A veces, como en ese juego en el que hay que buscar las diferencias entre dos imágenes o dibujos, es difícil encontrar las similitudes entre un tiempo y otro, como dos paisajes perdidos. Esos parecidos razonables que esconde nuestra pequeña historia y que pueden explicar tantas cosas, si una vez hallados somos capaces de hacerles
La piel del almanaque
El tiempo pasa, acariciándonos
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Distancia X
Para ser equitativos (que seguramente sea siempre una equivocación) hace falta apreciar el tiempo, disfrutar con el ritmo de los relojes, valorar el crujido de los calendarios y, sobre todo, estar dispuesto a perderlo con cierta vanidad. Para ser equitativos (que puede que sea distinto de practicar la equitación) hay que estar dispuesto y preparado
Un bosque de silencios
Hay silencios estrechos que sirven de trincheras, de atajos para la huída y el desconcierto. Hay silencios para refugiarse de la oscuridad y del fuego. Silencios que castigan, que sacrifican, que desarman y liberan. Silencios prolíficos como diccionarios, como bodegas antiguas que esconden el jugo de las conversaciones, y los hay estériles, troncos secos, líquido
Lecturas cruzadas
Leer varios libros a la vez tiene algunas ventajas. No creo que sea necesario relacionar los inconvenientes. Una de ellas es la posibilidad de que confluyan ideas inesperadas, cada una con sus propias palabras, con sus diferentes ritmos. Otra es la insistencia para hacernos pensar, para hacernos comprender. Siempre es a sí, tres o cuatro
Un cambio de actitud
Si yo fuera viento me arrastraría por las calles, delatando mi presencia, no como ahora que parezco invisible cuando camino. Leería de un plumazo los periódicos subiéndolos al cielo y dejando caer una a una las hojas pasadas, flotando en la atmósfera hasta llegar dormidas a las aceras, y escribiría palabras enormes sobre la tierra,
Sucedáneos de sueños
Sucede el espejismo del horizonte temblando en el café caliente. Suceden las nubes estirándose despacio en los paladares de la atmósfera. Sucede el aire abrazándome por dentro y el oxígeno persiguiendo mis bronquios. Suceden las espumas rotas sobre tu espalda como saliva olvidada en las orillas de los hombros. Sucede el barro desarmado dentro los
Duelo al sol
Hoy me he despertado con hambre. Hambriento de relojes. Hoy puede ser un gran día para ti, me ha dicho Joan Manuel cuando me he guardado las llaves. Sin pensarlo demasiado he aceptado el reto después de apurar el café. El primer tramo lo he hecho en ascensor, hasta llegar a la acera. Una vez
Tinta de asfalto
Me gusta contemplar los mapas de las ciudades que conozco. Mis ojos siguen los itinerarios que dibuja la memoria jugando a los dados. Los nombres de las calles se mezclan con los posos que fueran dejando las emociones más distintas, como las direcciones de un crucigrama. Primera vertical: Avenida de Madrid, con nueve letras: Distancia.
Verbos inclementes
A correr: Diez kilómetros era una distancia imposible para mis piernas, mis bronquios y mis ojos. Nunca había utilizado mis cuerpo para medir el espacio y nunca, hasta hace poco, me había casi restregado por la tierra para medir mi cuerpo. Ayer por la noche volví a correr diez kilómetros: la carrera de San Antón,
Declaración de tentaciones y propósito de remiendos
1. Seguro que es pecado tratar de huir de la tristeza. No soy un experto en religiones, pero casi todas prefieren un cierto desconsuelo. Empiezo a sentirme solapado por esa melancolía que siempre subraya mis palabras, como si estuviera a punto de de devorar todas mis articulaciones silábicas. Al principio marcaba con rotulador rojo ciertas

