Archivado a enero 31, 2010

Un atajo en la brisa

Una cadena sobre la cubierta, el principio de un atajo oxidado hacia las profundidades. En el puerto, el mar es de color negro, parece que estuviera podrido. Arañando el aire, el graznido de cientos de gaviotas. Marcos deja que la brisa recorra su rostro, como las manos de Julia alrededor de su barbilla, aparcadas en

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