Imaginemos por un momento una pastelería sin escaparate; sin esas cristaleras detrás de las cuales brillas dulces de todo tipo y sabores, merengues imposibles y chocolates como piezas de un tesoro, sin vitrinas llenas de tartas que parecen estar rellenas del arco iris, empapadas de colores; sin expositores repletos de magdalenas carnosas, pegadas unas a
La piel del almanaque
El tiempo pasa, acariciándonos
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Una historia para creer
Vamos dejando preguntas, y cada pregunta deja un vacío. Vamos buscando palabras y explicaciones para cubrir los agujeros, para evitar las trampas que se esconden entre dos signos de interrogación. Para sobrevivir tenemos que atribuir significado a lo que nuestros sentidos recolectan sobre los demás. Aunque muchas veces nos equivocamos. Cuando creemos que el comportamiento
Brumas
De camino a Úbeda, la calima deformaba el perfil de la sierra. El cielo derramaba un azul grisáceo sobre el relieve último, como una mancha de acuarela secándose sobre el horizonte. El aire tenía la cremosidad de la leche. Daba la impresión de que al coche le costaba traspasar el aire, como si fuera a
Todo por la primavera
En estos días el sol trasnocha. Se demora en las proximidades del horizonte, como un viajero que se resiste a llegar. La mañana comienza antes y la tarde se resiste. Es primavera y me encanta, por lo menos hasta que llega la alergia. Entonces empiezo a guardarle rencor, lo reconozco. Pero cuando pasa arrastrando el
Con un par de cajones… es suficiente
Al final de la página doscientos ochenta y cuatro de la novela de Felipe Benitez Reyes, Mercado de espejismos, me enciende la alarma de escritura la siguiente frase: “… esas cosas más o menos prácticas y más o menos absurdas que se guardan en cajones, que vienen a ser algo así como el subconscientes de
Recomendaciones políticamente ferroviarias
Antes de bajarme en la estación de Sevilla este cartel llamó mi atención y la de mi móvil. Después llamó a algunas ideas en mi cabeza, ideas como las siguientes: Los revisores del tren deben ser personas inmunes a la fantasía, expertos en desarticular fabulaciones y microrrelatos. Hay que ser muy buen escritor para convencer
La fascinación por las torres
Desde las alturas se siente el vértigo porque se adivina un poco más el futuro. En los barcos el vigía era quien primero presentía los acontecimientos (casi siempre terribles) cuando todavía eran pequeños puntitos al fondo del escenario. En las cumbres de los acantilados los faros permitían llegar a la costa sin problemas. La torre
Cádiz
A esta ciudad la luz llega en cascada desde el Atlántico. La tierra es de oro, sobre el mar hay esparcidas piedras preciosas y el cielo es de nata y lapislázuli. Provocadora y dulce, la brisa te abraza como si quisiera seducirte o más bien como si ya lo hubiera hecho y quisiera acompañarte agarrado
Solo el mar parece otro
En este tiempo de levedad es fácil confundir los paraísos. Es fácil imaginar que la felicidad es una variante de sofá o el nombre de un bar recién abierto. Hasta es posible creer que todo dolor es inevitable, que nada podemos hacer para que algunos desiertos parezcan acogedores. Hoy en día la teoría de probabilidades
El mundo, mi hijo y yo
Tengo la misma edad media que Japón, 42 años. Es el país con la mayor edad media del mundo. Mi hijo tiene la edad media de Uganda, 14 años. Es el país con la edad media más baja. El año pasado nuestras edades confluyeron en una cifra palindrómica de imposible repetición: 41-14. A partir de

