Cuando la confianza salta por los aires siempre hay alguien sin culpa que cargará con las consecuencias. Los inocentes son buenos candidatos para pagar las deudas o al menos para cargar con el aprendizaje de nuestras derrotas. Cuando alguien nos defrauda, aprendemos mucho y aprendemos rápido. La confianza tiene unos ritos muy sencillos pero estrictos.

