Gaudí juega con el espacio, lo retuerce, lo colorea, lo acerca. Los azulejos de colores que serpentean por el Parque Guell parecen de hielo bajo el incendio del mediodía. Brillan en medio de la tierra, entre los numerosos turistas, sobre la ciudad extendida, por encima casi de la luz, como dragones chinos o laberintos de

