descubriendo, de estar llenando los depósitos con algo irrepetible. El argumento suele tan breve como un milímetro de papel o una gota de tinta, es casi una excusa, pero lo sujeta todo con la fuerza de un sentimiento arrasador, una convicción sin paliativos, un deseo derramado por los años. El último libro de este tipo que ha llegado a mis manos se titula “simplemente” Breviario mediterráneo y es de un autor croata cuyo nombre se escribe Predrag Matvejevic. Lo edita Destino en su colección Imago mundi. La primera trampa es ese título que trata de hacer cómplices dos conceptos tan dispares como son la brevedad y el Mediterráneo. El índice es mínimo e indica tan poco que hasta parece innecesario y simpático: prólogo, breviario, mapas, glosario, notas, índice onomástico. Pero dentro, uno puede leer: “miran al futuro como un pasado repetido, la mejor parte del pasado”, y eso ya en la página veintisiete. Un libro que dedica páginas enteras a la espuma del mar, a la estopa, las lluvias o los mascarones de proa. El hecho de que este breviario tenga más de trescientas páginas lo hace aún más atractivo, aún más intratable. Algo cambia cuando uno termina de leer un libro así. “El Mediterráneo es igual al principio y al final de la travesía, nosotros no”.
2. Este poste, que esperemos que inaugure una amplia sección en este blog, quiero dedicárselo, por varios motivos, a Jesús Lens:
a) Me ha recomendado algunas de mis últimas lecturas
b) Es un gran viajero y un gran lector. Envidio su destreza y su capacidad para ambas actividades. Un libro de viajes, aunque no siga con rigor las claves del género, es más que adecuado.
Y c) Hace poco que ha estado en la tierra del escritor, que en la página sesenta escribe: “Las travesías empiezan varias veces y varias veces se interrumpen, nunca terminan del todo. Continúan en el diario de navegación, en un libro de viajes, en la imaginación, quizá, de algún modo, también en un breviario como este”. Los viajes de Jesús continúan en su blog: yo he viajado leyéndolo.

