
El verano está lleno de libros, de libros pendientes que forman durante el resto del año torretas de Babel en nuestras mesas y escaleras. También está lleno de bares, esos lugares en los que los vasos están llenos de excusas, excusas para reír sin recato o para mirar sin miramiento. Con ambas coordenadas es fácil llenar también con descubrimientos los días del calor. Por ejemplo: Petros Márkaris, un autor griego de novela negra. Sus libros son entramados de historias donde los finales cerrados y sinuosos se confunden con las puertas y calles de una Atenas al filo del colapso. El protagonista de sus novelas es el comisario Jaritos, un hombre de mediana edad, algo cínico y de gustos sencillos (los diccionarios, un mirafiori moribundo, la comida rápida) al que aún le queda algo de instinto de policía. Entre Noticias de la noche y El accionista mayoritario, me quedo con la primera, aunque fue la segunda que leí. Algunas de sus frases son demoledoras: “Gente tranquila, más pobre que las ratas. Aunque, tal como va el mundo, llamamos tranquilos a los que tienen miedo”. Lo edita Tusquets y Ediciones B. Respecto a los bares, otro día hablaré de La punta del rincón.

