Archivado en febrero, 2009

Arquitecturas y embalajes

Con la excusa de darnos cobijo la arquitectura nos envuelve, nos empaqueta. Unas veces como cartones de cereales y otras como pasteles de hojaldre quebradizos y volátiles o bombones diminutos. Hay fábricas en las que daría gusto vivir, edificios de oficinas en los que es posible hallar la ternura de una playa, pisos construidos para

Enamoramientos verbales y otros términos desafinados

Algunos verbos se aman a la luz del día, como dormir o soñar. Se buscan sin descanso arrebatados por el deseo. Su amor se parece a esa predisposición hacia la realidad y la tristeza que tienen los cuadros de Velázquez o las canciones de Tom Waits. Otros verbos se hacen amantes de vez en cuando,

Impaciencia

Escribir no es un arte para los impacientes. A veces creo que las palabras necesitan tiempo, como las caricias para ser sentidas en la membrana de la memoria, y callada oscuridad, igual que el vino, para convertirse en una caricia sentida en la memoria de la garganta. Pero cuando escribimos no podemos aguantar el tiempo

Perspectiva caducada

El amanecer se hace más rápido desde el tren, como si lo atravesara o le sorprendiera con un regate inesperado. Pero los trozos de neblina sobre la tierra roja se deshacen lentamente a golpe de luz y de aire. Las ciudades se acercan y se alejan con el mismo ritmo. El tren se lleva el

Correspondencias

Nos enamora la simetría. Alguien cuyo lado derecho encaje en nuestro perfil izquierdo La felicidad que nos impregnó en una ciudad cualquiera y llega siempre que a esa ciudad volvemos El hueco de una mano sujetando en cruz la nuestra Una canción antigua que se quedó a vivir en nuestra garganta y con el paso

Tu escudo violeta se merece el movimiento de mis manos

Casi siempre queremos ser vistos, pero pocas veces queremos que nos descubran. Nos protegemos con una hoja de papel o una pantalla de cristal líquido. Destilamos sobre ellas el jugo más sincero, la caligrafía más real de nuestros sentimientos, pero no dejamos que se escape la voz o la silueta de nuestro rostro. Ofrecemos el

El sencillo laberinto de la belleza

Perseguimos su rastro con el alma. La buscamos en laberintos de tinta encuadernados, en lienzos que acaparan los colores como el otoño, en miradas sin nombre que rozan apenas un minuto de nuestra cronología y en cielos abiertos de par en par sobre el horizonte. Seguimos sus huellas en los brazos que nos aman y

Sabores del menú del día

Cada día tiene sus sabores. Parecen los mismos a fuerza de repetirse, pero cuando el intervalo se altera nuestro sentido del gusto se afila, como un bisturí reciente recorriendo la piel. La duda sabe a metal, como la sangre. Su paso por boca es rápido, pero en el estómago se deshace en golpes y traqueteos.

Parecidos razonables

Dicen las lenguas imaginarias que todos tenemos un doble. Qué tengamos un espejo de carne y hueso en cualquier lugar del mundo o, pensándolo de otra manera, que seamos el reflejo físico de otro ser humano, otra persona quizás más generosa, más valiente y hasta más sabia que nosotros, tiene como primera consecuencia una simplificación

De un libro casi invisible

Buscando versos para este miércoles me he encontrado con unos versos tiernos de Carlos Edmundo de Ory, un poeta, si no maldito, inconformista has lo más hondo del tiempo. Lo he descubierto en un libro antiguo de mis estanterías que no aparece recogido en la entrada wikipedia dedicada al autor, a pesar de tener dos

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