También nos seduce la codicia en el amor. Queremos amar más que nadie a aquellos que queremos, queremos amarlos por encima de todos, a veces, incluso, queremos ser sus únicos proovedores de amor. Hace unos días descubrí un libro cuyo título expresa con poética nitidez este impulso humano: Mataré monstruos por tí de Victor Balcells. Es una declaración de amor perfecta por que entre sus silabas hierve ese instinto escondido, la avaricia de ser héroes para quienes amamos, de ser héroes con los que necesitamos, el deseo animal de enfrentarnos, de derrotar, de expulsar o derribar todos los miedos, todas las posibilidades del dolor, a todas las fieras que acechan a nuestros seres amados. Héroes por otra alma.

