Si el mar es el sonido de fondo de Todo es silencio, aqui el mar es el fondo del libro y su trasfondo. El motor que empuja a los personajes hasta la vida, el nexo que los conecta con la realidad, una realidad de espuma, de colores cambiantes y sorpresas. Karen es una niña autista que vive como si el calendario fuera de mantequilla y ella atravesara los días con un cuchillo. Su personalidad oscila entre la genialidad y el despropósito, entre la capacidad de encontrar soluciones para los problemas de la humanidad y la imposibilidad de descifrar una declaración de amor. “Qué mejor mundo sería si la gente no usara metáforas” (p. 88).


