El mapa no es, ni de lejos, el territorio. El recorrido dactilar que podemor hacer por las sinuosas líneas punteadas de un mapa, por sus manchas concéntricas de color verde o marrón, por esos bordes artificiales que se abren ante la enorme mancha azul que a todos separa y a la vez a todos une, puede ayudarnos a sentir con la imaginación la aventura del viaje… (continúará siguiendo el enlace)


